Los soldados del Regimiento Galicia de Jaca Raquel García Martín y Vanessa de las Heras Vaquero se han convertido en las dos primeras mujeres que se han diplomado en el Curso Básico de Montaña que se imparte en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE). Una formación muy exigente que capacita al alumno para ponerse al frente de equipos independientes en terreno montañoso y en las condiciones más adversas.

García y De las Heras son jóvenes soldados destinadas en la Compañía de Esquiadores del Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña
El pasado 30 de mayo tenía lugar en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) de Jaca la clausura del IV Curso Básico de Montaña para Tropa del Ejército de Tierra. Dos mujeres, Raquel García y Vanessa de las Heras, se han convertido en las primeras diplomadas en la historia de este curso, que alcanzaba este año su cuarta edición.
García y De las Heras son jóvenes soldados destinadas en la Compañía de Esquiadores del Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña. Son dos de los 29 alumnos que han logrado superarlo en su cuarta edición. Otras mujeres lo habían intentado antes que ellas, pero las pruebas de acceso son tan duras que ni siquiera consiguieron ingresar en el curso.
Duras series de dominadas, abdominales, agilidad y resistencia marcan una línea que resulta muy difícil de traspasar. Hay que tener un excelente nivel de forma físico (y también mental) no ya para aprobar el curso, sino simplemente para poder acceder a él. De hecho, menos de la mitad de los militares que se presentan a las pruebas de acceso logran convertirse en alumnos aspirantes.
Vivir, moverse y combatir tanto en montaña como en clima de frío extremo
“El Curso Básico de Montaña tiene como finalidad y objetivos proporcionar a los militares de tropa la formación, los conocimientos y las destrezas necesarias para vivir, moverse y combatir tanto en montaña como en clima de frío extremo”, explica el suboficial mayor del Regimiento Galicia, Antonio Tena.
El curso, que se desarrolla en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales de Jaca, requiere de los alumnos que superen unas pruebas físicas “muy exigentes” y que cuenten con una capacitación elemental acreditada de instrucción en montaña alcanzada previamente en sus unidades de destino. Los que lo superan, estarán capacitados para ponerse al frente de un equipo independiente en condiciones muy complicadas: terreno montañoso difícil o zonas de frío extremo, alejado de las vías de comunicación y/o en condiciones meteorológicas adversas.

Militares con la mejor formación para las unidades más exigentes
“El personal que egresa de este curso, como Raquel o Vanessa, es de muchísima utilidad para unidades como la nuestra. Tanto por lo que se refiere a la aplicación táctica del combate en montaña como por el hecho de que son militares con muy buena formación que aportan un valor añadido al Regimiento al tener más profesionales cualificados”, añade el suboficial mayor. “A partir de ahora -explica Tena- pasarán de estar en puestos de ejecución a puestos de coordinación. Estarán capacitadas para ser jefas de un equipo independiente”.
Es decir, podrán, por ejemplo, proceder a instalar un repetidor en una zona agreste en condiciones de frío extremo; o a montar un relé (radio) en zonas de muy difícil acceso o permanencia. Hablamos, por ejemplo, de un collado, a 2.900 metros de altura, en invierno y bajo una nevada. Es sólo un hipotético caso al que les permitirá de la capacitación que han adquirido durante el curso.
Un hito en la historia del Curso Básico de Montaña
Las soldados Raquel García Martín y Vanessa de las Heras Vaquero han marcado un hito en la historia del Curso Básico de Montaña al convertirse en las dos primeras diplomadas de esta exigente formación. Un hecho que en la sociedad civil “puede llamar la atención”, como apunta el general jefe del Mando de Tropas de Montaña (MTM), Francisco Germán Martínez Lozano, pero no de la misma manera en el ámbito militar. “Son tan capaces como los hombres; por lo tanto, nosotros no hacemos ninguna distinción más allá que las legales que hay que hacer”, asegura Martínez Lozano. “Nosotros no marcamos diferencia entre hombre y mujer. Se trata de superar unos niveles. Hay veces que lo importante es la capacidad física. Otras, lo más importante es la voluntad; o la capacidad de comprensión,… Yo conozco la valía que tienen las mujeres que sirven en el Mando de Tropas de Montaña y no me ha sorprendido el hecho de que se diplomen dos mujeres, porque conozco su capacidad”, añade el general.
Lo más difícil, acostumbrarse a mandar una unidad
La soldado Raquel García Martín es vallisoletana. Lleva seis años en el Regimiento Galicia -cinco de ellos en la Compañía de Esquiadores-. “Mi padre también es militar y conocía Jaca. Me dijo que era un sitio duro, pero muy bonito. Y una unidad diferente”, explica. A sus 25 años, reconoce que lo más difícil para ella ha sido acostumbrarse a mandar a una unidad.
La responsabilidad de ponerse al frente de un pelotón, sin embargo, no le asustó. De hecho, ya intentó superar el curso el año pasado, pero una inoportuna lesión le impidió completar la fase invernal y tuvo que empezar de cero este año.

Su compañera, la soldado Vanessa de las Heras, llegó al Regimiento de Jaca desde El Barco de Ávila hace cinco años. Lleva dos en la Compañía de Esquiadores. En su caso, siempre tuvo claro que quería ir a una unidad de montaña. Ella tiene 27 años. “Ya sabía lo que me iba a encontrar en el curso”, asegura, así que no le resultó tan difícil enfrentarse a la dureza de las pruebas físicas como “tener gente a tu cargo”, confiesa -al igual que su compañera-.

“La convivencia es muy buena”
En cuanto a la convivencia, tanto la soldado García como la soldado De las Heras coinciden en señalar que es “muy buena”. “Estás entre gente que le gusta lo mismo que a ti, de varias unidades, con lo que también conoces a otros militares y aprendes como se trabaja en otras unidades”, explican.
“Los componentes de la patrulla, en una misión, nos complementamos. Unos tenemos unas carencias que son las virtudes de otros. Es como una balanza que equilibra el equipo. Y en este curso, todos aprendemos a complementarnos”, advierte Tena. “Ellas, ahora mismo, han adquirido la máxima cualificación del personal de tropa. Y la expresión máxima cualificación se la han ganado por derecho propio”, asegura su superior.
Sobre el Curso Básico de Montaña
El Curso Básico de Montaña contempla 612 horas de duración, articuladas en una fase de formación en época estival y otra en época invernal. 14 semanas de una exigente preparación en torno a tres grandes pilares: vida y movimiento en montaña invernal/estival; técnica de esquí y escalada; y socorros de urgencia. Se desarrolla en las instalaciones de la Base Oroel y en distintos escenarios de La Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe, Valle de Arán, Hoya de Huesca y Valdejalón. Teoría y práctica se combinan, de día y de noche, en todo tipo de situaciones que van evolucionando en dificultad a lo largo del curso. En definitiva, se trata de que estos hombres y mujeres adquieran la capacidad de adaptarse física y mentalmente a la montaña y de vivir y moverse con seguridad en ella. En las cuatro ediciones del curso, más de medio centenar de militares del Galicia se han diplomado. Y entre ellos, solo dos mujeres: Raquel García y Vanessa de las Heras.
Por Rebeca Ruiz
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