Sara Domens, árbitro de Jaca: auténtica pasión por el fútbol

Sara Domens Gállego es de Jaca y la primera mujer árbitro de fútbol que da el territorio. Con una personalidad arrolladora, y a pesar de su juventud, lucha por abrirse paso en un mundo históricamente masculino, donde no hay espacio para errores. No le asusta un partido difícil, ni una grada complicada. Y con paso firme, poco a poco, y arropada por los hermanos Pedro y Paco Paradís y por otros árbitros de la zona, cada fin de semana salta al terreno de juego para demostrar que si se quiere, se puede. También siendo mujer. Y también en el fútbol.

Sara Domens, árbitro de Jaca: auténtica pasión por el fútbol. FOTO: Rebeca Ruiz
Sara Domens, árbitro de Jaca: auténtica pasión por el fútbol. En la imagen, la deportista en la Calle Mayor de Jaca. FOTO: Rebeca Ruiz

De portera a árbitro de fútbol

Era tan pequeña que no recuerda la primera vez que tocó un balón. Su pasión por el fútbol es innata. Aprendió lo que era la disciplina de equipo con el Estanco Martín y el fútbol sala. A ganar cuando tocaba y a perder cuando llegaba una mala racha. Era portera en un equipo de chicos -lo habitual es que en estas categorías las alineaciones sean mixtas- y su abuelo, Manolo Gállego, futbolero donde los haya, no se perdía un partido.

Aquella pequeña Sara iba creciendo y, lejos de apagarse la llama, cada vez tenía más claro que el fútbol era su vida. Y ello, a pesar de que con los años fue siendo consciente de las dificultades que históricamente y a todos los niveles siempre han tenido las mujeres en el deporte rey. Un hecho que la jacetana ha sabido procesar para convertir la contradicción en fortaleza. Porque Sara es valiente. Hay que ser valiente para calzarse las botas de tacos y ponerse el pinganillo y recorrerse Aragón con la responsabilidad y bajo la presión -a todos los niveles- de un partido de fútbol. Aunque sea de categorías inferiores.

La joven siempre ha contado con el apoyo de sus padres, Susana Gállego y Alberto Domens, y por eso no se olvida de mencionarlos. «No les ha pillado de sorpresa…», dice. Pero su principal fan es su abuela, Rosa Bescós. «Mi abuela prefiere que arbitre a que juegue. Porque cuando jugaba, ya de extremo y de carrilera, me llevaba muchos golpes. Siempre iba sangrando, me rompí la mano, el tobillo… así que como ve que arbitrando no me lesiono, prefiere que sea árbitro», señala.

Sara Domens: «Probé a hacer el curso de árbitro y me gustó más de lo que pensaba»

Cuando Sara se trasladó a Zaragoza, como muchos jóvenes que al terminar el Bachillerato en Jaca tienen que salir fuera para continuar con su formación, siguió jugando en el San José y en el Cosmos, ya en fútbol 11. Fue en este último equipo cuando decidió probar y hacer el curso de arbitraje. «Me gustó más de lo que pensaba; hasta el punto de que el fútbol ya lo he dejado por arbitrar», señala.

Su primer partido como árbitro fue en la UD Montecarlo de Zaragoza, con tres partidos de Debutante, Prebenjamín y Benjamín. «Era raro… porque las normas en esas categorías son diferentes. En esas edades no hay casi faltas… se caen ellos mismos con el balón», explica Sara. Sonríe porque lo recuerda con mucho cariño. En aquellos primeros compromisos profesionales también se le hacía extraño quedarse fuera de la jugada. Observando el balón. En pocas semanas se daría cuenta que lo de arbitrar es un reto que exige todo del profesional en cada choque.

«En un alevín ya es complicado. Hay equipos que tocan muy bien… Y juegan muy bien… Pero al final, sabes que si quieres seguir adelante cada vez va a ser más difícil. Cuanto más arbitres, y vayas subiendo de categorías, más presión y más responsabilidades tienes», asegura. «A veces -continúa- no soy consciente de lo importante que es donde estoy. Yo empecé hace menos de un año, y verme haciendo una línea de un femenino Zaragoza-Oviedo o en un Preferente, que muchos compañeros tardan cinco años en llegar a hacerlo… tengo que irlo asumiendo porque me ha llegado todo muy de golpe. Pero muy contenta, claro». Por eso, se muestra muy orgullosa de «haber podido arbitrar partidos que pertenecen a categorías más altas que las que me corresponde», dice, a pesar del poco tiempo que ha tenido y de todo lo que tiene que aprender aún.

Sara, junto a los hermanos Paradís, en el campo del Oroel.

Policía y arbitro de fútbol

Hace un año hizo el curso de formación para convertirse en árbitro. «En diciembre me examiné, aprobé y en enero empecé a pitar», recuerda la jacetana, que al mismo tiempo está preparando las oposiciones para Policía Nacional. Era la única chica del curso, junto a medio centenar de compañeros. Algo que, lejos de desanimarla, hizo que se reafirmara en sus objetivos.

«No es fácil ser árbitro. Hay que tener la mente muy clara y no dejar que te afecte lo que pase alrededor. Tienes que hacer lo que consideras correcto, y llevarte la conciencia tranquila, aunque falles, porque, evidentemente, también se puede fallar», apunta la joven.

Y es que en sus comienzos Sara ya ha tenido que enfrentarse a sus primeras experiencias negativas. Apenas llevaba unos meses ejerciendo cuando tuvo que llamar a la Policía porque le fueron a exigir al vestuario que retirara una tarjeta roja que se vio obligada a sacar tras una falta clara. Fue la prueba de fuego. Y la jacetana la superó con creces.

Sara Domens, árbitro de Jaca: auténtica pasión por el fútbol. La joven, junto a Pedro Paradís. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Sara Domens, árbitro de Jaca: auténtica pasión por el fútbol. La joven, junto a Pedro Paradís. (FOTO: Rebeca Ruiz)

La experiencia de los hermanos Paradís y el potencial de Sara Domens

Detrás de Sara Domens están Pedro y Paco Paradís. Dos árbitros veteranos, también del territorio. Antes, futbolistas. De incuestionable y reconocido prestigio, son dos nombres propios del fútbol aragonés. Toda una vida dedicada al fútbol y la experiencia de los años les sirvieron para darse cuenta enseguida de todo el potencial de la jacetana. Sara iba en serio. Y ellos, aragoneses de raza, decidieron apadrinarla para enseñarle todo lo que debía saber en el complicado mundo del arbitraje.

«Sara tiene mucha personalidad dentro del campo», asegura Pedro Paradís

«Sara está demostrando que tiene mucha seriedad. Mucha personalidad dentro del campo. Tiene que ir ganando más, partido a partido. Porque lleva muy poco tiempo. Pero ya ha dejado claro que es una persona muy válida para el arbitraje y que todo lo que le estamos enseñando lo ha cogido rápidamente. Sara sabe hacerse respetar en el campo, y eso le va a llevar adonde ella quiera«, asegura Pedro Paradís.

No es fácil encontrar el talento de Sara Domens en los campos de fútbol. «Nunca me había encontrado a una mujer como ella», reconoce Paradís. Y eso es mucho decir. Porque en 32 años dedicados al arbitraje, pocas cosas le faltan por ver. Sara sabe que tampoco es fácil encontrar un apoyo como el de los Paradís, que más que mentores se han convertido en verdaderos amigos para ella.

(Fotos: Archivo de Sara Domens / Valentín Gutiérrez)

Sólo el 10% de los árbitros son mujeres

En Europa, sólo el 10% de los árbitros son mujeres. En España, aún menos. El desafío está servido para Sara Domens. Lejos de asustarse, su espíritu de superación es tan grande que ya piensa en dar el salto fuera de Aragón.

En unos días se enfrentará a nuevas pruebas físicas y en febrero, a las técnicas. Junto a su experiencia y los informes sobre sus arbitrajes, espera seguir subiendo peldaños para poder avanzar en su sueño. Un sueño, el de ser árbitro, que Sara Domens ya ha convertido en realidad. «Cada partido es un reto», advierte, no obstante. Y la jacetana ya ha demostrado que está a la altura.

Por Rebeca Ruiz

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