Durante el verano, el patrimonio de la Comarca de la Jacetania recupera su protagonismo con la apertura al público de iglesias que no se pueden visitar el resto del año. Es el caso, entre otras, de Santa María de Iguácel, que cuenta con la denominación de ruta accesible. Junto a San Adrián de Sasabe, en Borau, se puede visitar todavía este mes de agosto gracias a los acuerdos de la institución comarcal con la asociación Sancho Ramírez y el Ayuntamiento de Borau y el compromiso "con la conservación de su rico patrimonio histórico y la mejora de la accesibilidad a estos espacios".