El palotiau de Jasa es uno de los dances más conocidos de nuestro territorio. Sobre 1950 desapareció debido a diferentes razones, pero 30 años después comenzaría una recuperación lenta pero segura.
En la actualidad, se encuentra en su mejor momento, y este agosto llegó a reunir a 59 danzantes en el día más importante para cualquier jasino: el 15 de agosto, día de la Virgen de la Asunción.
En su repertorio aparecen 18 piezas, de las cuáles cuatro son para castañuelas y una para pañuelos. Una variedad que lo hace único, y lo mantiene como un símbolo para Jasa. Atravesando su mejor época, afronta el futuro con orgullo y compromiso por seguir creciendo.


Recuperación del palotiau de Jasa hace 50 años
Pese a haber llegado a ser un símbolo de la región, el palotiau de Jasa desapareció en la década de 1950. El éxodo rural y la difícil situación hizo que, poco a poco, las melodías y dances propios se fuesen perdiendo.
Tras más de 20 años con las calles del pueblo vacías de música, entre 1970 y 1980 una nueva generación de jóvenes cogieron el testigo con la idea de hacer resurgir el palotiau. Una labor de recuperación que no fue fácil: partituras y melodías perdidas, continuas preguntas a antiguos danzantes, investigación de fotos y archivos…
Sin embargo, la ambición y pasión hizo que Jasa volviera a contar con su famoso palotiau, y a finales de los 90 ya disfrutaba con un grupo consolidado de nuevo. Más de 40 años tuvieron que pasar para que los palos volviesen a retumbar por las calles jasinas cada 15 de agosto.
Palotiau de Jasa: 18 piezas al son de diferentes instrumentos
Desde sus inicios, el palotiau de Jasa se ha caracterizado por su melodía.«Es parecido al de Sinués, llama la atención que por cercanía lo lógico es que se pareciese al de Aragüés del Puerto, pero no», explica Javier Belío, miembro de los danzantes.
Unos ritmos que, a diferencia de otros dances de la zona, se desarrollan a partir de diferentes instrumentos. Predomina la cuerda -guitarra, laúd, bandurria contrabajo y violín – y el acordeón. «Hay documentos que reflejan que alguna vez se llegó a utilizar hasta saxofón por falta de instrumentos. La orquesta se utilizaba también para el palotiau», añade Belío.
En grupos de ocho (dos cuadros de cuatro), los danzantes -chicos y chicas- de Jasa cuentan con un repertorio de hasta 18 piezas diferentes. Aquí aparece otra de las características, la variedad de sus dances. Del total, cuatro se interpretan con castañuelas y una con pañuelos.

«Las de las castañuelas y pañuelos tardaron en recuperarse, y hasta hace pocos años no las hacíamos. Sin embargo, por medio de labores de investigación dimos con unas partituras y a partir de allí las rescatamos del olvido. Sobre todo, la del pañuelo, es una de las más propias ya que no hay muchos dances del territorio de este estilo», comenta su danzante.
El traje de danzante se trata del tradicional.«En fotos de hace años iban de blanco con pañuelo en cintura y poco más. Ahora nos ponemos traje tradicional. Debió de ser una idea posterior, ahora conviven ambos», alega. En cuanto a los palos -usados en 13 de sus 18 mudanzas- son de avellano.
Cerca de 60 danzantes, el mejor momento de la historia del palotiau de Jasa
En la actualidad, tras mucho trabajo y etapa de transición, el palotiau de Jasa se encuentra en uno de sus mejores momentos. El pasado 15 de agosto, día de la Virgen de la Asunción y patrona de la localidad, 59 danzantes de diferentes edades se reunieron en la plaza para interpretar cada una de las 18 piezas.
«El hecho de que haya niños y niñas con 5 años esperando para entrar a aprender nos hace estar muy orgullosos. Había gente mayor que el día 15 de agosto nos dijo que nunca había visto a tantos danzantes juntos», señala Belío.

La mayoría de los danzantes se encuentran por debajo de los 30 años, lo que supone un futuro asegurado para el palotiau de Jasa. «Antes parecía que te casabas o pasabas de los 25 y ya no podías ser danzante, ahora la gente sigue. Eso hace que la gente más ‘mayor’ se mantenga y entren nuevos. Así que cada vez hay más», añade.
Desde la década de los 90, cuando se estabilizó la situación del palotiau, las mujeres vecinas del pueblo también pueden ser danzantes.«Son muy importantes. Hace 30 años su adhesión fue clave para salir adelante, y ahora hay más mujeres que hombres. Les debemos gran parte del éxito actual», subraya Javier.
El 15 de agosto, el palotiau de Jasa rinde homenaje a la patrona
El día por excelencia de cualquier danzante jasino es el 15 de agosto, día de la Virgen de la Asunción. Una jornada muy emotiva, llena de alegría que sirve para hacer retumbar por todos los rincones del pueblo las melodías al son de los palos, castañuelas y pañuelos.
Ese día, se reúnen todos los danzantes que, interpretando completo su repertorio, honran a la patrona. Es la única fecha marcada en el calendario. Al terminar, se despiden hasta el año que viene.
Sin embargo, en los últimos años a su tradicional fecha se han ido sumando otras. «Actuamos este año en julio para el PIR aquí en Jasa, y también formamos parte del encuentro de palotiaus en Jaca organizado por el Grupo Folklórico Alto Aragón. Años atrás hemos estado en Zaragoza, Ansó,Yebra de Basa, Monegros o Gurrea de Gállego», sostiene.
Futuro asegurado
Con una gran historia pasada y presente, el palotiau de Jasa y todos sus vecinos encaran un futuro muy prometedor. Nunca había habido tantos integrantes, y cada año sigue entrando savia nueva. Se ha logrado recuperar un símbolo jasino que 50 años atrás estaba totalmente muerto.
«El mayor problema ahora es el relevo de los músicos, pero estamos seguros que se solucionará. Lo importante es que estamos todos muy comprometidos, y cada 15 de agosto lo esperamos como una oportunidad única para mostrar nuestra historia. Es algo de mucho orgullo, tanto para danzantes como para vecinos», sentencia Javier Belío.
Por Jorge Callau
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