Vivo en una de las cincuenta y tres pedanías de Sabiñánigo. Vivo en La Guarguera. ¿Se puede decir que vivo en la España Vaciada? En la actualidad la densidad poblacional de esta zona es la densidad de los desiertos. Pero no vivimos en un desierto. Pertenecemos a un estado organizado. Pagamos nuestros impuestos al mismo precio que el resto de los ciudadanos.

«Vivo en una de las cincuenta y tres pedanías de Sabiñánigo. Vivo en La Guarguera. ¿Se puede decir que vivo en la España Vaciada?«
La pista que sube a mi pueblo está asfaltada desde hace pocos años pero está muy muy muy deteriorada. En mi pueblo no hay servicio de alcantarillado, no hay depuradora, ni calles asfaltadas. El alumbrado público para la calle única se consiguió después de mucho insistir con farolas alimentadas por placas solares (creo que a partir de un dinero para el parque de la Sierra de Guara; sí, para la cara norte de Guara).
En mi pueblo pagamos servicio de recogida de basuras (aunque los contenedores están a tres kilómetros). Pagamos IBI (aún no sé cómo se calcula este impuesto que me sale más caro que el de la ciudad). Pagamos el servicio de corriente eléctrica y pagamos el IVA de todos los servicios y compras que hemos de hacer. No tenemos tiendas. No tenemos centro de salud. No tenemos transporte público (pues no nos dejan utilizar ni siquiera el transporte escolar). Dependemos de nuestro propio vehículo para subsistir.
«Estar en un lugar tan apartado (a 40 minutos de Sabiñánigo) tiene algunas ventajas (…) Somos tan pocos que nuestra voz no se quiere escuchar. Para tan pocos votos no hace falta oír ni escuchar»
Estar en un lugar tan apartado (a 40 minutos de Sabiñánigo) tiene algunas ventajas. La tranquilidad, la ausencia de contaminación y el contacto directo con la naturaleza. Somos tan pocos que nuestra voz no se quiere escuchar. Para tan pocos votos no hace falta oír ni escuchar. Los pocos que somos nos hemos unido en una asociación denominada Guarguera Viva y a base de dar la tabarra durante muchos años se ha conseguido que comiencen a arreglar la carretera de la que dependemos.
En el año pasado, en los trece primeros kilómetros, nos hicieron un ensanche de la vía de medio metro. Después de todo un año ahora nos están haciendo el asfaltado. Como somos tan pequeñitos y tenemos tan poquita voz no dan paso alternativo. Dejan algunos pueblos aislados durante cinco horas por la mañana y cuatro horas por la tarde, pues la carretera está cerrada por obras.
«Si hemos resistido hasta ahora vamos a seguir aquí, porque aquí, aun en medio de la España vaciada, queremos vivir»
Y ya, para ‘forro bota’, cuando hay una avería eléctrica por una tormenta nos pueden dejar sin energía durante 14 horas, como fue caso del sábado 29 de junio. A las 06.00 horas ya se había dado el aviso de la avería. A las 16.00 horas nos decían que la avería ya había sido reparada. Hubo que abrir un nuevo parte de avería para que, finalmente, a las 19.45 horas volviera la energía a nuestras casas. ¿Acaso tenemos algo metido en el congelador? ¿Cómo no tener alimentos en el congelador si la tienda más cercana está a más de 45 minutos de casa?
Pero no nos van a echar de nuestros pueblos. Si hemos resistido hasta ahora vamos a seguir aquí, porque aquí, aun en medio de la España vaciada, queremos vivir.
Por Teresa Arnal

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