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El vestuario del Grupo Folklórico Alto Aragón desde dentro: respeto, rigor y orgullo

El Grupo Folklórico Alto Aragón lleva 51 años promoviendo y dando a conocer el folclore de nuestro territorio. Una labor que no solo se muestra encima de los escenarios y múltiples actividades, sino que también se refleja con la extensa colección de indumentaria que forma su preciado y cuidado vestuario. Cuenta con gran catálogo de ropas cedidas, llegando alguna de ellas a superar los 120 años de vida y tres generaciones. En cada uno de los actos que participa se seleccionan previamente qué piezas utilizar, todo ello bajo una estricta organización y rigor histórico. Una colección de más de 100 piezas, que muchas de ellas les han acompañado en sus viajes nacionales e internacionales, así como han visto crecer al grupo y a muchos de sus integrantes. «Siempre intentamos sacar y mostrar nuestro vestuario de la forma más cuidada y fiel a la historia. La indumentaria es una parte esencial ya no solo del espectáculo, sino que podríamos decir que es un pilar que deja entrever parte de la vida del Grupo Folklórico Alto Aragón», destacan Susana Otero y Nuria Alastuey, las encargadas de vestuario.

(Foto: Jorge Callau)

El vestuario del Grupo Folklórico Alto Aragón, un distintivo del grupo

A lo largo de sus 51 años de vida, el Grupo Folklórico Alto Aragón no ha dejado su labor de dar a conocer el folklore del territorio. Además de la recuperación de decenas de bailes y melodías, fruto de este empeño también ha obtenido una gran colección en cuanto a vestuario. Cientos de piezas de diferentes tallas, temáticas y lugares, que lucen orgullosamente en los actos a los que acuden, todo bajo un rigor histórico casi exquisito. «El vestuario es una parte integral del Grupo. Una muestra de la historia y de la parte de cultura que existe entre nosotros. Es un distintivo«, destacan Susana Otero y Nuria Alastuey, las encargadas de esta sección en el Grupo.

El extenso catálogo de indumentaria con el que se cuenta proviene, en gran medida, gracias a donaciones. También aparecen otras provenientes de los propios miembros del grupo, que las ceden para que puedan ser utilizadas y lucidas por todos. «Faldas, jubones… Podemos decir que hay parte que son heredadas, y que al no ser empleadas, recurren a nosotros para que les demos el mejor uso posible», explica Susana Otero. Todas y cada una de las piezas aparecen en el gran catálogo del Grupo, en lo que cumple la función de «un inventario puro y duro». En ese famoso registro aparece el año de entrega, quién lo entrega, a qué época y lugar pertenece, qué pieza es o en qué estado llega.

Piezas de más de 100 años en el vestuario del Grupo Folklórico

Dichas fichas permiten conocer todo de cada una de las prendas con las que cuenta el Grupo Folklórico Alto Aragón. En su colección se cuenta con piezas que superan los 100 años, pero que siguen estando en un perfecto estado. «Por ejemplo, contamos con un vestido de bodas negro. Su fecha es 1911, y era de una mujer de Ayerbe que está apuntado que falleció en 1914.Es muy estrecho y fino», comenta Nuria Alastuey.

Además de casos excepcionales, el amplio catálogo de prendas está formado por trajes de Danzantes de Jaca, faldas de lana, trajes de Echo, Ansó y del Sobrarbe. «De faldas de brocados también, y chaquetas de chicos… Está todo inventariado y lo tenemos muy a mano para cuando haga falta», apunta Otero.

Cabe destacar que, además de todo lo comentado, cada uno de sus integrantes cuenta con ropa propia. «Digamos que cada uno tenemos lo nuestro, y luego, según a donde acudimos a actuar lo complementamos con piezas de esta colección. Por ejemplo, yo tengo una falda con toquilla de mi tatarabuela que ha ido de generación en generación. Todos tenemos nuestras cosas heredadas o compradas o hechas», subraya Alastuey. En la colección también se cuenta con otros complementos.

Características de los trajes según su zona y labor de organización de actuaciones

Esta extensa lista de indumentaria permite al Grupo Folklórico Alto Aragón contar con piezas de multitud de lugares. No solo del Alto Aragón, sino también de regiones vecinas. Cada una de ellas cuenta con sus propias características. De esta manera, las de este territorio son más pesadas y de lana, mientras que otras provenientes de zonas del Bajo Aragón son «mucho menos pesadas, más brillantes y ligeras». «Los trajes de mujer de Echo y Ansó, que son dos de los más conocidos de esta zona, son bastante pesados. El de Ansó de cofradía supera los 20 kilos», desvela Otero.

Dichas características son clave para escoger unos ropajes u otros en cada una de las actuaciones a las que acude el Grupo Folklórico Alto Aragón. «No siempre sacamos todo, ni mucho menos. A cada pueblo llevamos piezas que corresponden con su historia, y con las melodías y bailes que vamos a interpretar», reconocen. Este hecho exige una planificación con tiempo de cada cita, en la que, junto a las encargadas de baile y rondalla se hace una programación, y a partir de ella tanto Nuria como Susana son las encargadas en decidir qué vestimenta utilizar.

Cada acto supone una planificación diferente según la gente disponible, el tiempo encima del escenario y el rato que se dispone entre un baile y otro para cambiarse. «El tiempo para cambiarse es muy importante. Antes de empezar sacamos todo de los baúles y lo dejamos colgado, y ya cada uno sabe qué ponerse y cuando ponérselo. Tenemos voluntarios que nos ayudan y hacen una gran labor, ya que hay indumentarias que son muy difíciles de poner», asegura Alastuey.

El cuidado y mantenimiento de la colección, pilar fundamental para el Grupo Folklórico Alto Aragón

Más allá de lucirla encima del escenario, la labor del Grupo Folklórico Alto Aragón con dicha colección es «casi diaria». Ambas encargadas explican que, tras cada una de las actuaciones, al llegar a la sede se hace un reconocimiento de las prendas usadas, apartándose aquellas que «han perdido un botón, coger bajos o tienen un pequeño enganchón» para arreglarlas.

Además de ello, al terminar cada verano -época de más actuaciones- se lleva a cabo un exhaustivo análisis del estado de cada una de las indumentarias usadas. «Hay partes de trajes de Echo y Ansó que deben tener un gran cuidado, y deben almidonarse cada año. Es un trabajo manual que requiere de tiempo y paciencia, muy laborioso. En las próximas semanas quedaremos para hacerlo, ya que es una de las partes que más desgaste conlleva», sostienen.

En la actualidad, además de realizar dicho mantenimiento, la agrupación sigue aumentando su colección. El proceso de donación es muy simple: todo pasa por comunicarse por alguna de las vías oficiales. «Sobre todo ahora nos llegan ropas de hace años que se han encontrado en baúles o casas que ya las familias no van a utilizar. El siguiente paso es recogerlo y dejarlo lo mejor posible para que el día de mañana luzca lo máximo posible», añaden.

Una organización al milímetro

El tremendo valor de la lista de piezas exige tener una organización muy marcada para controlar todo tipo de detalle. Para actuación, también se tiene un proceso muy marcado. Toda la indumentaria elegida se transporta en baúles según el peso hasta el lugar de la cita, se descarga al llegar y se coloca en perchas para que cada miembro se vista con su correspondiente traje. La vuelta es igual que la ida, con la recogida en baúles y el transporte. «Al llegar, miramos y analizamos posibles desperfectos y los dejamos a airear un rato. Luego se planchan y de nuevo a su armario. De normal con dos baúles hacemos la actuación», puntualiza Nuria Alastuey.

En los viajes internacionales, otro de los símbolos del Alto Aragón, el proceso no cambia apenas. También se utilizan baúles y se facturan, además de que, en algunos casos, cada uno de los miembros lleva en sus propias maletas algunas de las piezas más ligeras y flexibles para «aligerar y que cada uno se preocupe de lo suyo».

«Tenemos una cultura muy amplia en el Pirineo, y con la indumentaria tratamos de reivindicarla y difundirla»

Más allá del plano físico, todo lo comentado adquiere una dimensión mayor, sobre todo emocional. «Esta colección es un reflejo de toda la cultura que tenemos en los Pirineos, y nuestro trabajo y labor siempre ha pasado y pasará por darla a conocer. Son trajes, pero detrás de ellos hay muchas historias por contar de decenas de años atrás», detalla Susana Otero.

Una filosofía y sentimiento que el Grupo Folklórico Alto Aragón trata de inculcar desde temprana edad, en la escuela. Por ejemplo, en la Ronda en honor a San Nicolás, los más pequeños son los encargados de lucir por las calles de Jaca parte de esta colección. «La mayoría de la ropa de niño y niña que hay pertenece a donaciones de gente que o bien se le ha quedado pequeño o su hijo se ha hecho mayor y quiere que otros la usen», admiten.

Un claro ejemplo de este trabajo desde la base son las propias encargadas de vestuario, Nuria Alastuey y Susana Otero, ambas nacidas en el año 2004. «Hemos tenido la suerte de que todo lo comentado y el amor y respeto por el folklore nos lo han inculcado desde bien pequeñas. Siempre hemos estado ligadas al Grupo, y antes sí que nos daba más respeto vestuario. Pero la entrada de la nueva junta nos permitió entrar en esta parte y la verdad que estamos muy contentas y orgullosas de aportar y aprender todo lo que hemos hecho este último año«, sentencian ambas.

Fotos de la colección del Grupo Folklórico Alto Aragón

Por Jorge Callau (textos y fotos)

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