El MUDDI de Larrés, 40 años dibujando su historia

Desde su inauguración en el año 1986, el Museo de Dibujo Julio Gavín, situado en Larrés, ha expuesto miles de obras dentro de sus puertas. Una tarea ardua y complicada, donde puede decir con orgullo que la mayoría de ellas son donadas por los propios artistas. Una trayectoria que comenzó el propio Julio Gavín, y tras su fallecimiento cogió el cargo como director Alfredo Gavín. En estos 40 años, ha conseguido hacer del dibujo un sello del territorio serrablés, siendo un perfecto embajador en la zona. Pese a ello, el MUDDI mantiene la idea de mejorar sus prestaciones, y sobre todo, lograr el objetivo con el que abrió: «poner el arte del dibujo donde se merece». Su colección de obras perfectamente inventariadas supera las 5.000, aunque según la época se exponen unas u otras, no teniendo nunca más de 400 a la vista del visitante en sus más de diez salas. «Esta es otra de la virtud del MUDDI, que es un museo vivo, porque según cuando vengas, vas a ver unos dibujos u otros», comenta su director.

(Foto: Alfredo Gavín)

El MUDDI y Julio Gavín, una historia que se remonta a finales de la década de los 70

Pese a abrir sus puertas en 1986, la historia entre Julio Gavín, el Museo de Dibujo y el Castillo de Larrés comienza antes, en torno a 1979. En ese año, la inauguración del Museo de Artes Populares de Sabiñánigo hizo que Gavín se fijase por primera vez en la edificación de Larrés. Algo que primero partió como una idea utópica, pero que poco a poco empezó madurar hacia una posible realidad.

«Julio Gavín, como amante del dibujo, identificó que en España había un nicho con ausencia de museos sobre dibujo, y vio en el Castillo de Larrés la posibilidad de hacer eso realidad, dedicándolo en exclusiva a esta forma de expresión artística», destaca el actual director.

Imagen de cómo se encontraba el interior del Castillo de Larrés a principios de los años 80. (Foto: Alfredo Gavín)

Al ser un edificio civil, todo empezó a fraguarse a partir de la compra por parte de Gavín a sus antiguos dueños. Como anécdota, formó parte de una donación, costando el precio simbólico de tan solo una peseta. Tras ello, entre 1983 y 1986 llegarían tres largos años de intensa reforma de la construcción, donde los recursos eran muy limitados.

«Se trabajaba cuando había dinero, y cuando no, se paraba la obra, así de claro. El proceso fue mucho más lento de lo pensado por este aspecto económico. Pero al final, tras derribar muchos muros literal y metafóricamente hablando, se inauguró el Museo de Dibujo el 14 de septiembre de 1986″, recuerda Alfredo Gavín.

250 piezas dedicadas al dibujo en sus comienzos

El MUDDI abrió sus puertas en 1986 con una colección de 250 piezas en su exposición, entre obra original y obra gráfica. Una colección que fue consiguiendo el propio impulsor mediante cesiones de artistas.

La figura del MUDDI emergió de manera notoria en el ecosistema artístico y cultural de España. Tanto prensa nacional como internacional comenzaron a situar a este pequeño museo en el Castillo de Larrés. Julio Gavín, a través de su pasión y amor, se había convertido en uno de los mejores embajadores del dibujo en el país. «Como la planta baja todavía no tenía la cúpula, allí estaba todo lo dedicado a arquitectura popular, que luego se donó al Ayuntamiento de Sabiñánigo para el Museo Etnológico», apunta.

(Foto: Alfredo Gavín)

Tras ellos, posteriormente aparecerían otros espacios culturales destinados al dibujo en ciudades como Madrid o Barcelona. Pero se puede decir que el MUDDI fue uno de los pioneros en esta rama.

Una evolución de cuatro décadas con grandes cambios

Desde su apertura hasta la actualidad, el MUDDI ha experimentado una evolución en todos sus ámbitos. «Hay que tener en cuenta que han sido los 40 años que más medios ha habido. Esto también ha influido. Realmente en el dibujo ha pasado parecido, y las modas también se dejan ver en él. Por ejemplo, el dibujo contemporáneo con artistas como Tàpies irrumpió muy fuerte», destaca el director.

Además de sus propios dibujos, el museo también ha visto cómo cambiaba su dirección, su organización y sus instalaciones, dando un paso adelante en su recorrido. El fallecimiento de su creador, Julio Gavín -al que debe el nombre actual- hizo que en 2008 su hijo, Alfredo, cogiese los mandos. «Desde mi entrada hay más obras de vanguardia, ya que entendemos que la realidad está allí y buscamos reflejar todas las disciplinas», comenta el propio Alfredo.

(Foto: Alfredo Gavín)

La colección de obras también ha cambiado. Se ha pasado de 250 piezas iniciales a 5.005 inventariadas, un número mucho mayor que muestra perfectamente su desarrollo. Destacando que la mayoría de ellas siguen siendo a partir de donaciones. «El hecho de conseguir el edificio donde está la biblioteca monográfica y el centro de documentación fue un aspecto clave. Además de la catalogación e inventario, sirve de archivo para una enorme hemeroteca por artistas», explica.

Fuera del Castillo de Larrés, el MUDDI ha calado en el panorama nacional e internacional. Obras suyas han sido prestadas a exposiciones de la zona: Sabiñánigo, Huesca o Zaragoza. «También se ha llegado fuera de Aragón, como Girona, o grandes comisarios en Madrid o Barcelona», apunta. «Convertir un sueño primario de Julio Gavín en realidad solo hace reafirmar que nuestro impulsor era un genio», sostiene.

5.005 piezas en una colección «muy viva y cambiante»

La enorme colección de piezas que posee el MUDDI llega hasta las 5.005. Tal y como apunta su director, el máximo de expuestas llega hasta las 380, de manera que los visitantes ven una parte muy pequeña de la enorme lista de expresiones inventariadas. «No siempre exponemos las mismas, sino que jugamos con todas las guardadas y las vamos cambiando según el año», explica.

Este hecho hace que el museo sea «vivo y cambiante» para los curiosos, que «nunca van a ver dos veces las mismas obras». «Entre las exposiciones temporales y el fondo que renovamos anualmente, podríamos rotar más de 10 años lo expuesto y el visitante nunca vería lo mismo», añade.

Más de una decena de salas organizadas por partes según la temática

En su interior, el Museo de Dibujo Julio Gavín cuenta con una organización que cuida todo detalle. Sus más de diez salas en activo en la primera planta se dividen en tres partes para proyectar una experiencia inmejorable para los curiosos.

La primera parte la conforman la sala 1 y 2, dedicadas a las exposiciones temporales, mientras que los espacios 3,4 y 5 son exclusivamente para dibujo aragonés. «En estas tres salas quisimos hacer un inciso y un guiño desde el punto de vista cronológico al dibujo en España por medio de las obras aragonesas. Es una manera muy buena de exponer el desarrollo que ha habido», detalla Alfredo.

Patio junto a las salas 4 y 5 del MUDDI. (Foto: Alfredo Gavín)

La tercera parte del MUDDI se conforma por el dibujo a nivel nacional, en donde se incluyen diversas disciplinas, pese al gran peso de la parte figurativa. «La sala número 6 es para ilustración, y luego en la primera planta está el grueso con el dibujo artístico del siglo XX. Hace unos pocos años, en 2010, rehabilitamos una torre del castillo donde ahora hay tres salas más dedicadas a la vanguardia y obra abstracta». destaca.

En ese mismo torreón también existe un mirador donde el visitante puede observar la confluencia de los diferentes valles vecinos, con el objetivo de «descansar la vista» para proseguir la visita. Tras pasar por allí, aparecen nuevas obras de vanguardia, hasta que en la sala 12 se pueden contemplar a los «grandes artistas», como Dalí, Benjamín Palencia o Francisco Mateos. «Todo finaliza con la parte de humor gráfico y el cómic, con 14 salas en total», sostiene.

Una red de donaciones creada por Julio Gavín que se mantiene viva

Cabe recordar que, pese a la gran cantidad de obras en su colección, el MUDDI sigue engrosando su lista. Todavía tiene más mérito al saber que un alto porcentaje provienen de donaciones. «No tenemos un gran poder económico, pero siempre hemos tenido la suerte de Julio Gavín, que creó una red en el mundo del arte que nos ha llevado a estar en boca de todos», destaca Alfredo.

Sala 13 en la torre. (Foto: Alfredo Gavín)

Una red cincelada con mucho trabajo, y en donde la confianza del artista en el propio museo es una de las bases. «La relación que se crea es muy grande y cercana. Hay que conocerlos para pedirles obras. El MUDDI es uno de los pocos espacios en la que los artistas están representados con la obra que ellos quieren», sostiene el director. El hecho de no tener un gran poder adquisitivo ha hecho que el museo haya buscado alternativas a la hora de encontrar donaciones, que los propios artistas deciden realizar.

Un futuro lleno de novedades y objetivos por conseguir

De cara al futuro, el museo lo encara con «gran optimismo e ilusión», con el dibujo como disciplina fundamental y eje vertebrador de su historia. Para ello, ya se está trabajando en futuras exposiciones, además de continuos contactos con artistas para efectuar nuevas donaciones y hacerse con obras para engrosar su -casi- interminable colección.

«Este año es especial ya que es el 40º aniversario, y es una manera de poner la primera piedra para el 50º… Ver lo que se puede hacer, empezar a tener ideas, podemos ponernos ya a reflexionar», alega Gavín.

«La pandemia de COVID ha hecho que mucha gente piense que el arte se puede ver por pantallas, y no es así. Nuestro primordial objetivo es hacer ver a toda la gente que no hay nada como entrar en el Castillo de Larrés para poder ver con sus ojos arte irrepetible», sentencia.

Por Jorge Callau

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