Misión Bosnia. La ruta de los españoles es un homenaje al trigésimo aniversario del despliegue en 1995 de la Agrupación Aragón -formada en base a la que era en aquel momento la Brigada de Cazadores de Alta Montaña– en un país destrozado por una guerra fraticida que se cobró más de 100.000 vidas. La muestra, en el Salón Panadería de la Ciudadela de Jaca, hace un guiño a un momento histórico para España y para el Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña, cuyos militares, que desplegaban por primera vez en el exterior, tuvieron un especial protagonismo como parte del Grupo Táctico Pirineos.

A través de un cuidado discurso expositivo, donde numerosos recursos documentales, gráficos y audiovisuales comparten protagonismo con la última bandera de Naciones Unidas que ondeó en Medjugorje, un kalashnikov, el cornetín o el guión del Grupo Táctico Pirineos, la propuesta invita a retroceder en el tiempo para poner en valor aquella misión y lo que supuso para los militares españoles. Hombres y mujeres que contribuyeron decisivamente a la paz y se ganaron el cariño, la admiración y el respeto de las tres comunidades en conflicto.
Misión Bosnia. La ruta de los españoles
Durante el mes de febrero, la propuesta cultural Misión Bosnia. La ruta de los españoles puede contemplarse en el Salón Panadería de la Ciudadela de Jaca. Su título está cargado de simbolismo. Hace referencia a la ruta a través de la cuenca del Neretva por la que se daba protección a los convoyes de ayuda humanitaria que se dirigían a Sarajevo y Mostar. Hasta la llegada de los militares españoles, esta vía se conocía como ruta de la muerte.
Misión Bosnia. La ruta de los españoles es una iniciativa de la Subdelegación de Defensa de Huesca, en colaboración con el Instituto de Historia Militar, el Castillo de San Pedro y la USBAD Oroel. Más allá de su relevancia cultural e histórica, es todo un homenaje al trigésimo aniversario del despliegue de la Agrupación Táctica Aragón, formada en base a lo que entonces era la Brigada de Cazadores de Alta Montaña.
En 1995 partían los militares de la Brigada de Cazadores de Alta Montaña a Bosnia i Herzegovina
Fue en 1995 cuando el Grupo Táctico Pirineos, integrado casi en su totalidad por los militares del Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña, partía en misión de mantenimiento de la paz hacia Bosnia i Herzegovina.
El subdelegado de Defensa en Huesca y comisario de la exposición, el coronel Rafael Matilla, también participó en aquel despliegue. Recordaba en la inauguración de la muestra, en presencia de autoridades civiles y militares -entre otras, del alcalde de Jaca, Carlos Serrano-, cómo para las unidades españolas esta misión representó «la primera oportunidad de desplegar contingentes operativos fuera del territorio nacional. Y por lo tanto, de enfrentarse a nuevas misiones, hasta entonces desconocidas. Entre ellas, separar a los ejércitos enfrentados y desarmarlos; gestionar el intercambio de prisioneros y de cadáveres; el apoyo a los desplazados y la protección a la población civil y a las organizaciones no gubernamentales» que trabajaban en el terreno.

Una guerra fraticida y una misión de mantenimiento (después de imposición) de la paz
Entre el 6 de abril de 1992 y el 14 de diciembre de 1995, el enfrentamiento de las tres etnias mayoritarias en la antigua Yugoslavia -bosniacos musulmanes, croatas católicos y serbios ortodoxos- dejó, según las cifras que maneja Naciones Unidas, más de 100.000 muertos y millones de desplazados. En un escenario marcado por sucesos tan crueles como el asedio a Sarajevo o a Mostar o la masacre de Srebrenica, la labor de los militares españoles en Bosnia i Herzegovina fue trascendental. Hasta el punto de que todavía hoy se recuerda su papel en el conflicto en el marco de una misión que prolongaría la presencia de las tropas españolas en la zona durante más de dos décadas. Primero bajo la bandera de Manos Unidas. Posteriormente, con la OTAN. Al principio, en misión de mantenimiento de la paz. Tras los acuerdos de Dayton, en misión de imposición de la paz.
El despliegue en Bosnia i Herzegovina supuso todo un hito
Aquel despliegue en Bosnia supuso todo un hito. Fue la primera misión internacional de las Tropas de Montaña, herederas de algún modo de aquella Brigada de Cazadores de Alta Montaña, abriendo el camino a posteriores participaciones de estas unidades de élite del Ejército de Tierra en prácticamente todos los escenarios en los que han desplegado las fuerzas Armadas Españolas en los últimos años: Bosnia, Albania, Kosovo, Afganistán, Mali y Líbano.
En este contexto, el coronel Matilla reivindica la Brigada de Cazadores de Alta Montaña, hoy desaparecida, y a la que define como «una gran unidad que hizo tanto por España y por muchos países en repetidas misiones internacionales».
Como destaca el subdelegado de Defensa en Huesca, la misión también supuso un punto de inflexión para la Fuerzas Armadas: aceleró su modernización, provocó la profesionalización de su personal y fue el paso definitivo para la plena integración de la mujer en las FAS. Era la primera vez, desde el final de la Guerra Civil, que España desplegaba fuera de sus fronteras una batería de Artillería. Y por si fuera poco, el contingente español fue el único que actuaría en zonas de las tres comunidades: croata, bosniaca y serbia.
Una misión complicada… que supuso el camino hacia la paz en Bosnia
«Fue una misión muy complicada desde el punto de vista logístico, y también desde el mando y control, y logramos que fuera un éxito. Pero lo más importante de todo es que hoy en día el pueblo de Bosnia vive en paz», recuerda Rafael Matilla.
«La población aragonesa se volcó con nosotros, los medios de comunicación, las autoridades… fue impresionante. Unos meses después del despliegue de la Agrupación Táctica Aragón tuvimos la suerte de que se firmaron los acuerdos de Dayton. Los tres contendientes acordaron el cese de la guerra y tuvimos que asumir misiones que eran nuevas para nosotros, como que abandonaran el frente, que respetaran una zona desmilitarizada, controlar su armamento…», añade el coronel.
España mantuvo abierta la misión de Bosnia i Herzegovina durante 23 años (1992-2015). Como recuerda el Ejército de Tierra, «fue una de las operaciones más complejas acometidas por la ONU: la Fuerza de Protección de Naciones Unidas (UNPROFOR) en Bosnia-Herzegovina. En ella, España tuvo una participación muy importante, tanto cuantitativa como cualitativamente. Fue la primera misión en la que el Ejército español participó con un contingente elevado de efectivos durante un periodo de tiempo amplio». Más de 46.000 militares españoles participaron en las diferentes rotaciones. 23 de ellos perdieron la vida al servicio de la misión. También son recordados en la exposición del Castillo de San Pedro.




















Historias dentro de la historia en Misión Bosnia. La ruta de los españoles
Cada detalle de Misión Bosnia. La ruta de los españoles cuenta una historia dentro de la historia. Y más allá de las curiosidades, que las hay, el valor sentimental de muchos de los objetos que se exponen también es importante.
Entre ellos, se puede contemplar el kalashnikov que le regala el general croata en la zona de responsabilidad española al general Luis Palacios, como agradecimiento y en señal de afecto a la labor que habían desarrollado los militares españoles antes de volver a casa. También ocupa un lugar destacado el guión del Grupo Táctico Pirineos -el único que se encuentra en Huesca-, junto a los guiones de los escuadrones de Caballería, traidos ex profeso desde Zaragonza para la exposición.
De la última bandera que ondeó en Bosnia hasta divisas o regalos
«No queríamos que fuera solo una exposición de fotografías y paneles informativos -explica Matilla-. Por eso se completa con materiales que le dan otra dimensión. Para ello, me puse en contacto con los miembros de la Brigada española, que son compañeros y amigos, y fuimos seleccionando los objetos que pensamos que podían ser más curiosos. Por ejemplo, la última bandera de las Naciones Unidas de la misión UNPROFOR que ondeó en Bosnia, las medallas que recibimos, los regalos que comprábamos para nuestras familias en los mercados locales, como un joyero o un ajedrez artesano realizado en madera…»
También se pueden encontrar pipas artesanales, divisas o los manuales de conversación para poder comunicarse con los habitantes de la zona, entre otros objetos.
Con la muestra, el Salón Panadería de la Ciudadela de Jaca se convierte en una excusa para conocer qué pasó en Bosnia i Herzegovina y cómo contribuyeron los militares españoles a restablecer la convivencia y la paz en medio de la desolación, el caos y la guerra. Una propuesta donde cada imagen, cada documento, cada fotografía… es una puerta abierta a la historia, a los recuerdos y a los sacrificios de quienes estuvieron allí. Hombres y mujeres que un día dejaron atrás a sus familias para que hoy otros padres y otros hijos puedan vivir en paz.
Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)
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