La lluvia sigue sin dar un respiro a los pueblos de la Jacetania. Esta vez ha sido Borau el que ha dado la voz de alarma. En los últimos días, la población ha visto cómo se agrietaba por diferentes zonas la pista forestal que conecta con Caniás, así comoun gran deslizamiento de tierra en un monte cercano anegando el propio cauce por donde transcurre el río. Una situación que, según los propios vecinos, no había ocurrido nunca con tal magnitud, y que hace que la gente esté «inquieta y un poco nerviosa». «No queda otra que esperar a que deje de llover y no vayan a más los destrozos, ya hemos hablado con las instituciones pertinentes y tienen muy buena disposición por arreglarlo», explica Daniel López, su teniente de alcalde.

Semanas de lluvias que han desenvocado en grandes destrozos en Borau
Las continuas precipitaciones de las últimas semanas siguen provocando destrozos en el territorio. Borau es uno de los pueblos donde recogen algunas de las peores incidencias. La carretera de conexión con Caniás, que es una pista forestal, se ha agrietado por diferentes zonas y ha sufrido desprendimientos. «Estamos desbordados con esa pista, es una de las arterias principales del pueblo, ya que allí hay campos y terrenos agrícolas. También hay un acceso a tres casas», explica Daniel López, teniente de alcalde.
Una situación «muy difícil», que ha hecho que el propio ayuntamiento haya optado por contratar una empresa del territorio para abrir un paso de emergencia. «Vienen cada día por la mañana con máquinas, pero por la tarde o la noche todo lo que han hecho desaparece ya que hay otros deslizamientos de tierra, piedras y lodo», lamenta López. Una carretera con 80 años de vida, que nunca había estado en esta condición tan extrema.
A las incidencias de la conexión con Caniás se suma otro desprendimiento, ocurrido en un monte cercano al pueblo y que ha anegado el cauce del río. Miles de piedras y de kilos de tierra están sobre él. «Nunca había visto un desprendimiento tan grande, de una ladera entera, de este calibre. No es a ciencia cierta, pero estamos hablando de millones de metros cúbicos de tierra», detalla López.
Una situación que produce cierto temor e intriga en Borau
Pese a que dentro del casco urbano de Borau no ha habido que lamentar desperfectos, esta situación genera cierta «intriga y nerviosismo» entre la gente. «También se está rompiendo la carretera que conecta con Aísa, esperamos que se solucione rápido», destaca.
«Cuando las riadas de 2012 ya tuvimos ciertos problemas en el monte y pistas, pero a los niveles de ahora nunca se había visto. Estamos hablando que a nivel económico la carretera con Canias es un motor económico, además de las casas que hay allí. Hay expectación por ver cuándo se para la lluvia. Mientras tampoco se puede hacer mucho más», añade.
Respuesta y predisposición de las instituciones
El ayuntamiento no ha tardado en trasladar dicha situación a las instituciones pertinentes, con el fin de que se puedan subsanar cuanto antes. Un esfuerzo económico al que el propio consistorio no puede hacerse cargo, por lo que tiene que apoyarse en otras como la Diputación Provincial de Huesca o la Confederación Hidrográfica del Ebro.
«Otras veces que ha habido problemas menores de este tipo se han solucionado con moderada velocidad. Ahora hablamos de casos más extensos, sobre todo el desprendimiento de la ladera. Pero ya hemos hablado con DPH y nos han trasladado que se harán cargo y será veloz. En el caso de la CHE, todavía no tenemos respuesta», sentencia.
Por Jorge Callau
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