La Compañía de Esquiadores Escaladores del Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña de Jaca sale en las próximas horas en dirección a Noruega, donde tiene previsto desplegar para participar en el ejercicio OTAN Cold Response 26. Lo hace como parte del Mando de Tropas de Montaña, como la única unidad del Ejército español especializada en las condiciones extremas que exigen estas maniobras y tras una intensa preparación en el Pirineo Aragonés.

El Galicia 64, en el Cold Response
El Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña saldrá en las próximas horas en dirección a Noruega para desplegar en el ejercicio Cold Response 26. Está previsto que cerca de medio centenar de hombres y mujeres de la Compañía de Esquiadores Escaladores se desplacen al país escandinavo, donde se incorporarán, hasta final de marzo, a estas maniobras internacionales de la OTAN. Lo harán junto a efectivos del América 66, con sede en Pamplona.
Previamente, por vía marítima, se han enviado los medios materiales, como los vehículos especiales y los equipos más pesados. Cuando lleguen a Noruega, los cazadores del Galicia tendrán unos días de aclimatación antes de integrarse en la estructura «de un gran ejercicio donde trabajaremos con ejércitos aliados y al que llegamos con una gran preparación, en condiciones muy exigentes, que son precisamente en las que nos instruimos aquí día a día. Tenemos la aptitud y tenemos el oficio para dejar bien alto el pabellón de España», señala el suboficial mayor del Regimiento Galicia, Antonio Tena.
Condiciones muy duras a las que responden las capacidades del Galicia 64
«Allí estaremos en el monte, en situaciones que van a ser verdaderamente duras. Vamos a estar a temperaturas bajo cero casi constantemente, en condiciones de baja visibilidad y sometidos a vientos muy fuertes, que, como sabemos, hacen que la sensación térmica baje de una manera muy acentuada», destaca el suboficial mayor Tena.
«Un día en la nieve lo puede pasar cualquiera, pero nuestra preparación va orientada a realizar ejercicios o misiones reales de una manera prolongada. Es lo que nos diferencia a los cazadores de montaña. Además, pasar del arco diurno al nocturno conlleva una diferencia brutal, sobre todo con vientos gélidos y a esas temperaturas. Son las capacidades que conseguimos con la experiencia que da trabajar en las condiciones más difíciles para poder desarrollar nuestras misiones durante tiempo prolongado», explica el suboficial mayor Tena. «Y nosotros -añade, en referencia a la ubicación del regimiento en Jaca, en pleno Pirineo aragonés- tenemos la suerte de que estamos al lado del escenario en el que se dan estas condiciones».

La participación del Galicia 64 en el Cold Response 26
Tal y como informa el Ministerio de Defensa, la participación española en el Cold Response 26 «responde a los compromisos adquiridos dentro de las estructuras de seguridad y defensa compartida de las que España forma parte«. Y, al mismo tiempo, «reafirma el compromiso del Ejército de Tierra con sus aliados con su implicación permanente en la preparación de sus unidades con los más altos estándares, en escenarios de exigencia extrema».
El Cold Response 26 simula una situación de combate real. Junto a los españoles, participan ejércitos aliados que tienen unidades especializadas en montaña y clima frío. En Noruega intercambiarán técnicas, tácticas y procedimientos.
Todos tienen en común que se preparan para vivir, moverse y combatir en estos exigentes escenarios. «Integrados en este ejercicio de la OTAN, nosotros iremos respondiendo a las misiones que se nos vaya encomendando y que no se conocen a priori. Según las incidencias que vayan surgiendo durante el desarrollo del ejercicio táctico que vamos a realizar, responderemos siguiendo unos protocolos homologados», apunta el suboficial mayor Tena, que recuerda que no es la primera vez que los militares de Jaca participan en unas maniobras similares en Noruega. «No es algo nuevo, sino que es reiterar un esfuerzo que ya hemos hecho en ocasiones anteriores», matiza.
De hecho, el Cold Response no es un ejercicio sobrevenido a la actual situación geopolítica internacional, sino que estaba previamente planteado como parte de la razón de ser del Ejército español y del Mando de Tropas de Montaña. Y que no es otra, como insiste el suboficial mayor, que «estar preparados de la manera más real posible y en las mejores condiciones para desplegar allí donde se nos requiera».

La preparación del Regimiento Galicia y su especialización frío extremo
No se puede obviar que el Mando de Tropas de Montaña es una unidad de referencia para el combate en zonas de frío extremo, terreno nevado y zonas de montaña. En este contexto, su función en el Cold Response 26 pasa por una integración de capacidades con otras unidades. «No vamos a poderles dar esa instrucción para que permanezcan durante un periodo prolongado en esos escenarios, pero sí para que de una manera puntual puedan apoyarnos en el desarrollo de nuestras capacidades», apunta el suboficial mayor del Regimiento Galicia.
La participación española en el Cold Response 26 representa además un importante reto logístico. Un desafío que, desde la adaptación de medios y equipos a condiciones invernales extremas hasta la proyección estratégica de fuerzas y su sostenimiento en zonas alejadas, exige de una planificación detallada. Y del mismo modo, una coordinación constante y un elevado grado de autosuficiencia en un entorno plenamente multinacional, como recuerda el Ministerio de Defensa.
La preparación del Regimiento Galicia es continua y los militares de Jaca se pasan el invierno entre cumbres
La preparación del Regimiento Galicia es continua y los militares de Jaca se pasan el invierno entre cumbres. Es parte de la instrucción necesaria para desplegar allí donde se les requiere. En esta ocasión, en Noruega. Pero en los últimos meses, el Galicia también ha estado en Chile; en los Alpes, trabajando mano a mano con los cazadores de montaña franceses; en Italia o, en este momento, también en Suiza.
Para estar al nivel de maniobras de la magnitud del Cold Response 26, la actividad en el seno del Regimiento Galicia es incesante.
En Candanchú, el sargento Román Lobato Anglada está al frente de un pelotón de cazadores de montaña que se refuerza su instrucción para «salir adelante en situaciones de frío extremo». Supervivencia, rescate en aludes, extracción de personas en camilla UT -un sistema diseñado específicamente para el transporte seguro de heridos en situaciones complejas, como puede ser en montaña y en terreno nevado- son las prácticas que contemplan estas exigentes maniobras.
Además, los militares de Jaca aprenden a construir un refugio en un medio tan hostil como es la montaña invernal. «Hablamos de la tienda protegida, una zanja de circunstancia o una cueva. Es pura supervivencia», señala el sargento.









Toda la formación está enfocada al combate en frío extremo
Toda la formación está enfocada al combate en frío extremo. «Nuestras unidades, aparte de sobrevivir contra el medio, que es muy duro, aprenden a combatir en estas situaciones: hacerse fuerte en una posición defensiva, atacar, tender una emboscada, planear y ejecutar un golpe de mano,… acciones tácticas que, en la nieve, se complican. Es todo mucho más difícil», añade el jefe del pelotón que ha hecho de Candanchú su teatro de operaciones.
En este escenario, que requiere una gran fortaleza física, y especialmente psicológica, algo que también se entrena, es fundamental mantener la ropa seca. Una circunstancia que a priori no tendría que ser importante, en la montaña y con temperaturas bajo cero puede suponer un auténtico problema. Y no solo para la misión, sino para la supervivencia. Los militares de Jaca también se instruyen en manejo, embarque y desembarque de TOM (Transporte Oruga de Montaña, el vehículo emblemático de las unidades de montaña). Y lo hacen igualmente en la fortificación de un puesto de observación, con los tiradores de precisión armados con sus característicos Acuraccy, un fusil de larga distancia.
A partir de ahí, todo es susceptible de empeorar. O, al menos, de endurecerse. Una mochila a la espalda que puede llegar a pesar 30 kilos, raquetas, el armamento, la necesidad de avanzar en condiciones de ventisca… «El día a día es duro, pero nos gusta la montaña», asegura el sargento Lobato.
Cada año, por estas fechas, tiene lugar el Infierno Blanco. Se trata del ejercicio de adiestramiento y cohesión más importante del MTM (Mando de Tropas de Montaña) Roncesvalles. Se enmarca en la simulación de una operación de alta intensidad, contra un adversario de similares capacidades y en las condiciones más exigentes, en terreno montañoso y con frío extremo. Esta vez no habrá Infierno Blanco. En 2026, los militares españoles se medirán en el Cold Response.













Sobrevivir es la prioridad
El suboficial mayor Antonio Tena pone en valor la necesidad de «saber sobrevivir» en este medio. Y eso requiere «muchísimas horas en este escenario: saber gestionar cuando un cazador de montaña, por ejemplo, cae al agua porque se rompe una capa de hielo… Eso, hasta hace unos años, era una muerte casi segura. Ahora, con nuestra gente, lo practicamos continuamente. Estamos formados en todas las maniobras para poder salvarle de una hipotermia».
Salvando las distancias, es lo que puede pasar en el caso de que se mojen unos guantes cuando un soldado tiene que pasar la noche en este entorno, como señalaba el sargento Lobato.
«Hay que saber cuidar muy bien de sí mismo, del compañero, del equipo y también del material. Podemos encontrarnos con que se fracturen lentes, se agoten las baterías,… los vehículos también requieren unas maniobras específicas…» señala el suboficial mayor del Galicia. De ahí lo de «aprender a tener oficio» que menciona a menudo Tena. Y que no es otra cosa que «aclimatar el cuerpo, acostumbrarnos a trabajar con los materiales en estas condiciones y estar preparados para cumplir nuestra misión», aclara.
El compañerismo en las unidades de montaña
«En la montaña hay mucha camaradería. Nos vamos apoyando entre nosotros, porque es tan duro el medio que es la única opción. Aquí no hay escalas; es todo mucho más cercano. El compañero que menos te esperas te puede salvar la vida. El enemigo aquí, en la montaña, es real incluso en las maniobras. El medio te puede matar», recuerda el sargento.
En la montaña, y más aún en invierno, estos profesionales tienen que estar preparados para todo. Como dice Lobato, «un soldado se rompe una pierna en la montaña y a lo mejor no se le puede ni extraer, porque el helicóptero, si lo hay, en determinadas condiciones no te saca. Y tienes que apañártelas tú, con tus medios y con tu personal. Para eso nos preparamos».
Condiciones especialmente duras en el Pirineo
Este año, las condiciones en las que están trabajando los militares de Jaca son especialmente duras. El frío intenso, las nevadas y, los últimos días, las borrascas y temporales encadenados endurecen las maniobras en Candanchú. «Hay mucha nieve y, en las marchas, el personal que abre huella en las compañías avanza con la nieve hasta la cintura y cada kilómetro te parecen diez», reconoce el sargento Lobato. El viento tampoco ha dado tregua. «Es lo peor; con las ventiscas se te mete el frío hasta los huesos», añade.


Y todo esto, con temperaturas de «diez grados bajo cero cuando te levantas por la mañana en la cueva y sales del saco». Para hacerse una idea de la dureza de la instrucción de los cazadores de montaña, basta con pensar que al despertarse, la prioridad es entrar en calor: derriten nieve, le añaden leche en polvo y cereales y meten «algo caliente al cuerpo». Después se abrigan, recogen la cueva o la tienda, preparan el equipo, mochila a la espalda… y retoman la marcha. Así son las interminables jornadas de trabajo en el Pirineo. Así es la vida de los hombres y mujeres que forman las tropas de montaña.
El Cold Response se celebra cada dos años. En esta ocasión, se esperan 25.000 participantes. De ellos, 11.800 se ejercitarán en Noruega. Desplegarán en las regiones de Nordland, Troms y el oeste de Finnmark. El resto se ejercitará en el mar, el aire y Finlandia. Los participantes proceden de 14 países de la OTAN. Entre ellos, España, con el Mando de Tropas de Montaña y los regimientos Galicia 64 de Jaca y América 66 de Pamplona.
Por Rebeca Ruiz
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