143 estudiantes se enfrentarán en Jaca, desde este martes hasta el próximo jueves, a los exámenes de la EvAU (Evaluación para el Acceso a la Universidad), que tendrán como escenario el polideportivo San Juan de la Peña. Proceden de los cuatro institutos de Jaca (Pirineos y Domingo Miral) y Sabiñánigo (San Alberto Magno y Biello Aragón). María Antonia Solans es la responsable del proceso en Jaca, como presidenta del tribunal de esta subsede de Huesca, y la encargada de supervisar que todo se desarrolle con normalidad… Aunque nunca falten los nervios, los repasos de última hora y las anécdotas.

143 alumnos de cuatro institutos
Este martes arranca la EvAU (Evaluación para el Acceso a la Universidad) en Aragón, donde 6.877 estudiantes se enfrentarán a una verdadera maratón de exámenes hasta el próximo jueves. Entre ellos, los 143 que se examinan en Jaca, procedentes de los institutos Pirineos y Domingo Miral -Jaca- y San Alberto Magno y Biello Aragón -Sabiñánigo-.
María Antonia Solans es doctora en Filosofía y Letras (rama de Filología Inglesa) por la Universidad de Zaragoza. Es profesora titular de la Universidad de Zaragoza y pertenece al Departamento de Filosofía Inglesa, y está en calidad de profesora delegada -ejerce las labores de presidenta de tribunal- al frente de la EvAU en Jaca. La ciudad está enmarcada en el Tribunal 10, cuya sede principal está en Huesca.
De los nervios a la relajación: las reacciones ante la EvAU
El primer día, los alumnos llegan muy nerviosos y la mayoría con el temor lógico hacia lo desconocido. En la segunda jornada, ese pánico escénico del primer día ya se ha superado, y se entra en una fase que podría llamarse de adaptación. Y el tercero, los alumnos ya están relajados. Es todo un proceso al que tienen, inevitablemente, que hacer frente para seguir formándose. Y la mayoría son conscientes de que estos tres días son fundamentales para poder alcanzar la nota que necesitan para entrar en la carrera de sus sueños.
Se juegan mucho, y lo saben. De hecho, la media de aprobados en la EvAU es muy alta. En torno al 97%. Sin embargo, lo que ya no es tan fácil es alcanzar los puntos que se les exige para acceder a determinadas carreras.
«El primer día llegan con muchos nervios. Dos compañeros van llamando la los alumnos. Primero, a los que tienen necesidades especiales, que se colocan en la primera fila. Llegan con mochilas llenas de apuntes -que no se pueden tener-, con chaquetas, e incluso con móviles, que están totalmente prohibidos aunque estén apagados. El hecho de llevar un móvil supone la expulsión automática de la prueba; y si le echamos de la prueba, le echamos de toda la EvAU. Lo tienen que dejar todo. Entonces yo les doy la bienvenida y les recuerdo las instrucciones: no se puede hablar, no se puede copiar,… Ellos tendrán el material en sus mesas y a la hora prevista, yo llevo los exámenes y los abro delante de ellos. Los repartimos y empieza el examen…»
María Antonia Solans, presidenta del tribunal de la subsede de Jaca
Los exámenes de la EvAU, en el polideportivo San Juan de la Peña
Los exámenes se realizarán, como en los últimos años, en el polideportivo San Juan de la Peña. Esta decisión se tomó durante la pandemia, para guardar las distancias de seguridad que en aquel momento exigía el control del COVID.
La decisión fue muy acertada y todo salió muy bien, de manera que desde entonces la EvAU vuelve cada año al pabellón. Por razones de espacio, de luminosidad (incluso, de ventilación) y de comodidad para el profesorado, pero sobre todo para los alumnos. Y también, para facilitar el trabajo al personal de apoyo de la Residencia de la Universidad de Zaragoza, «fundamental» para el desarrollo de la prueba, que sería impensable sin su ayuda, como reseña Solans. Ya está todo preparado para acoger las pruebas de este año.

Las novedades en la EvAU
En esta ocasión, la EvAU llega con algunas novedades. «Con la Lomloe (2020) se introdujeron nuevas optativas que este año se evalúan por primera vez», explica la responsable del tribunal de Jaca. En el caso de la ciudad, se trata de Análisis Musical e Historia de la Música y de la Danza. Se examinarán de ellas dos alumnos, uno de cada una. Otra de las novedades de este año es que los alumnos pueden elegir entre examinarse de Historia o de Filosofía. En Jaca, la mayoría se ha decantado por Historia (108 frente a 46).
En la provincia de Huesca, está previsto que pasen por la prueba 1.146 alumnos. La EvAU cuenta con dos fases, la obligatoria y la voluntaria. La mayoría de los estudiantes -1.011- se enfrentarán a las dos. Cerca de medio centenar lo harán solo a la fase obligatoria y 88, solo a la fase voluntaria con el fin de subir nota y lograr los puntos que necesitan para poder cursar la carrera de sus sueños.
El calendario de la EvAU
La EvAU arrancará este martes con los ejercicios de Lengua Castellana y Literatura e Historia de España. Por la tarde, están previstos los de Inglés e Historia de la Filosofía. El miércoles será el turno de Latín, Matemáticas, Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales y Análisis Musical por la mañana; y de Biología, Geografía, Física, Historia del Arte e Historia de la Música y de la Danza por la tarde. Para la última mañana queda queda Empresa y Diseño Empresarial, Tecnología, Química y Griego. Y por la tarde del jueves, la EvAU terminará con Dibujo Técnico, Francés, Geología y Ciencias Ambientales.
«Los exámenes llegan totalmente precintados. Los presidentes o delegados de cada tribunal son responsables de su custodia y no se abren hasta el momento de cada prueba», recuerda Solans. Así que es materialmente imposible que nadie tenga acceso a ellos antes de ese momento.
El equipo docente de la EvAU estará al completo este martes
El equipo docente de la EvAU estará al completo este martes -hay un profesor colaborador por cada uno de los cuatro institutos-. Serán, esta primera jornada, seis profesores. El miércoles serán cinco, y el jueves, cuatro. Estos docentes son profesores expertos en alguna de las materias que se examinan en el día que les corresponde vigilar a los alumnos, con la finalidad de poder afrontar cualquier duda, incidencia o imprevisto que pueda surgir en el desarrollo de la prueba, como explica Solans.
No pueden responder directamente, pero si algún alumno advierte, por ejemplo, de algún error -puede suceder- se comunica a la presidenta del tribunal. A su vez, Solans consulta con el profesor experto. Y si procede, y efectivamente se ha detectado algún problema, se traslada la incidencia rápidamente a Zaragoza.
Allí, en contacto directo con el armonizador -así se llama al profesor que escribe el examen y que está de guardia permanentemente-, se analiza el problema y si se detecta que ha habido una equivocación, el Rectorado avisa inmediatamente a todos los tribunales, que trasladan la misma orden a los alumnos que se están examinando. «Puede ser que se anule un ejercicio en cuestión, o que se les indique que deben cambiar algo,… Depende de cada caso. Pero siempre, para todos, igual», matiza Solans.
Los profesores que participan en la EvAU se encargan de recoger los exámenes y de controlar que cada alumno entregue su examen donde le corresponde. A continuación, los revisan y comprueban que todo es correcto (en cuanto a forma). Colocan dos pegatinas, una en la cabecera y otra en el propio examen, para que quede perfectamente identificado. Se separa la cabecera y las cada una de las dos partes se introduce en sobres diferentes, de manera que el corrector solo verá un examen totalmente anónimo, únicamente identificado con un código de barras. Los exámenes se llevan a Huesca. Allí se juntan todos los de la provincia, y después se distribuyen en lotes que se reparten entre los profesores correctores, que nunca saben a quién están corrigiendo.
Una coordinación absoluta y un engranaje perfecto
El nivel de coordinación es absoluto y nada queda al azar. Para ello, hay un ingente trabajo previo al día del primer examen. «La gente no se imagina el tremendo engranaje que tiene que funcionar para que estas pruebas salgan adelante», señala la responsable de la EvAU en Jaca.
El Vicerrectorado de Estudiantes de la Universidad de Zaragoza -con Ángela Alcalá al frente- es el que tiene la responsabilidad última de la EvAU. Después están los tribunales con sus respectivos presidentes. Se trata de personas con una amplísima experiencia que previamente han desarrollado las labores de vigilantes, correctores o secretarios de tribunal.
No se puede olvidar al personal de la Sección de Acceso de la Universidad, con un trabajo muy complejo: distribuyen todo el material que van a necesitar alumnos y profesores durante el desarrollo de las pruebas y velan porque a nadie le falte de nada, especialmente, en aquellos centros que están más alejados de Zaragoza.
Estos profesionales son los que se encargan de que todo esté a punto: papel, cabeceros -identificaciones-, etiquetas o avisos y material específico para alumnos que necesitan adaptaciones especiales,…
Por ejemplo, en Jaca, este año hay dos alumnos con adaptación visual, cuyos exámenes cuentan enunciados en un tipo de letra de mayor tamaño por sus necesidades especiales. Esta situación, en concreto, requiere que la coordinación con la Oficina de Atención a la Diversidad de la Universidad de Zaragoza. La casuística es enorme si este tipo de cuestiones se extrapola al resto de Aragón. Por eso, es una de las labores más desconocidas, pero también más importantes, de todo el proceso.
Todo lo que puede suceder en la EvAU
Tras muchos años de experiencia, María Antonia Solans se ha tenido que enfrentar a numerosas anécdotas y a las situaciones más inesperadas en la EvAU en distintos puntos de Aragón: «He tenido en alguna ocasión desmayos, o mareos, sobre todo por los nervios… no en Jaca, pero sí en otros lugares. Afortunadamente para los que se examinan en Jaca, la temperatura es más agradable, pero en Zaragoza por estas fechas suele hacer mucho calor, y no todas las aulas tiene aire acondicionado». Estos supuestos también están contemplados, y en su caso, se busca la fórmula para que el estudiante pueda hacer el examen cuando se recupere en el transcurso de la EvAU, con un examen de reserva que ya está previsto.
«Otra vez me encontré a un alumno que cuando se ponía muy nervioso le sangraba la nariz, y de repente se llenó todo de sangre y fue un susto importante; y su única preocupación era el examen», señala Solans.
Habitualmente, hay un preventivo de Cruz Roja preparado para estas situaciones, aunque en el caso de Jaca no es necesario porque el Centro de Salud está a un paso. «También tuve un estudiante que tenía alergia y cada vez tenía los ojos más hinchados. Y llegó el momento que no veía y casi no podía escribir». Llamaron a Cruz Roja, que le dio un antihistamínico y pudo continuar.
Los despistes en la EvAU
«Está claro que los exámenes no pueden ir marcados de ninguna manera. Pues en alguna prueba de inglés nos ha pasado que, al pedirles que redacten una carta o un mail, ha habido despistados que han firmado con nombre y apellidos«. Es otra de las situaciones que ha vivido la presidenta del tribunal de Jaca.
«Otra cuestión en la que insistimos mucho es que pueden escribir con bolígrafo azul o negro, pero siempre con el mismo color. Las instrucciones son claras. Si hay un examen con dos colores, hay que anularlo», recuerda Solans. Tampoco le faltan anécdotas en este sentido, como la de una alumna que, cuando se ponía nerviosa, cambiaba totalmente la caligrafía. Se dieron cuenta al recogerlo, pensando que podía habérselo escrito otra persona, y al ponerse en contacto con su instituto, a través del profesor colaborador, explicaron lo que le pasaba. O el caso extremo de otra estudiante que entregó el enunciado y se llevó el examen. Evidentemente, cuando se dio cuenta y lo devolvió, ya no se podía hacer nada.
La picaresca, por otro lado, es inevitable. «Hemos cogido chuletas, pinganillos,… Eso supone la expulsión inmediata. Después hay veces que ves a alguno que, por ejemplo, intenta hablar. En ese caso, queda a decisión del presidente del tribunal».
Son solo algunas de las historias, las anécdotas y las experiencias que se viven en la EvAU. Una prueba a la que, desde este martes, 143 alumnos de Jaca y Sabiñánigo y sus familias se deberán enfrentar, conscientes la mayoría de las veces -otras, no tanto- de que de ella depende, en gran medida, su futuro.
Por Rebeca Ruiz
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