La Asociación de Guerrilleros de Aragón se reunía el pasado fin de semana en Aratorés, muy cerca de Jaca, para celebrar el 44 aniversario de la creación de la COE -Compañía de Operaciones Especiales- de la Escuela de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE). Solo el que se ha ganado una boina verde conoce ese sentimiento tan especial que comparten los guerrilleros. Lazos que unen para siempre a pesar de los años y de las distancias, como quedó de manifiesto en este entrañable encuentro protagonizado por la AGA.

44 años de la creación de la COE de la EMMOE de Jaca
La COE de la EMMOE se creó el 9 de noviembre de 1981 y fue disuelta en septiembre de 1991, para volver a escena entre 1993 y 1996. Considerada cuna de los boinas verdes, en la Escuela de Montaña y Operaciones Especiales de Jaca se forjaron en aquellos años los guerrilleros que volvían a reencontrarse en Aratorés el pasado fin de semana para celebrar el 44 aniversario de la creación de la Compañía de Operaciones Especiales de la EMMOE.
Cada año, por estas fechas, la cita es obligada en Jaca para los veteranos de la Asociación de Guerrilleros de Aragón. Acuden, algunos, acompañados por sus familias. Solo el que se ha ganado una boina verde conoce ese sentimiento tan especial que comparten los guerrilleros. Porque ser guerrillero es un modo de vida. Y los lazos que se crean en el marco de las Operaciones Especiales, unidades de élite del Ejército Español, son de esos que unen para siempre. A pesar de los años y de las distancias.
La Asociación de Guerrilleros de Aragón, un vínculo entre el mundo militar y la sociedad civil
Con una cena de bienvenida en La Masía, en Jaca, como es tradición, arrancaba el último encuentro de los guerrilleros. Salidas a la montaña y actividades culturales se alternaban en el programa, donde también quedaba tiempo para algún audiovisual. «El domingo se reserva siempre para juntarnos en la Escuela, la sede de nuestra COE de referencia, para recordar viejos tiempos y a los que ya no nos pueden acompañar», explica el coronel Joaquín Moreno, socio de la AGA. Y así fue también este año, donde se reunieron, en distintos momentos del fin de semana, hasta 80 personas.
Alberto Fatás, veterano boina verde: «Lo fundamental es el vínculo que se crea con tus compañeros»
En el encuentro de Aratorés también participaba el jacetano Alberto Fatás. Apenas había alcanzado la mayoría de edad cuando decidió dar el paso y descubrir el mundo de las Operaciones Especiales. «Yo serví desde el año 89 hasta el año 91; soy del segundo reemplazo. Lo fundamental de todo esto es el vínculo que se crea con tus compañeros. Teníamos una especial unión entre todos nosotros, porque la COE no era el típico servicio militar que hacía la mayoría de los jóvenes. Allí ibas como voluntario. Ahora, después de tantos años, cuando nos vamos haciendo mayores, recordar todo aquello, cosas que ya se te habían olvidado,… es impresionante», asegura.
Fatás señala que lo que sigue teniendo muy fresco en la memoria es «ese respeto que se tenía a los superiores, a los mandos, pero también a tu compañero. Ahora, cuando me junto con esos veteranos, me digo: ¡qué buena gente! Y me acuerdo de esa figura de autoridad que ahora parece que está tan pasada de moda… pero que yo sigo manteniendo. Sigue siendo mi figura de referencia. Eso no se ha perdido. Y creo que es algo muy bueno».
Vocación de servicio y capacidad de sacrificio
Recuerda con cariño cómo eran aquellos años: «Madrugábamos más que los demás, con mucha actividad física y muchas maniobras… A San Gregorio bajábamos andando. Tenías acceso a otras armas para las prácticas de tiro -también armas colectivas-; nos formábamos en explosivos, en submarinismo en la fase de La Escala… siempre estabas con tu binomio y nunca lo dejabas solo. Todo aquello te marca para el resto de tu vida, y te quedas con la referencia de que todo esfuerzo tiene una recompensa».
Sobra decir que había -y hay- que tener una vocación de servicio y una capacidad de sacrificio ingentes para dedicar la vida a las Operaciones Especiales. Y eso es lo que diferencia a los guerrilleros, más allá de si acababan en la COE como parte de su carrera o llegaban a las compañías desde el servicio militar.
Coronel Moreno: «Los mandos también nos sentimos orgullosos de lo que dieron estos muchachos, hoy hombres, por España»
Para el coronel Moreno -que fue teniente de Fatás-, también fue un periodo muy importante. «Los mandos también nos sentimos orgullosos, cuando ahora los vemos a ellos, de lo que dieron estos muchachos, hoy hombres, por España.
Cuando se hacía el servicio militar obligatorio, íbamos nosotros a las unidades donde ellos estaban destinados para decirles que vinieran voluntarios a una unidad donde sabían que iban a trabajar mucho más a cambio de nada. Podían haber estado en cualquier otra unidad donde hubieran tenido mucho menos desgaste físico y psicológico. Hay que tener en cuenta que en las COEs el programa de instrucción era de 120 días al año en el campo, diez días al mes, con dos fases que eran de 20 días, la de montaña invernal y la de combate en agua. Saber que te podías lesionar, que ibas a tener menos permisos,… si a ello le unimos que la COE de la EMMOE también apoyaba al Curso de Operaciones Especiales, o los servicios de guardia… se pasaban más de la mitad de ese periodo de servicio o de maniobras».

La colaboración con la sociedad civil
Fue muy importante también, en aquellos años, la colaboración con la sociedad civil, mucho antes de que se creara la Unidad Militar de Emergencias (UME) en 2005. «En el año 90 iba a celebrarse en Candanchú una Copa del Mundo, y no había nieve. Coincidió que estábamos allí y toda la compañía lo hicimos posible paleando nieve por las laderas del Tobazo», recuerda Fatás.
Solo es un anécdota, pero pone de manifiesto el hecho de que el Ejército siempre ha estado al lado de la ciudadanía. También, lamentablemente, cuando ocurría alguna desgracia. «Todo esto, aunque a veces no se reconozca, te hace sentir bien. Es una satisfacción muy grande», señala el jacetano.
Alberto Fatás: «Como exsoldado, la boina verde es para mí un orgullo. Nos costó ganarla y tiene un componente sentimental, que te une con todos tus compañeros. Compartir eso es algo muy grande».

«Cuando te has ganado la boina verde ya no tienes que explicar nada a nadie»
El coronel Moreno recuerda el incendio de la Sierra de Guara de 1986. «Allí estuvo la COE dos noches y tres días colaborando en la extinción. Fue mi primer gran incendio -después estuve en otro con el GOE IV en Barcelona. Cuando no existía la UME, todo el Ejército se implicaba cuando ocurría algo así, pero lógicamente las COE estábamos especializadas en unas técnicas que permitían actuar con mucha eficacia en inundaciones, en la búsqueda de personas en la nieve o en el monte, en incendios,… Estábamos muy preparados físicamente y nos movíamos bien», explica.
Coronel Joaquín Moreno: «La boina verde, junto a nuestro emblema, el machete y las hojas de roble, es el símbolo de las unidades de Operaciones Especiales. Es lo que nos identifica. Cuando te has ganado la boina verde ya no tienes que explicar nada a nadie, porque tú sabes lo que has hecho y hasta dónde has sido capaz de llegar».
Eran muchas las anécdotas que poco a poco, junto a los compañeros, iban surgiendo en el encuentro del pasado fin de semana. Desde una marcha en la que fueron «escasos de agua» y había que sobrevivir hasta bebiendo de los charcos, literalmente, hasta las escapadas después de una durísima jornada en Candanchú para divertirse porque, ante todo, eran jóvenes. Sin embargo, todos coinciden en recordar, con cierta nostalgia, a los que ya no están.
Sobre la Asociación de Guerrilleros de Aragón
El origen de la actual Asociación de Guerrilleros de Aragón, constituida oficialmente en 2015, hay que buscarlo en las reuniones que sus impulsores venían celebrando desde el año 2009. Su objetivo siempre fue reunir a todos los que sirvieron en una unidad de Operaciones Especiales del Ejército Español y que se distinguieron por llevar la boina verde. Perpetuar el espíritu de compañerismo y amistad entre todos sus miembros, y acercar el Ejército, especialmente las unidades de Operaciones Especiales, a la sociedad, son otros de sus desafíos. Desde sus primeros pasos se tomó como referencia la fecha de la creación de la COE EMMOE (9 de noviembre de 1981). De ahí que sus encuentros anuales coincidan con el fin de semana más próximo a esa fecha. Desde 2017, la Asociación de Guerrilleros de Aragón, con sede en Monzón, forma parte, junto a otras 24 asociaciones de toda España, de la Federación de Veteranos Boinas Verdes. Más información en ESTE ENLACE
Diego Guerra es presidente de la Asociación de Guerrilleros de Aragón desde su fundación. «En estos 15 años, desde que se formó la AGA, hemos caminado y hemos crecido. Fue importante lograr, partiendo de la nada, tener la sede en la Escuela. Y seguimos trabajando desde la Federación Española de Veteranos Boinas Verdes, con la que estamos muy implicados. El objetivo es que «la asociación sea el enlace entre lo militar y el personal civil. Ahora somos unos 60 socios. Es verdad que la historia de la COE de la EMMOE es muy corta; por eso, estamos abiertos a guerrilleros de toda España», afirma el presidente.
Una invitación y una puerta abierta a todos los que alguna vez, como ellos, sintieron el orgullo -y lo siguen sintiendo- de poder llevar la boina verde.
Por Rebeca Ruiz
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