Os Gaiters de Chaca: música, montaña y amor por el territorio

Desde 1999, Os Gaiters de Chaca han teñido de música muchos de los eventos del territorio. Su pasión por las melodías y sus reivindicaciones por la montaña hicieron que, poco a poco, se convirtiesen en uno de los grupos musicales más reconocidos. Tras haber publicado dos discos, siguen con la misma ilusión y pasión que el primer día, con la lucha por diferentes causas como su seña de identidad. Atraviesan un momento «muy bonito», y miran hacia el futuro con la idea de publicar su tercer disco. En su mochila guardan cientos de recuerdos y grandes historias que siguen siendo el motor para seguir adelante, siempre con la defensa de la montaña como pilar básico en su vida y en sus obras.

(Foto: David Ruiz de Gopegui/Ojos Pirenaicos)

1999, los inicios de los Gaiters de Chaca

Para conocer los inicios de Os Gaiters de Chaca hay que remontarse hasta el siglo XX, más concretamente al año 1999. La escuela de música Pilar Bayona organizó en esa fecha unos cursos de manejo y construcción de dulzaina, gaita y trompa ribagorzana. «Durante tres años nos fuimos apuntando y mejorando en el curso, con una media de 16 personas por año», recuerda Fran Ponce, uno de los integrantes y creadores del grupo.

Además de aprender a construir y tocar dichos instrumentos, entre los apuntados comenzó a crearse un vínculo cercano y familiar. Esto hizo que, tras tres años de curso, al terminarse, se formase entre alguno de ellos la organización cultural Gaiters de Chaca. «Nuestra idea era dinamizar las fiestas de los barrios, las rondas y, sobre todo, defender nuestra cultura», añade Ponce.

(Foto: Jorge Callau)

En sus primeros años, Os Gaiters de Chaca llegó a estar formado por más de veinte personas, un número muy alto que, poco a poco, se fue reduciendo.«Podemos decir que casi el proceso fue de selección natural. Se necesitaba compromiso, trabajar mucho y acudir a ensayos. Por diversos temas, había gente que no tuvo dicha constancia necesaria. Se fueron borrando y nos quedamos unos pocos», apunta Mariajo Bescós, otra de las impulsoras.

Yesa No, uno de las primeras causas de os Gaiters de Chaca

No mucho más tarde de su creación y estabilización, apareció el movimiento social que rechazaba el recrecimiento de Yesa. Una causa que, desde el principio, la apoyaron. Su música y alegatos en contra del pantano comenzaron a sonar en las manifestaciones y reuniones.

«La asociación ‘Río Aragón’ decidió hacer un disco titulado ‘El agua para las ranas’, con temas de todos los grupos que habían participado de alguna manera en el movimiento. No teníamos nada grabado, así que fue el momento de grabar nuestros dos primeros temas: ‘País con Chen’ y ‘Yesa for sale’. A partir de allí cogimos impulso y empezamos a componer nuestras propias canciones», sostiene Ponce con una sonrisa.

‘País con Chen’, primer disco en 2008

El trabajo de composición y los ensayos comenzaron a tener efecto entre la población, que empezaba a ver a Os Gaiters de Chaca como un grupo por y para el territorio. El proceso no fue sencillo, ya que por diferentes causas, había integrantes que lo dejaba y otros que entraban. Pese a que cambiaban las caras, el objetivo seguía siendo el mismo que en su creación: cantar por las montañas que nos rodean.

Tras grabar sus dos primeros temas y lanzarse con la composición de muchos otros, Os Gaiters de Chaca daría un paso más en 2008, cuando se lanzaría a por su primer disco. «Lo titulamos ‘País con Chen’, y la acogida fue muy buena, mejor de la que incluso pensábamos. Ver que tanto esfuerzo y dedicación tenía resultado nos impulsó a seguir mejorando», alega.

(Foto: Jorge Callau)

Mientras tanto, el grupo seguía visitando pueblos de la zona, donde amenizaba las fiestas patronales con música y alegría para todos sus vecinos, visitando multitud de rincones. «Cada actuación que íbamos nos decían que lo hacíamos mejor, que había mejora. Por ejemplo me acuerdo de Sinués, que fuimos desde nuestros principios. Allí vieron el proceso: pasar de dulzainas y tamboril a acústica, cuerdas, percusión, violín o acordeón», añade Mariajo Bescós.

Además de su mejora en el aspecto musical, sumaron también a sus letras otras causas «importantes de recordar» para el territorio: la rehabilitación del Hospital de Jaca, el matadero para La Jacetania, el canfranero, o luchar por un futuro más próspero para los jóvenes.

Otal, Boltaña o Sinués, recuerdos que nunca se olvidan

Entre sus cientos de apariciones por todo el territorio, en sus más de 20 años de vida han estado en momentos «realmente inolvidables». Sus integrantes sonríen al recordar alguno de ellos, aunque les cuesta elegir: «Hemos sido y somos muy afortunados de poder acompañar a la población en fechas muy especiales».

«Yo destacaría Otal, que era una de las primeras veces que se recuperaban sus fiestas. Me acuerdo que el cura y la comida subieron en helicóptero. Y la gente de público y nosotros nos tocó subir andando, con los instrumentos encima. Y para sumar, ese día nos diluvió. Aún así hicimos una ronda, y nunca se me va a olvidar el sonido de sus campanas. En cada puerta había una persona que te esperaba con galletas», detalla Bescós.

(Foto: Irene Bonis)

«Recuerdo ir a Boltaña en el año por la Dignidad de la Montaña. Aquello fue impresionante, estábamos todos unidos y había una fuerza común que nunca más he vivido para reclamar la deuda histórica con la montaña. La política hizo desaparecer ese movimiento, aunque algunos de los grupos presentes por entonces hemos intentado mantener siempre esa llama», apunta Ponce. Sinués es otro de los pueblos en el que todos coinciden que sus visitas son «muy especiales». «Además, el vermú que hacen allí está muy muy bueno», comentan entre risas.

Un presente «muy dulce y muy majo» para Os Gaiters de Chaca con el tercer disco en el horizonte

Tras más de dos décadas de vida, el grupo vive un momento «muy dulce y muy majo». Hace dos años a su primer disco se le sumó un segundo, titulado ‘Gurgullo’, la culminación de duras y laboriosas jornadas de ensayos y esfuerzo.

Con dos discos en su haber, Os Gaiters de Chaca mira el futuro con gran ilusión.«La armonía que tenemos es muy buena, además del lazo musical nos une una amistad inquebrantable. Podemos decir que estamos a pies de grabar nuestro tercer disco, ya hay material de sobra. Ahora hay que sacar tiempo y cuadrar nuestra vida», anuncian.

(Foto: Jorge Callau)

«Sabemos de nuestras limitaciones, somos aficionados. No podemos tener grandes pretensiones, más allá de cantar por lo que creemos y pasarlo bien. Y si hacemos que la gente disfrute, pues aún mejor«, detalla Fran Ponce.

En la actualidad, ellos mismos se definen como un grupo de música folk, donde se añaden las influencias de la zona: mazurcas, pasodobles, vals, salterios, chiflos y, sobre todo, la lengua aragonesa. «Ahora estamos trabajando mucho con letras que recuerden a figuras del territorio, como Bartolo de Ulle, el payaso Marcelino, o José Javierre -primer ciclista español en un Tour de Francia en 1907 y que era jaqués-«, señala.

«La montaña siempre va a estar en nosotros, y lucharemos por ella»

Pese a mostrarse ilusionados por el futuro, los integrantes destacan que el objetivo sigue siendo «exactamente el mismo que el primer día». «Somos privilegiados de vivir en la montaña, y vamos a seguir luchando para protegerla con dignidad frente a todo y todos. Si tenemos dignidad, seguiremos siendo auténticos», sentencian.

Por Jorge Callau

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