Se dice en Salvatierra de Esca que lo primero que debe hacer aquel que llegue a su ermita es tocar la campana para que abajo, en el valle, los que se quedan en el pueblo sepan que alguien acompaña a su Virgen de la Peña. Este lunes, la campana no ha dejado de sonar. Se celebraba la romería del Lunes de Pentecostés y el pueblo se ha reunido en torno a una jornada de devoción, tradición y fiesta para arropar a la Virgen.

En Salvatierra de Esca era día de fiesta y en la ermita de la Virgen de la Peña, como cada Lunes de Pentecostés, se ha vuelto a escuchar la campana
En Salvatierra de Esca era día de fiesta y en la ermita de la Virgen de la Peña, como cada Lunes de Pentecostés, se ha vuelto a escuchar la campana con una nueva edición de la romería que tras generaciones viene reivindicando la historia, la tradición y las raíces del pueblo.
A primera hora, los más madrugadores -entre ellos, el alcalde, Juan Carlos Bescós– encendían el fuego y comenzaban a elaborar las migas -que llevan fama en Salvatierra-.
Mientras tanto, unos, los más valientes, subían caminando por una empinada senda, haciendo parada en la Cueva de los Deseos para lanzar allí las piedras y cumplir con el ritual.
Otros recorrían la distancia hasta la ermita en todoterreno por una pista forestal. Y es que no es fácil el acceso a este enclave privilegiado, que a 1.300 metros de altitud domina espectacularmente todo el territorio. Un lugar que se asienta en impresionantes cortados y que guarda unas vistas incomparables que, en días soleados, permiten contemplar los Pirineos, la Peña Oroel o, incluso, el Moncayo. Por este camino, ocho kilómetros separan la ermita donde se venera la imagen de la Virgen de la Peña de Salvatierra de Esca.


«Salvatierra es un pueblo muy amante de sus tradiciones»
Para la concejala Luci Montesino, la romería en honor a la Virgen de la Peña es un momento muy especial. «Todo el pueblo la vivimos con mucha devoción y con muchas expectativas, todo el año esperando que llegue este día. Es tradición que el Ayuntamiento de Salvatierra se encargue del almuerzo popular», explica Montesino, «y siempre colaboramos para hacer la fiesta lo más entrañable y lo más bonita posible».
«Salvatierra es un pueblo muy amante de sus tradiciones, y entre ellas, yo creo que la principal es la romería de la Virgen de la Peña», apunta la concejala. En la ermita, se hacen tres romerías al año: la de Pentecostés, que es la que cuenta con más arraigo en Salvatierra, porque es «en la que está la gente del pueblo», la más próxima y la más familiar. Las otras dos citas son en verano. «Reúnen a más personas, pero ya no tienen el mismo sabor», añade.
Salvatierra se vuelca con su romería de la Virgen de la Peña
Otro factor que marca la diferencia en este pueblo y que hace posible jornadas como la de este lunes es la participación. Como dice Montesino, «es mucha la gente que ha trabajado para poder sacar la romería adelante». Entre otros, «Felipe Hualde y su mujer, Ascensión Soteras, y Antonio Pérez, o los trabajadores del Ayuntamiento, Flora y Alberto,… son muchos. Pero si algo tiene Salvatierra y su gente, es que todo el mundo echamos una mano si hay que echarla. Sea para lo que sea», añade, al tiempo que agradece su colaboración a todos los que hacen posible la fiesta.
La ermita, como la devoción a la Virgen de la Peña, y aunque es propiedad de Salvatierra de Esca, se comparte con Burgui, con Castillo Nuevo y con Lorbés, y solo se abre en fechas señaladas. Eso sí, siempre hay abierto un local en el recinto donde nunca falta leña, como refugio para montañeros o pastores.




De generación en generación
Hay que buscar el origen de la romería de la Virgen de la Peña muchos años atrás. Se ha ido transmitiendo de generación en generación, tal y como recuerda el concejal Ángel Abadiano. La celebración se ha mantenido en el tiempo, y es una fiesta del pueblo. Hasta tal punto que el Ayuntamiento de Salvatierra se preocupa de llevar el pan y el vino a los mayores que siempre han acudido a la romería, pero que por diferentes causas ya no pueden subir.
Por eso no es de extrañar que la ermita, datada en el siglo XVI, esté muy cuidada. «Ya pusimos luz en la iglesia y ahora queremos continuar con la instalación en el resto de los locales -bajo la custodia de la cofradía de San José-, para que quien quiera pasar la noche pueda hacerlo en las mejores condiciones», señala el edil. En su caso, sus abuelos ya la celebraban y recuerda la alegría cuando se acercaba el día de la romería. Hoy, él es el abuelo y disfruta viendo cómo sus nietos no faltan a la cita con la tradición y le acompañan cada año.
Almuerzo, misa y tradiciones
Enseguida ha comenzado la fiesta y la panceta, las migas y la chistorra se han convertido en las grandes protagonistas. Luego ha llegado la hora de la misa en honor a la Virgen de la Peña, que ha estado oficiada por el párroco Ramón Clavería, para continuar con la bendición de términos. Después, se ha repartido, como siempre, a los asistentes una botella de vino y un pan -previamente bendecidos-. El resto, se ha bajado al pueblo para el que no ha podido acudir. La comida de confraternidad con productos de la tierra ha puesto el broche de oro a la jornada.
Algunos de los mejores momentos vividos en la romería de la Virgen de la Peña en Salvatierra de Esca


































Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)
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