Los empresarios de Sabiñánigo y Jaca se muestran «escépticos» con las obras de la variante y temen «que ocurra una desgracia»

Incertidumbre e impotencia son las palabras que resumen el sentir de los empresarios de Sabiñánigo y Jaca ante la falta de hechos que confirmen que la reanudación de las obras de la A-23 está próxima. Es más: no tienen confirmación oficial de que se estén dando pasos desde la Administración para solucionar un problema que ya se enquista tras ocho meses en lo que consideran un escenario «insostenible» para la economía local y para la seguridad en el territorio. Los empresarios se muestran «escépticos» y temen «que ocurra una desgracia». «Tenemos que seguir luchando para impedir que caigamos en el olvido», aseguran.

Los empresarios de Sabiñánigo y Jaca se muestran "escépticos" ante el problema de la variante y temen "que ocurra una desgracia". Beatriz Peñarrubia y Lidia Ferrer, junto a las obras.
Los empresarios de Sabiñánigo y Jaca se muestran «escépticos» ante el problema de la variante y temen «que ocurra una desgracia». Beatriz Peñarrubia y Lidia Ferrer, junto a las obras.

Soluciones para la variante de Sabiñánigo

La pasada semana, el delegado de Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, anunciaba que el Ministerio de Transportes tiene previsto rescindir el contrato a la empresa adjudicataria de las obras de la variante de Sabiñánigo. Apenas unas horas después, y ante el anuncio del Beltrán, el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, reclamaba públicamente al Ejecutivo central que adjudique de forma inmediata el 2% pendiente de la obra a Tragsa o que recurra a una licitación de emergencia para evitar un nuevo retraso.

La alegría inicial entre los afectados no duró mucho. Ha pasado una semana y los empresarios de Sabiñánigo y de Jaca no tienen confirmación oficial de que se haya movido ficha en ningún sentido. Ni de que se haya tomado ninguna decisión encaminada a buscar una solución a la situación que sufren ya va camino de ocho meses, cuando se paralizaron los trabajos por discrepancias por los sobrecostes del proyecto entre la empresa adjudicataria y el Ministerio de Transportes.

Un grito unánime para exigir una solución a la paralización de las obras de la variante de Sabiñánigo

Beatriz Peñarrubia, gerente de la Asociación de Empresarios Pirineos Alto Gállego, y Lidia Ferrer, gerente de AEPAG, encabezaron la movilización que logró aunar las voces de las asociaciones empresariales, sociales y partidos políticos en un manifiesto que reclamaba una solución inmediata para una situación que está causando un grave perjuicio al territorio. No hay que olvidar que hablamos de unas comarcas -Alto Gállego, Jacetania y Sobrarbe- con una economía sustentada en gran medida en el sector turístico. Y no en vano se conoce a Sabiñánigo se conoce como la puerta del Pirineo.

Un mes más tarde, la situación no ha cambiado. En realidad, sí; a peor, con la llegada de la temporada turística alta. «Lo peor de todo es que, a pesar de lo que ha salido en prensa, nadie nos dice nada. La incertidumbre de no saber cuándo se van a retomar las obras. No hay plazos… No sabemos hasta cuándo vamos a estar sufriendo y padeciendo todo este colapso», lamenta Peñarrubia.

«El día a día para la gente que trabajamos y vivimos en Sabiñánigo es muy difícil, porque no puedes saber cuánto tiempo puedes tardar en llegar al trabajo. No solo Sabiñánigo; todos los pueblos de las tres comarcas. Estamos siendo las víctimas de un problema administrativo que nos ha llovido del cielo y lo estamos sufriendo, queramos o no queramos», explica la presidenta de AEPAG.

Impotencia y la sensación de que «no se nos escucha»

«Nosotros llevamos reuniéndonos con diferentes estamentos desde noviembre. Además desde las incertidumbre, es la sensación de que no sabemos si se nos escucha. Una impotencia total. Con las noticias de la semana pasada, nadie nos ha confirmado nada. Solo hablan de escenario probable. Pero es que ahora ya nos surgen otras dudas. Cuanto antes empiece este escenario, mejor, porque ¿de qué tiempo estamos hablando, aunque la nueva licitación sea urgente? Hablamos de meses. Tal vez de años», apunta Lidia Ferrer.

Y es que, como advierte Peñarrubia, «todos sabemos que la Administración es muy lenta cuando hablamos de plazos. Tienen unos protocolos muy estrictos… Pero, en el caso del colapso que estamos sufriendo… ¿Es que no hay ninguna manera de desbloquear esta situación?». Es la pregunta que se plantean los miles de ciudadanos que cada mañana se tienen que enfrentar a la carretera en el tramo de obras paralizadas.

«No queremos que se olviden de nosotros»

Lo único que les queda a los afectados, ante esta situación, es «seguir luchando para que no se olviden de nosotros», asegura Ferrer. «Contamos con el apoyo de las 52 entidades que firmaron el manifiesto, de todos los colores políticos. La idea era demostrar que este es un problema territorial, y lo hicimos. Un problema que además se agrava ahora con determinados eventos que organizan distintas entidades de la zona para atraer gente a un destino turístico de calidad. Es el caso de Pirineos Sur, la Quebrantahuesos o los Campeonatos de España. Eventos que han puesto de manifiesto la situación a la que nos enfrentamos y que desvirtúa todo el trabajo que venimos desarrollando durante años. Todo por una mala gestión, que no sé de quien ni nos interesa. Pero que ahora requiere soluciones», añade la gerente de AEPAG.

«La imagen es muy mala; también los retrasos y los inconvenientes para los que nos desplazamos cada día para ir a trabajar. Pero también está la peligrosidad», advierte, con buen criterio, la presidenta de los empresarios del Alto Gállego. «Pasa algo, con las temperaturas tan altas que estamos teniendo, aquí, en el Pirineos, con la vegetación que hay,… O un accidente… ¿Por dónde van a pasar los servicios de emergencia? Esto es un embudo», recuerda Peñarrubia, que tampoco pasa por alto «la industria de Sabiñánigo, donde se trabaja con químicos». «Esto no es una pataleta. No nos estamos quejando por banalidades», añade la presidenta de AEPAG.

Las ‘no obras’ de la variante de Sabiñánigo: una situación insostenible y peligrosa

«Que nos tengan en cuenta. Que nos ubiquen en el mapa… Que se vengan por aquí, se den una vuelta y que padezcan. Y que vean las retenciones que hay porque esto es insostenible y peligroso. Si existe una solución administrativa para esto ya están tardando en ponerla en marcha. Y que no caigamos en el olvido». Es la reivindicación que lanzan las responsables de la AEPAG a quien corresponda.

Los camiones, tractores y maquinaria pesada de la Cooperativa Santa Orosia, por la Calle Serrablo

Entre los sectores afectados, el primario. Con las obras, también quedó bloqueada el acceso principal de la Cooperativa Santa Orosia. Su gerente, Cristina Jarne, explica la situación en la que se encuentran: «Desde septiembre que nos cortaron el enlace con la carretera, nosotros hemos seguido sacando el cereal. Y todos los camiones han pasado por el casco urbano de Sabiñánigo, por la Calle Serrablo. Aparte de todo el abono que nos ha llegado, la semilla y los tractores que en octubre vinieron a cargar, en época de siembra. En marzo, con la época fuerte de echar nitrógeno al campo, tuvimos la misma situación».

No resulta difícil imaginar las complicaciones tanto para los agricultores y transportistas, como para los propios sabiñaniguenes, en los últimos meses.

Tras muchas reuniones y negociaciones, conseguían que se habilitara para maquinaria agrícola el enlace que actualmente se encuentra en obras. Eso sí, de manera excepcional, y con motivo de la temporada de cosecha, en la que estamos inmersos. «Por lo menos estamos pudiendo trabajar bien la cosecha, aunque los camiones siguen pasando por la Calle Serrablo», apunta Jarne. Al parecer, ese paso habilitado para maquinaria agrícola se cerrará en cuanto pase este periodo. «Para la siembra volveremos a solicitar que lo abran, porque parece ser que para entonces no se habrá acabado la obra. Pero nos movemos en una incertidumbre total», añade la gerente de la Cooperativa Santa Orosia.

Marian Bandrés, presidenta de Acomseja: «La imagen que se está dando es horrorosa. Pero sobre todo está el riesgo que corremos»

El problema no se limita a Sabiñánigo ni al Alto Gállego. Para Marian Bandrés, presidenta de la Asociación de Empresas de la Jacetania, «tenemos una clientela fiel y a pesar de todo decide seguir visitándonos… ¿Durante cuánto tiempo? No lo sabemos».

«Este domingo de nuevo tuvimos retenciones desde la rotonda de Sabiñánigo hasta la subida a Monrepós. Y me temo que va a ser una fotografía que se va a repetir a lo largo de todo el verano mientras no le den una solución definitiva al asunto, que es urgente y nos afecta a las tres comarcas: Alto Gállego, Jacetania y Sobrarbe, sin duda», explica la presidenta de Acomseja.

Como en el caso de la Cooperativa Santa Orosia y de los empresarios de Sabiñánigo, todavía es pronto para valorar las afecciones económicas «más allá de la imagen que se está dando». «La imagen que se ofrece es nefasta y los turistas y visitantes pueden dejar de venir. Alguien que se quede parado una hora, dos horas o lo que le toque puede que piense que hay otros sitios muy bonitos también y decida no volver», puntualiza Bandrés.

Consciente de que la solución no va a ser sencilla, la presidenta de los empresarios jacetanos coincide con sus compañeras del Alto Gállego: «La imagen que estamos dando es horrorosa. Pero sobre todo, está el riesgo que corremos. Si pasara algo, el acceso al hospital, un incendio, un accidente,… habría mucho que lamentar. Y entonces habría que ver quién asume las responsabilidades».

Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)

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