En el entorno de Candanchú, muy cerca de Jaca, se adiestran estos días once de los trece militares del Ejército de Tierra que formarán parte de la XL Campaña Antártica del Ejército de Tierra. Pondrán rumbo a Isla Decepción a final de año. Allí llegarán con el verano austral para proporcionar apoyo y seguridad a los científicos españoles que trabajan en uno de los territorios más hostiles del planeta. A 13.000 kilómetros de España, en la Base Gabriel de Castilla, les esperan temperaturas muy bajas y unas condiciones de vida que se complican por el aislamiento. La Campaña Antártica es la operación en el exterior más longeva del Ejército de Tierra.

Candanchú, escenario de los entrenamientos para la Campaña Antártica 2026-27
Once de los trece militares del Contingente Antártico del Ejército de Tierra se entrenan estos días en Candanchú para afrontar la Campaña Antártica 2026-27. Es la primera concentración del personal que formará parte del XL Contingente Antártico.
Hasta el próximo 27 de marzo adquirirán los conocimientos teóricos y prácticos que les permitirán desenvolverse con seguridad por terreno montañoso, en condiciones de frío, nieve y hielo. Se trata de la primera fase del exigente adiestramiento para su despliegue en el continente helado, donde también se trabaja en la cohesión del equipo, formado por especialistas en comunicaciones, mantenimiento, navegación, alimentación, movilidad en nieve o medicina.
El XL Contingente Antártico
A las órdenes del comandante Emilio Arias, jefe del contingente, la comandante Soledad Noguerales se ocupará de la Logística, el capitán Guillermo Jiménez es el responsable de Sanidad y el comandante Alberto Carbajo está al frente de Medio Ambiente. El capitán David del Campo estará a cargo de la sección de Movimiento y navegación. Al frente de las comunicaciones se encuentran el capitán Javier Delgado y el brigada Carlos Bernal. Con los Motores estará el brigada Alonso Javier Prados y el sargento primero Sebastián Benítez. De Instalaciones se encargan el subteniente Antonio Bello y el subteniente Ángel Villanueva. Commpletan el equipo el cabo Carlos Amat y el cabo Jesus Rodríguez.

El XL Contingente Antártico está formado por 13 militares experimentados, seleccionados entre los cerca de 200 que se presentaron para participar en esta misión. Su media de antigüedad en las Fuerzas Armadas es de 20 años. En Candanchú faltan dos de ellos, que repiten misión porque se consideran perfiles críticos. En estos momentos están de regreso de la última campaña a bordo del Hespérides. Son el brigada Alonso Javier Prados y el subteniente Antonio Bello.
Temperaturas que pueden llegar a alcanzar los 20 grados bajo cero -aunque se espera que la campaña se desarrolle con el termómetro en torno a los 0 grados-, vientos de más de cien kilómetros por hora (en 2016 se registró el récord-170 kilómetros por hora-) y el riesgo de convivir con un volcán activo les esperan en Isla Decepción. Llegarán a la Antártida coincidiendo con el verano austral en el marco de la operación más longeva del Ejército de Tierra en el exterior.
Prepararse para lo que se van a encontrar en Isla Decepción
En Candanchú buscan recrear, de la manera más fiel posible, las condiciones que se encontrarán en Isla Decepción. Familiarizarse y practicar el equipo y el vestuario de dotación, conocer y gestionar los riesgos a los que se van a enfrentar o entrenarse con marchas por la montaña y entre la nieves marcan la agenda de los once militares. También trabajan estos días en el manejo de raquetas y crampones y en la progresión en glaciar. Primeros auxilios o evacuaciones son otras de las formaciones que contempla el exigente programa.
El teniente coronel José Antonio Sebastián, jefe de la Oficina de Comunicación Pública de la CAET de la Brigada Logística, explica que «La Antártida es el mejor laboratorio natural que existe. Es un espacio natural virgen sobre el que el hombre, afortunadamente, todavía no ha sido capaz de actuar». Aunque el cometido de las sucesivas misiones es muy similar, y se centra sobre todo en apoyar y dar seguridad a los científicos en Isla Decepción, la peculiaridad de este año será completar la dotación y la puesta en funcionamiento del nuevo módulo científico que se viene construyendo en las dos últimas campañas. Se espera que pueda entrar en funcionamiento en la siguiente campaña.
Desde 1988, España mantiene en la Antártida dos bases: la base Gabriel de Castilla en Isla Decepción, donde despliegan los militares que en estos momentos se instruyen en Candanchú, y que depende del Ejército de Tierra; y la base Juan Carlos I, en Isla Livingston, a unas 20 millas de navegación de la anterior (unas ocho horas). Esta instalación depende del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).



















El Pirineo reúne las condiciones que los militares encontrarán en Isla Decepción
El comandante Emilio Arias, jefe del XL contingente antártico, destaca que las condiciones que ofrecen los Pirineos les permiten adiestrarse para lo que se van a encontrar en Isla Decepción. «El hecho de ser ya la XL campaña hace que la plantilla actual esté muy bien diseñada, en base a la experiencia de las anteriores campañas que han ido marcando cuáles son los perfiles necesarios para responder a las contingencias que se puedan dar», señala. «Los 13 componentes -seleccionados entre los mejores- forman un equipo muy equilibrado de capacidades para responder a las necesidades que hay allí», añade el comandante Arias.
«Estamos aquí para dar servicio a la ciencia. Por eso, tenemos que ser capaces de hacer una navegación y llevar a los científicos a un punto concreto, o tener la capacidad de movimiento en hielo para llevarles con seguridad a un glaciar donde necesitan tomar muestras», recuerda el jefe del XL Contingente Antártico. En este sentido, el mayor riesgo al que se enfrentan, como reconoce el comandante Arias, es el aislamiento: el inherente a «estar a mil kilómetros de una ciudad habitada».
España en Isla Decepción
Colaborar con importantes proyectos de investigación, dando apoyo a los científicos españoles, es el principal objetivo de la Campaña Antártica. Asimismo, se trata de mantener la presencia de España en el marco del Tratado Antártico y sus correspondientes protocolos. En este sentido, una parte importante del trabajo de los trece militares que forman parte de la campaña se centra en mantener en las mejores condiciones las instalaciones, el material y el equipo de la Base Antártica Española Gabriel de Castilla para el desarrollo de las labores de investigación y experimentación que allí se realizan.
Hasta el momento, 410 militares del Ejército de Tierra han formado parte de las Campañas Antárticas. Entre ellos, más de una treintena de mujeres (la primera vez que una mujer se incorporó a la dotación de una campaña fue en 1997).
Tras pasar por Candanchú, al XL Contingente Antártico le espera el trasvase de conocimientos, la formación para los medios que utilizarán en la Base Gabriel de Castilla y la fase de navegación. Será los siguientes pasos. Antes, con el apoyo del Refugio de Candanchú, practicarán rapel o extracción de personas en camilla UT, autodetención con piolet o avance con crampones, entre otras actividades de día. En las próximas horas la agenda de preparación les llevará hasta Bachimala.
Para entender la Campaña Antártica
Base Antártica Española Gabriel de Castilla
La Base Antártica Española Gabriel de Castilla -debe su nombre al navegante español que en 1603 avistó la Antártida- está situada en Isla Decepción, en el archipiélago de las Shetland del Sur, a escasos cien kilómetros al norte del continente antártico y a más de mil de la costa sudamericana más próxima (a 13.000 de España). La base Gabriel de Castilla, el buque de investigación Hespérides y la Base Juan Carlos I son las tres plataformas de investigación con las que España opera en la Antártida.
Isla Decepción
Isla Decepción, donde se ubica la Base Gabriel de Castilla, es la parte superior del volcán más activo de la Península Antártica. Erupcionó en 1967, 1969 y 1970. El 60% de la isla está cubierto por glaciares. Esta circunstancia hace de la isla un enclave «excepcional» desde el punto de vista científico. Tanto por la actividad sísmica y volcánica como desde el ámbito biológico y natural. Y además, peligroso. Pero todo está previsto: la base dispone de seis embarcaciones zodiac para apoyo al movimiento de los investigadores y con capacidad para evacuar la isla con todo el personal simultáneamente en caso de que el volcán volviera a despertar.
Para llegar a Isla Decepción hay que atravesar el Mar de Hoces (Paso de Drake). Está considerado uno de los lugares más peligrosos del planeta por los vientos, los cambios de temperatura y las tormentas.
Los pingüinos, Isla Decepción y el Ejército de Tierra
Cada año, al llegar a la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, el Ejército de Tierra lanza la tradicional Campaña de apadrinamiento de pingüinos. Con ella se busca un compromiso con el cuidado del medio ambiente, ayudando de esta manera, simbólicamente, a que el pingüino apadrinado consiga sobrevivir y cuidar a los polluelos que nazcan en el continente antártico. Además, este gesto tiene un matiz solidario, ya que habitualmente se viene desarrollando en colaboración con alguna ONG o asociación humanitaria. En la última edición de la Campaña Antártica se apadrinaron 540.107 pingüinos.
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Por Rebeca Ruiz
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