Sabiñánigo apuesta por sus núcleos rurales: vivir en un pueblo pequeño también es posible

El municipio de Sabiñánigo ha contado en su historia con una gran lista de pueblos adscritos a él. En la actualidad este hecho hace que el territorio sabiñaniguense sea muy amplio, llegando a estar formado por hasta 52 núcleos rurales habitados, más 12 más inhabitados. Desde la llegada de esta legislatura, hace más de dos años, el Ayuntamiento ha apostado fuertemente por incluir a todos estos pueblos, desde los más cercanos a los más lejanos al centro neurálgico. Inversiones, proyectos y obras se han sucedido durante dicha legislatura con un claro objetivo: brindar los mismos servicios a todos los vecinos, independientemente de su lugar de residencia. Los núcleos rurales suponen un 10% de la población total del municipio, lo que se traduce en más de 900 personas.

(FOTO: Oficina de Turismo de Sabiñánigo)

Sabiñánigo: 52 núcleos rurales habitados por 900 personas en total

El municipio de Sabiñánigo está compuesto por mucho más que la propia ciudad. En total, cuenta con 52 núcleos rurales habitados adscritos, a los que se les suman 12 más que desgraciadamente no lo están. Esto hace que el municipio sea uno de los más amplios del territorio, superando con creces los 500 kilómetros cuadrados de superficie.

Estos 52 pueblos habitados suponen un total de 900 vecinos para el municipio, lo que significa entorno al 10% de la población. Sin duda, el municipio de Sabiñánigo está formado por una gran diversidad, con grandes diferencias entre las zonas que lo conforman.

Históricamente, Sabiñánigo se ha centralizado, dando servicios y cobertura a los más cercanos y dejando un poco de lado a los más alejados.«Sin duda, esta era una de las premisas de la legislatura en la que estamos desde el principio: que todos los núcleos que forman Sabiñánigo tuviesen los mismos servicios, oportunidades y cuidados. Luchar por esa igualdad tenía que ser nuestro deber», destaca Agustín Montero, concejal de Pueblos del Consistorio.

Las Juntas delegadas, una de las medidas para contrarrestar las diferencias en el municipio de Sabiñánigo

Desde el comienzo de la legislatura, el Ayuntamiento sabiñaniguense creó las Juntas Delegadas. Un sistema por el que cada uno de los 52 núcleos nombrados contaría con un alcalde delegado, que actuaría como representante ante la alcaldesa municipal. «La idea principal era que los delegados de cada lugar alzasen la voz con sus necesidades. Nadie mejor que alguien que vive allí para explicar lo que sucede en el día a día y mejorarlo», destaca Montero.

De esta manera, el propio concejal de Pueblos y la alcaldesa son quiénes se reúnen de forma semestral con cada uno de los miembros de las juntas. «Tratamos que haya dos o tres reuniones al año. Pensamos que una reunión de 52 personas sería un caos, así que adoptamos un sistema de división por zonas. De esta manera, son concentraciones con 10 o 12 personas y la comunicación es mucho más fácil», añade Montero.

Además de demandar servicios y otras necesidades, el Ayuntamiento aprovecha las reuniones para plantear sus políticas y programas futuros en los núcleo, con el propósito de ver su respuesta. «Estamos viendo como por esta estructura los pueblos más pequeños, que eran los que más nos preocupaban, vayan adelante y se sientan escuchados. Creemos que poco a poco esa desigualdad está decreciendo», analiza.

Un crédito para El abastecimiento del agua

Pese a haber llevado a cabo más de una decena de proyectos e iniciativas, durante estos últimos dos años el Consistorio se ha volcado con el tratamiento del agua y los accesos de los núcleos rurales.

«El agua es una necesidad básica. Los pueblos cerca de Sabiñánigo tenían una red de abastecimientos de agua de la propia ciudad, pero los más alejados vivían por estructuras más antiguas como manantiales. Esta situación había que afrontarla y mejorarla», sostiene el concejal de Pueblos. Por ello, el esfuerzo del Consistorio se ha centrado en la captación y llegada del agua a dichos territorios, aprobando para este año un crédito.

«Durante nueve meses al año puede vivir poca gente, pero en verano y fechas señaladas los pueblos duplican o triplican su población. Sus infraestructuras tienen que estar preparadas no solo para el día a día, sino también para estos picos», explica.

Otro de los puntos que se están mejorando son los accesos a los núcleos rurales. Al ser un municipio tan extenso, Sabiñánigo cuenta con una amplia red de carreteras nacionales, comarcales y provinciales. En los últimos meses se ha llevado a cabo un lavado de cara a muchos de los accesos ligados a ellas. «Todos los años solicitamos a DPH los arreglos de los accesos que consideramos más urgentes», añade.

Un fondo incondicionado de 110.000 euros para todos los núcleos rurales

Cabe destacar que desde hace décadas el Consistorio del municipio cuenta con un fondo incondicionado, destinado íntegramente para los núcleos rurales. Dicha cantidad económica se divide y asigna según población, superficie y distancia a la ciudad.

«Son los vecinos de cada lugar los que deciden en qué gastárselos según sus necesidades. Por ejemplo, si se contrata una limpieza de vegetación, dicha factura va directamente a los gastos del fondo incondicionado», subraya Agustín Montero.

Hace pocos meses, la corporación sabiñaniguense aprobaba un fondo incondicionado de 110.00 euros, que sumado al crédito solicitado significa que el presupuesto para pueblos ascienda hasta los 320.000 en total. Además de la gestión del agua, también se espera mejorar el estado de edificios y urbanizaciones, entre otros.

Dos escuelas rurales agrupadas, un símbolo de la unión entre los núcleos de Sabiñánigo

Además de los colegios ya conocidos en la ciudad, el municipio también cuenta con dos escuelas rurales agrupadas: en Senegüé y Aineto. Aunque pertenecen al Gobierno de Aragón, es el Ayuntamiento quien asume el mantenimiento de las estructuras del edificio.

«Ambas son muy importantes para el pueblo y el valle en el que se encuentran. Es fundamental que los niños y niñas puedan crecer y estudiar cerca de casa, en un contexto cercano. Esos primeros años hacer un desplazamiento más corto es muy positivo», señala el edil.

Momentos de la reparación de uno de los dos muros en los que se intervino en Artosilla. (Foto: Ayuntamiento de Sabiñánigo).

Cabe destacar que tanto la escuela rural de Aineto como la de Senegüé ofrecen educación infantil y primaria. Para la ESO, todos tienen que desplazarse hasta los institutos de la ciudad. «La escuela es un foco de vida, y mantener su apertura tiene que estar por encima de cualquier motivo o explicación», añade.

Una diversidad que trae gran patrimonio cultural y patrimonial

La diversidad y amplitud del territorio convierte a los núcleos rurales del municipio en una fuente cultural y patrimonial. Dicha riqueza está presente y reflejada en el Museo Ángel Orensanz y Artes del Serrablo, una «extraordinaria representación de la forma de vida de los habitantes de Serrablo».

Fuera del museo, se trata de apostar por la promoción de edificios y cultura presente en cada pueblo, pero es «bastante complicado». «Vamos poco a poco, nos gustaría ir más rápido pero al haber tantos pueblos y tanta riqueza, debemos ir sin prisa para ver cómo se puede comunicar y dar a conocer cada cosa. Esperamos este año avanzar notoriamente en este tema», lamenta.

Objetivos futuros para los núcleos rurales de Sabiñánigo

Sabiñánigo afronta un 2026 con gran ilusión, con el trabajo de la traída de aguas como principal objetivo para este año. «Es el que más gestión e inversión exige, por lo tanto hay que estar muy seguro, y lo estamos. Ahora ya está puesto en marcha», destaca Montero.

Otro de los puntos en los que se trabaja en este 2026 desde el Consistorio es el fin de las obras de arreglo de la carretera 1.604, eje norte que conecta el municipio hasta Boltaña.«Se arreglaron 13 kilómetros, y se prometió que en el futuro sería más, pero no fue así. Alzamos cada día nuestra voz para que se nos escuche. Es una ruta muy importante», sostiene.

«También queremos volver a llevar el servicio médico semanalmente hasta el Hostal de Ipiés. Antes lo había, ahora es una visita mensual. Son la mayoría personas mayores que no puede ser que cojan el coche o dependan de alguien para tener una visita médica o recoger una receta», sentencia el edil de Pueblos.

Por Jorge Callau

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