Wendy Mariña Disla decidió a finales de junio de este año emprender un nuevo camino con el bar cafetería Lara. Un proyecto que, como ella mismo explica «llegó casi de forma espontánea», pero que dos meses después ya se ha hecho un hueco en Sabiñánigo. La cercanía y comida casera son las dos principales características que destacan en el establecimiento, que sigue creciendo «gracias al apoyo de toda la gente». Raciones, tapas y bocadillos son las señas de identidad de este bar que poco a poco también comienza a realizar muchos encargos, sobre todo los fines de semana.

Bar cafetería Lara, un proyecto que empezó «casi sin quererlo»
Para conocer la historia del bar cafetería Lara, hay que retroceder poco tiempo, más concretamente hasta mayo. En ese momento, Wendy Mariña Disla, que ya contaba con experiencia en la hostelería sabiñaniguense, decidió preguntar por el alquiler de un local en la calle Serrablo. «Pregunté por el espacio porque me gustaba y conocía a los dueños. Y casi sin darme cuenta me embarqué en este proyecto. No sé muy bien porqué me lancé, pero fui valiente. Una cosa trajo la otra y a por ello», explica.
Por delante, un mes entero de reformas y cambios, ya que el local estaba «totalmente vacío». Tras el trabajo previo, bar cafetería Lara abrió un día muy señalado para la ciudad: el día de la Quebrantahuesos. Desde su apertura, han venido dos meses de mucho esfuerzo, donde «se ha cometido fallos, pero se han sabido solucionar y aprender de ellos».
Con todo ello, Wendy y su bar ya han conseguido este verano hacerse hueco en el día a día de la ciudad. «La acogida ha sido realmente buena, y estoy muy agradecida. Mucha gente me conocía por mi anterior trabajo en hostelería, y porque llevo en Sabiñánigo desde 1996. Pero les estoy muy agradecida porque a día de hoy el Lara es gracias a todo el apoyo. Ver cada día el cariño que recibo me da ganas de levantarme todas las mañanas», destaca emocionada.
Bar Lara, «para estar en familia» en Sabiñánigo
Las principales características del establecimiento es la cercanía, cariño y buen trato. Un espacio «para disfrutar, conversar y reír». «He oído varias veces que me decían que ya era hora de que hubiese en la ciudad un bar para sentirse en familia y en confianza. Y eso es el principal objetivo con el que abrí», apunta la dueña.
En cuanto a la cocina, Bar Lara tiene una amplia gama de raciones, tostadas, tapas y bocadillos, y rehúye totalmente de la moda de ‘la quinta gama’. Todos sus platos son caseros, de forma que salen de los fogones que controla y dirige Wendy. De todo su catálogo, destacan sus huevos rotos con foie, una invención de la propia dueña, y que atrae incluso «a gente de fuera del territorio para probarlos». En las últimas semanas, han incorporado también raciones de calamares, que también se han hecho conocidos. Además, el bar se ha hecho un hueco muy claro en los juepincho, donde cada jueves prepara tapas diferentes y elaboradas.

«Suelen ser resultado de pruebas que vas haciendo hasta que ves que está muy bueno. Me paso muchas horas en la cocina, pero la satisfacción está en ver que la gente disfruta comiendo lo que has preparado, y el local se llena. Eso para mí no tiene precio, y me mantiene para seguir», añade.
Los encargos, un nuevo horizonte en el que abrirse paso
De cara al futuro a corto plazo, cafetería bar Lara busca enfocarse en los encargos, donde ya se ha empezando a abrir mercado. Una nueva apuesta de cara a invierno, donde la clientela «baja y hay que mantener y hacer cosas nuevas». «He visto que los arroces que yo hago tienen muy buena acogida. Todos los fines de semana tengo encargos, y me gustaría seguir creciendo en ese aspecto, que lo que haya en la carta puedan venir a buscarlo y degustarlo donde quieran», sentencia.
Por Jorge Callau

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