Miles de personas conocen el auténtico sabor francés en la Ciudadela de Jaca

Los auténticos sabores franceses volvían a conquistar la Ciudadela de Jaca en la cuarta edición de «La Noche de la Gastronomía». Miles de personas -unas 8.500, según la organización- acudían esta tarde para degustar y conocer las decenas de productos del otro lado de la frontera. Algo menos que en ediciones anteriores, posiblemente debido al cambio de día y a ser víspera del puente festivo. Pero unas cifras que dejaban de nuevo un balance muy positivo.

«Nuestros productores se ha ido satisfechos respecto a las ventas realizadas, que no deja de ser importante para la difusión de sus productos», aseguraba el director de la Ciudadela de Jaca, el coronel Joaquín Moreno.

Embutidos, vinos, quesos o patés eran algunos de los exquisitos bocados que podían probarse entre las 17:00 y 23:00 horas con entrada gratuita. Un nuevo éxito en la cuarta edición de este evento organizado por la Oficina de Turismo de los Pirineos Bearneses.

Los mejores productos del sur de Francia dejaban en 2025 un muy buen sabor de boca.

La Ciudadela de Jaca se llenaba de sabores franceses. (Foto: Jorge Callau)

Cuarta edición de la Noche de la Gastronomía en la Ciudadela

La tarde de hoy en Jaca tenía unos claros protagonistas: los productos franceses.

Elaborados por productores del otro lado de la frontera, la Ciudadela de Jaca se llenaba de todo tipo de quesos, vino de Jurançon, foie, patés, cerveza artesanal, dulces, helados, charcutería, embutidos, conservas, hortalizas… Las mejores exquisiteces de Francia conquistaban la Ciudadela de Jaca.

Productos de calidad procedentes directamente de las granjas, que son resultado, en muchas ocasiones, de una larga tradición familiar. Participaban 21 productores, cada uno con su propio expositor. Un DJ se encargaba de la animación.

21 productores franceses llenaban la Ciudadela

«Hemos traído muchos productos diferentes que son símbolo de Francia: quesos, embutidos, patés, foie, vinos y diferentes dulces y cervezas», explicaba Marie Pacheco, directora de la Oficina de Turismo de los Pirineos Bearneses.

La principal novedad para esta edición era el aumento de productores, superando la veintena de expositores que rodeaban prácticamente todo el centro del Castillo de San Pedro. En concreto, 21 eran los productores que se desplazaban hasta Jaca para mostrar la riqueza gastronómica y los verdaderos sabores galos.

«Este aumento de expositores se debe a la fecha elegida. Otros años era más tarde y muchos no podían venir ya que estaban de fiesta y vacaciones. Este año, al adelantar el evento, son unos cuantos más los que se han animado. Estamos muy contentos porque es lo que buscábamos con este adelanto», destacaba Pacheco.

Tradición y respeto por la gastronomía

El nexo de unión entre todos los productores de «La Noche de la Gastronomía» es muy claro: el respeto y tradición por la gastronomía francesa. Este sentimiento, en muchas ocasiones traspasado generación a generación, hace a sus productos únicos y con una calidad muy alta.

Para conseguir este resultado, detrás hay muchas horas de trabajo y sacrificio. Controlan todo desde que sale del animal -cabra, vaca u oveja- hasta el expositor, donde el cliente puede degustarlo.

«Son productos espectaculares. En los expositores ves a jóvenes que han decidido volver a los pueblos para continuar con la granja familiar, anteponiendo eso a sus verdaderos estudios. Es para estar muy orgullosos», comentaba Pacheco. «Es muy curioso, ya que la mayoría consiguen ese sabor tradicional, pero utilizando procesos mucho más modernos para aumentar productividad. Esa fusión también es espectacular», añadía.

La Oficina de Turismo de los Pirineos Bearneses también estaba presente, con un punto de información.

Los quesos, uno de los principales reclamos en la Ciudadela de Jaca

Como no podía ser de otra forma, los quesos eran uno de los productos que más reclamo tenían en la Ciudadela desde el primer minuto de la tarde. Un símbolo de la gastronomía francesa, que si se le suma la parte natural y la calidad conseguida por los productores presentes, hacían de cualquier tipo de queso un manjar exquisito.

Uno de los más conocidos en este aspecto, presente en todas las ediciones del evento, era Cédric Pucheu, de la granja Récébire, en Issor. «Desde que vine a Jaca por primera vez, los clientes españoles han aumentado notoriamente, muchos incluso vienen desde Zaragoza», anunciaba.

Pucheu es pastor, y cuenta con un rebaño de más de 300 ovejas. En estas fechas, durante todo el verano,  sube con ellas a 2.000 metros de altitud, a Pierre Saint Martin, junto al Roncal. «Ordeñamos a las ovejas sobre las seis de la mañana, y después comenzamos a hacer el queso. Una vez tenemos empezado el proceso vamos a dar de comer a todo el rebaño por el monte. Nuestro verano se basa en eso: ordeñar y hacer mucho queso», sostenía entre risas.

Un trabajo «duro», pero que es «muy satisfactorio». «El resultado es un queso único. Lo hacemos totalmente natural, sin conservantes, y con los métodos de siempre», añadía.

Cabe destacar que, en colaboración con la propia Oficina de Turismo, se puede visitar y pasar un día junto a Cédric. Una manera de conocer en primera persona cómo trabaja.

Un helado con una historia muy especial

Para combatir el calor, los helados son claramente una elección muy buena. En «La Noche de la Gastronomía» este dulce producto tampoco podía faltar. Este toque lo aportaba Mathieu Bouchoo, de la Ferme Bouchoo.

Sus helados, en su mayoría hechos con leche de oveja, tienen una gran variedad de sabores: mango, limón, nata, vainilla… Todo ello creado mediante un proceso laborioso y, sobre todo, artesanal.

Más allá de su impactante sabor, estos helados esconden una gran historia detrás. Mathieu Bouchoo, de 30 años, decidió dejar de lado sus estudios para retomar el negocio familiar de sus padres.

«No me costó volver. Como era muy joven, un amigo de mis padres me ayudó al principio hasta que yo lo cogí al completo. Decidí innovar y conseguir un tipo de helado que no se puede conseguir en el mercado», apuntaba. «Quería ayudar a mis padres a seguir con la tradición, y estoy muy orgulloso de haberlo conseguido», añadía.

El pato, gran sabor del otro lado de la frontera

El pato tampoco podía faltar en la velada. Un producto igual de único que francés. Desde Oloron llegaba la Ferme Saint Grat. Sus propietarios trabajan desde hace tiempo en su introducción en España. «Podemos decir que trabajamos con todos los derivados del pato», explicaba François Camsusou.

«Ahora mismo trabajo con mi mujer y mis padres. Hacemos todo el proceso del pato: desde que tienen un día hasta el final. Trabajamos sobre todo con restaurantes y empresas. En los últimos años hemos profesionalizado la granja para llegar a más rincones», señalaba Camsusou.

Sin embargo, no todos los restaurantes valen: «Buscamos que los restaurantes con los que trabajamos también guarden respeto por el producto. De nada sirve estar cuidando todos los detalles para que después rompan el proceso».

En datos, menos del 5% de la producción francesa de pato se hace de manera artesanal. Esta forma tradicional reniega de la harina, y utiliza en su lugar granos enteros. Un proceso «mucho más largo y complicado», pero que asegura «una calidad superior» de micuit.

Vino ecológico de Jurançon desde 1964

En el Castillo de San Pedro también había espacio para los caldos de agricultura biológica. La familia de Serge Hondet, de Domaine Tinou, en Lasseube, lleva desde 1964 trabajando en el vino ecológico. «Empezaron mis padres y muy pronto aprendí yo», comentaba el propio Hondet.

En su carta cuenta con vinos blancos, dulces y secos, que son «perfectos acompañantes» para un trozo de foie con pan, como él mismo indica. «Hace dos años ya estuvimos, y fue un éxito. Ahora venimos más preparados con la idea de seguir nuestra expansión por España», anunciaba.

El Pastel Ruso por excelencia en la Ciudadela de Jaca

Otro de los expositores de renombre era el de la pastelería Artigarrède de Oloron, conocida por ser la precursora del famoso pastel ruso (Russe). Su propietario, Mikel Artigarrède, pertenece a la cuarta generación que lo elabora. «Hace 101 años que fabricamos este pastel único. Tenemos una manera muy particular de crearlo, con una fórmula secreta que nadie más conoce. Se traspasa de generación a generación», aseguraba Artigarrède.

El negocio comenzó en 1924 con su bisabuelo, Adrien Artigarrède, que fue el primero en dar a conocer el pastel ruso. «Se puede servir para todas las situaciones y públicos. Lo han comido personas en su día a día y también presidentes del Gobierno», alegaba.

Es el tercer año que acude a la velada gastronómica de la Ciudadela de Jaca, esta vez acompañado con su mujer, su hija y una amiga. «Nos encanta venir aquí. Tenemos muchos clientes de la Península. Tenemos tienda en Pau, Tarbes, San Juan de Luz y Olorón, y todas reciben visitantes españoles semanalmente», explicaba.

«Este evento es muy importante. Hay un valor en España que es salir para conocer nuevos sabores. Venir aquí abre muchas puertas», concluía..

Fotos de «La Noche de la Gastronomía» en la Ciudadela de Jaca

Por Jorge Callau (texto y fotos)

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