El puente de San Miguel de Jaca ha sido objeto de un nuevo atentado. Esta vez, mucho más grave que los anteriores. El alcalde de la ciudad, Carlos Serrano, ha anunciado que el Ayuntamiento jaqués investigará lo sucedido para que «todo el peso de la Ley» caiga sobre los responsables y pide la colaboración ciudadana para localizar a los autores de los actos vandálicos que se repiten en Jaca cada fin de semana.

No han pasado ni 15 días de los últimos destrozos que uno o varios desaprensivos provocaron en el puente de San Miguel. Este fin de semana, el monumento ha sufrido una nueva agresión. En esta ocasión, mucho más grave que las anteriores. El muro, en el inicio del puente, ha quedado prácticamente destrozado. Otra vez, uno o varios desconocidos han arrancado los sillares. Una tarea para la que han tenido que emplearse a fondo, a juzgar por el lamentable resultado que se encontraban esta mañana los jacetanos que pasaban por este lugar.
Carlos Serrano anuncia medidas contra los responsables del atentado contra el puente San Miguel
Carlos Serrano, alcalde de Jaca, ha sido contundente al respecto: «Esto no es una gamberrada ni un acto vandálico. Esto es un delito contra el patrimonio cultural. He dado instrucciones a las fuerzas y cuerpos de seguridad para que investiguen los hechos y caiga todo el peso de la ley sobre los culpables, porque los vamos a encontrar«, ha asegurado el primer edil.
Serrano ha pedido la colaboración ciudadana y ha solicitado a quien pueda aporta algún dato al respecto que llame al 092 o al 091. «Esto no se puede consentir. Vamos a mejorar Jaca entre todos», señala el alcalde.
SOBRE EL PUENTE SAN MIGUEL
El puente San Miguel es todo un símbolo de Jaca. Paso de peregrinos del Camino de Santiago, cruza el río Aragón y se construyó en fábrica de sillería en torno al siglo XV -no se conoce con exactitud la fecha- con objeto de comunicar la ciudad con los valles occidentales de La Jacetania. Debe su nombre a una antigua ermita dedicada al santo. Mide 96 metros y se eleva sobre un arco ojival de 17 metros y dos arcos más pequeños, que cumplen la función de tajamares. A lo largo de su historia, ha sufrido varias restauraciones provocadas por los daños en las crecidas del río. Es uno de los pocos puentes medievales que se conservan en Aragón.
MONUMENTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DESDE 1943 Y BIEN DE INTERÉS CULTURAL
En los últimos años, esta obra del siglo XV, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1943 y Bien de Interés Cultural, ha sido castigado por los vándalos en repetidas ocasiones. En 2018, la Policía Local sorprendía ‘in fraganti’ a dos jóvenes vandalizando los pilares del puente San Miguel. El año pasado, las pintadas volvían a ser noticia en uno de los pocos puentes medievales que se conservan en el Pirineo Aragonés. La última vez que fue noticia por hechos similares fue el pasado 21 de enero. Gamberradas, actos incívicos y un atentado contra el patrimonio que constituye un delito y un daño irreparable para este elemento singular y emblemático de Jaca.
El atentado al puente San Miguel supone un nuevo episodio en actos vandálicos que se vienen produciendo durante los últimos fines de semana en Jaca
El atentado al puente San Miguel supone un nuevo episodio en actos vandálicos que se vienen produciendo durante los últimos fines de semana en Jaca.
No se trata únicamente del puente San Miguel. Los comportamientos incívicos se están convirtiendo en una pesadilla para la ciudad. En estos momentos, la Policía Local de Jaca investiga las causas de un incendio en un contenedor de papel en el Paseo de la Constitución el pasado fin de semana. Unos hechos que provocaron una gran alarma entre los vecinos y que pudieron tener un desenlace fatal ante la cercanía de los árboles centenarios de este espacio verde.

El Ayuntamiento condena el atentado contra el puente San Miguel
También el mobiliario urbano es objeto, fin de sí y otro también, de actos vandálicos. Grafittis y pintadas han inutilizado varios paneles de información turística -entre ellos, curiosamente, el que se refiere a los puentes históricos de Jaca- y proliferan en distintos espacios públicos, con el perjuicio que supone para la imagen de una ciudad turística. Y no sólo es cuestión de imagen. No se puede obviar el elevado coste económico que suponen a las arcas municipales las reparaciones provocadas por los comportamientos incívicos.
Ante estos hechos, el Ayuntamiento de Jaca ha mostrado su preocupación y ha condenado la agresión al puente San Miguel. Al mismo tiempo que los ciudadanos manifiestan su impotencia y su indignación ante un tipo de situaciones que, desgraciadamente, cada vez son más habituales durante los fines de semana.
Por Rebeca Ruiz
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