Los incendios, el abandono rural y lo que nos cuentan. Por Fernando Sánchez, alcalde de Canfranc

Los incendios, el abandono rural y lo que nos cuentan. Artículo de opinión de Fernando Sánchez, alcalde de Canfranc.

Los incendios, el abandono rural y lo que nos cuentan. Por Fernando Sánchez, alcalde de Canfranc. Imagen de archivo (Foto: Gobierno de España)

Incendios, el abandono rural y lo que nos cuentan

Incendios. Abandono rural. El verdadero problema cada verano. Nos encontramos de nuevo ante la misma tragedia: fuegos devastadores que arrasan nuestros montes y ponen en jaque a pueblos enteros.

El debate se repite, se señalan culpables, y la explicación más sencilla siempre apunta al abandono rural y a la falta de gestión forestal. Es cierto: la despoblación y el descuido de los montes son factores clave en esta realidad. Pero si nos quedamos en ese análisis superficial, estamos pasando por alto el verdadero problema que hay detrás: el abandono rural no es algo que haya sucedido por casualidad ni una elección libre de quienes se han marchado. Ha sido fomentado por un modelo económico que ha empujado a la gente hacia las grandes ciudades.

Un modelo diseñado por los grandes capitales que prefieren a la población concentrada en urbes: allí la mano de obra es más abundante y barata, y los servicios se gestionan de manera más “eficiente”.

«La concentración en las ciudades no solo ha vaciado los pueblos, sino que también ha transformado los valores sociales»

En el fondo, lo que subyace es una visión utilitarista en la que las personas somos vistas como marionetas en manos de quienes concentran el poder económico. La concentración en las ciudades no solo ha vaciado los pueblos, sino que también ha transformado los valores sociales. Se ha instaurado un ecologismo de salón, a menudo mal entendido, que enfrenta a quienes todavía viven en el medio rural —y que dependen directamente de la gestión de la tierra— con quienes llegan desde las urbes para disfrutar del paisaje en su tiempo libre.

Así, se genera un enfrentamiento artificial entre “los de aquí” y “los de fuera”, cuando en realidad todos somos víctimas de una misma maquinaria que busca, como siempre, lo de siempre: que unos pocos acumulen más y más beneficios. Salvando las distancias, es lo mismo que sucede con la inmigración. El capital provoca desequilibrios globales, guerras y miseria en otras partes del mundo, y luego se nos hace creer que el problema es la llegada de inmigrantes, no el sistema económico que ha creado las condiciones de desigualdad en su lugar de origen.

Una vez más, los poderosos se lavan las manos y nos empujan a mirar en la dirección equivocada.

Por Fernando Sánchez. Alcalde de Canfranc

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