Del control de la frontera a las pistas de esquí: así trabaja la Policía Nacional en La Jacetania

La Policía Nacional pondrá el próximo lunes el broche de oro a la celebración de su Bicentenario con la inauguración en Canfranc de un monumento en reconocimiento a su labor. No es casual que se haya elegido este lugar para despedir la efeméride. Allí se encuentra el Centro de Cooperación Policial y Aduanera (CCPA) de Canfranc-Somport-Urdos, el único de sus características ubicado en territorio español. Además, en La Jacetania y el Alto Gállego, la Policía Nacional desarrolla una función tan valiosa e importante como, a veces, desconocida. Desde los controles en carreteras transfronterizas hasta garantizar la seguridad de los ciudadanos en las pistas de esquí o en las actividades de turismo activo, la labor de la Policía Nacional es fundamental para que este territorio siga ofreciendo las estadísticas de criminalidad más bajas de toda España.

Del control de la frontera a las pistas de esquí: así trabaja la Policía Nacional en La Jacetania. En la imagen, la Unidad de Controles Móviles de Canfranc.
Del control de la frontera a las pistas de esquí: así trabaja la Policía Nacional en La Jacetania. En la imagen, la Unidad de Controles Móviles de Canfranc. (FOTOS: Rebeca Ruiz/Javi del Pueyo)

Homenaje a la Policía Nacional como broche de oro a la celebración del Bicentenario del Cuerpo

En la recta final del Bicentenario de la Policía Nacional y del centenario de la presencia de la Policía Nacional en Jaca, Canfranc se convertirá en el protagonista del broche de oro de la celebración. Será el próximo lunes, 13 de enero (Parque de la Iglesia de Canfranc Estación, 12.00 horas), cuando está previsto un homenaje al Cuerpo que la Policía Nacional quiere compartir con toda la ciudadanía.

En el transcurso del evento, donde han confirmado su presencia distintas autoridades españolas y francesas, se inaugurará una escultura de César Pueyo Tresaco. Una obra similar a las instaladas en 2024 en Huesca y Monzón que representa una huella dactilar; todo un símbolo de las técnicas de documentación y de investigación policiales. «Se colocará en frente de la Estación Internacional de Canfranc. Y qué mejor lugar para ello, porque la presencia de la Policía Nacional en Canfranc va asociada al ferrocarril y la huella se va a instalar en frente de aquella estación que vio nacer esa presencia. Comenzamos allí en 1928 haciendo labores de documentación en la propia estación, continuamos en la frontera, en Somport, y actualmente tenemos allí la comisaría conjunta», recuerda la inspectora Mar Gil, responsable de las relaciones con los medios de la Policía Nacional en Huesca.

Cada vez más cerca de la sociedad

En este escenario, hay que destacar el trabajo que desarrolla la Policía Nacional en las comarcas pirenaicas de La Jacetania y el Alto Gállego. Un territorio con unas peculiaridades que marcan también el desarrollo de esa labor, fundamental para que la provincia, y en concreto, para que la zona que contempla el ámbito de actuación de las comisarías de Jaca y Canfranc mantenga los índices de criminalidad más bajos de toda España.

No hay que olvidar que se trata de una zona turística, con cifras de población que se llegan a quintuplicar en temporada alta, y al pie de la frontera con Francia. En este contexto, para lograr que el territorio permanezca a la cabeza del ranking de los lugares más seguros, hay que poner en valor -entre otras- dos unidades clave: la Unidad de Controles Móviles y la Unidad de Policía Adscrita al Gobierno de Aragón.

Del control de la frontera a las pistas de esquí: así trabaja la Policía Nacional en La Jacetania
Los inspectores jefe José Manuel Usieto y Pedro Giménez, jefes de la Unidad de Policía Adscrita del Gobierno de Aragón en Huesca y de la Comisaría Conjunta de Canfranc, respectivamente.

La Unidad de Controles Móviles

La Unidad de Controles Móviles desempeña su trabajo desde 1997, como apunta el inspector jefe Pedro Giménez, jefe de la Comisaría Conjunta de Canfranc-Urdos. «Son dos grupos operativos que desarrollan su función a lo largo de las carreteras transpirenaicas», señala. «Seguramente, cualquier ciudadano que viaje por las carreteras de Aragón se haya encontrado alguna vez un control de Policía Nacional. Cumplen con una labor de prevención, en la lucha contra la delincuencia internacional. Luchamos contra la inmigración ilegal o delitos de falsedad documental, tráfico de drogas,… Este tipo de delincuencia es la que nos encontramos habitualmente», añade el jefe de la Comisaría Conjunta de Canfranc.

En ocasiones, esos controles son exclusivamente de la Policía Nacional. Pero otras veces se organizan dispositivos conjuntos con la Policía Nacional Francesa. Por eso, es habitual que los ciudadanos puedan ver estos controles mixtos a ambos lados de la frontera, siempre en el marco de la colaboración y la coordinación entre España y Francia.

No obstante, encontrarse con uno de estos controles siempre impone al ciudadano, a pesar de que cada vez -y más en esta zona- pueda el conductor estar más familiarizado con la presencia de la Policía Nacional. «Nosotros estamos ahí para ayudar. De hecho, es una de nuestras principales funciones: la ayuda en carretera. Cuando hay accidentes, o cualquier tipo de incidente que pueda darse en la carretera, nosotros somos los primeros que prestamos auxilio y coordinamos a ambulancias y a otros medios», matiza el inspector jefe Giménez.

Del control de la frontera a las pistas de esquí: así trabaja la Policía Nacional en La Jacetania

Del control de la frontera a las pistas de esquí: así trabaja la Policía Nacional en La Jacetania

«La percepción que tiene la ciudadanía de la Policía Nacional ha cambiado mucho»

«La percepción de la ciudadanía ha cambiado mucho -continúa-. Antes se podía ver a la policía en un papel fundamentalmente represivo y ahora se le ve en un papel mucho más cercano al ciudadano». Con todo, los agentes destinados en la unidad pueden contar «todo tipo de acnécdotas» y malas pasadas que juegan los nervios ante un control policial.

«La gente tiene que estar tranquila. Nosotros estamos aquí para ayudarles», señala el jefe de la Comisaría de Canfranc, consciente de que «la barrera pirenaica que trasciende más allá de lo puramente geográfico y hay muchas diferencias con los ciudadanos franceses». Así es que no faltan, en cada control, situaciones más o menos singulares como consecuencia de esos nervios ante el hecho de que un policía levante la mano y pare a un vehículo. Si además, el conductor es de otro país, la situación se complica.

En los últimos años también es fácil ver patrullas hispanofrancesas conjuntas a pie coincidiendo con eventos multitudinarios en Jaca, como pueden ser las fiestas patronales o el Festival Folcklórico de los Pirineos. «Es una manera de dar más seguridad y de solucionar los problemas que pueda haber, superando, además, la barrera idiomática. Al otro lado de los Pirineos ocurre lo mismo. Cada vez se nos está requiriendo más», destaca Giménez. Por ejemplo, coincidiendo con las Olimpiadas de París, la Policía Nacional española ha tenido presencia destacada en todas las sedes de las competiciones deportivas.

Sobre el Centro de Cooperación Policial y Aduanera de Canfranc-Somport-Urdos

La Unidad de Policía Adscrita del Gobierno de Aragón

Desde hace unos años, es frecuente encontrarse en las pistas de esquí agentes de la Policía Nacional. Es la Policía Adscrita al Gobierno de Aragón. Una de sus competencias pasa por controlar la acreditación de monitores de esquí, guías e instructores y trabajadores de las empresas de turismo activo.

El inspector jefe José Manuel Usieto está al frente de la Unidad de Policía Adscrita del Gobierno de Aragón en Huesca. «El Gobierno de Aragón se dio cuenta de que ese control había que hacerlo in situ y se nos requirió para hacerlo. Empezamos hace siete años con los asuntos relacionados con barrancos y ese mismo año también lo hicimos con las pistas de esquí», explica.

Su trabajo, de esta manera, pasa «por el control administrativo» y por velar «porque esas personas cumplen la legislación establecida por el Gobierno de Aragón, que requiere un seguro especial, tener la titulaciones acordes a su actividad, formación en socorrismo y en otras disciplinas y estar dados de alta en el registro correspondiente».

Como es de esperar, su labor va mucho más allá. «Como policías que somos y estando donde estamos, atendemos cualquier incidencia. Del mismo modo que lo hacen nuestros compañeros de los controles en la carretera. Sobre todo, en esta época del año, en las pistas de esquí, por el volumen de gente que llega: desde niños que nos piden ayuda porque se han perdido, hasta teléfonos móviles que se pierden,… Además, hacemos también, lógicamente, controles de consumo de estupefacientes en estas zonas», señala Usieto.

La Policía Nacional siempre ha evolucionado de la mano de la sociedad

Y es que la Policía Nacional siempre ha evolucionado de la mano de la sociedad. Si en 1928 llegó con el ferrocarril a Canfranc (unos años antes ya contaba con presencia en Jaca precisamente por su situación estratégica), la popularización de la montaña también la ha llevado a asumir estas nuevas competencias.

«El boom ha sido muy grande y ha aumentado mucho el volumen de personal en la montaña a partir del COVID, sobre todo. Más que en invierno, que era una circunstancia que ya se daba, la explosión ha sido en verano, en actividades como barrancos, rafting, vías ferratas y escalada y en los paseos por la montaña. Otra de las situaciones que se nos ha requerido, sobre todo en el último año, ha sido apoyar en el control al Parque Nacional de Ordesa, ayudando a nuestros compañeros los agentes forestales y del Seprona, ante el volumen de personas que llegan hasta allí en momentos puntuales. Porque, aunque la mayoría de las personas sabe dónde está, todavía hay gente que no lo sabe. Y hay que intentar que corrija determinados comportamientos», señala el jefe de la Unidad de la Policía Adscrita al Gobierno de Aragón en Huesca.

Actuaciones claves para la seguridad del ciudadano

Son actuaciones, tanto las que desarrollan los policías en las carreteras como éstas últimas más relacionadas con el medio natural, que muchas veces pasan desapercibidas para el ciudadano de a pie. Y que, sin embargo, son la clave para que el Pirineo oscense sea una de las regiones más tranquilas de España.

Un ejemplo claro es la tendencia en las empresas de turismo activo. «Al principio, cuando asumimos las competencias, parecía que no había mucha gente que estaba bien titulada, o que no estaba dada de alta para realizar la actividad a la que se dedicaba. Fue esta problemática la que generó que se nos solicitara ayuda para controlarlo y realizar las inspecciones. Poco a poco, eso se ha ido corrigiendo, y en estos momentos creemos que si existe algún caso, es muy esporádico», señala el inspector jefe Usieto. Un paso adelante en la seguridad del ciudadano y de los propios profesionales del sector gracias a la intervención de la Policía.

Del mismo modo sucede en el ámbito de los controles en las carreteras. «El turismo que viene a estos valles pirenaicos es un turismo familiar, de aventura,… así que podemos decir que es una zona segura y que la problemática delincuencial no tiene nada que ver con lo que nos podemos encontrar en las grandes ciudades. Pero todos los factores influyen. Uno es el que acabo de explicar y otro es la presencia policial en las carreteras, que también disuade a todas las personas que pueden dedicarse al tráfico de droga o a la inmigración ilegal a desarrollar estas actividades. Así que sí que podemos decir que es una zona bastante segura», asegura Giménez.

Sobre la Unidad de Policía Adscrita al Gobierno de Aragón

Por Rebeca Ruiz

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