Carlos Lacadena, presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de Jaca, abría este jueves la Semana Santa de Sabiñánigo con un emotivo pregón en la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, en Puente Sardas. Lo hacía ante numerosos fieles, acompañado de un grupo de tambores y bombos de La Burreta, cofradía que también preside.

Pregón de Carlos Lacadena en la Semana Santa de Sabiñánigo 2025
Buenas noches y sean bienvenidos todos a este acto con el que vamos a
iniciar la Semana Santa de Sabiñánigo.
En primer lugar, ya saben todos Uds. ese refrán que dice “De bien nacidos es
ser agradecidos” y yo agradezco muchísimo a las Parroquias de Sabiñánigo, el
que hayan pensado en mi humilde persona para ser su Pregonero de la
Semana Santa.
Y qué es ser Pregonero. La RAE nos dice en una de sus acepciones, que es la
Persona que anuncia al público la celebración de una Festividad.
Esto precisamente es lo que he venido a hacer hoy en esta excepcional tarde,
anunciar la celebración de la Semana Santa. Una Semana de extraordinaria
importancia para todos nosotros en la que conmemoramos la Pasión, Muerte y
Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Una semana que la iniciamos con júbilo, pero que en su desarrollo pasamos
por momentos de mucho dolor, de mucha entrega, de mucho compromiso, para
finalizarla con una gran esperanza para todos nosotros, de un mundo mejor.
El Domingo de Ramos, celebramos la Entrada de Jesús en Jerusalén. Una
jornada llena de júbilo y alegría en la que los evangelios nos dicen que las
gentes agitaban palmas, ramos de olivo, cantaban,… Mas o menos lo mismo
que hacemos ahora, para celebrar la llegada del Salvador.
El Jueves Santo, día en que se instituyó la Eucaristía en la última cena,
compartiendo entre todos lo que había encima de la mesa, a pesar de que
Jesús sabia que le iban a traicionar. Algo así tendríamos que hacer todos
nosotros, apoyando y colaborando con Cáritas y con Manos Unidas.
Cáritas está dando apoyo dentro del territorio español a muchísimas personas
necesitadas de comida, dinero para hacer frente a alquileres, luz, gas,.. Son
todos hermanos nuestros y esa labor de solidaridad y compartir, nos la enseñó
Nuestro Señor Jesucristo en la Ultima Cena.
Algo parecido ocurre con Manos Unidas, quizás algo mas desconocida. Es una
ONGD que ayuda a los denominados Países del Sur, que son de Asia, Africa,
América del Sur, apoyando proyectos de diversa índole que lo que hacen es
mejorar la vida de las personas de estos países. Este año, por ejemplo, el
proyecto en el que está comprometida la Diócesis es crear el Hospital de
Chiulo en Angola, que atienda de forma directa a unos 2.000 pacientes entre
recién nacidos, niños menores de 5 años, mujeres embarazadas, mujeres
lactantes y personal del hospital, con un costo de 34.567 €. Como veis, con que
poco podemos ayudar a mejorar la situación sanitaria de una población.
Simultáneamente, Manos Unidas tiene otros muchos proyectos y si entre todos
conseguimos aportar lo que la Diócesis se ha comprometido, el excedente iría al fondo común de Manos Unidas con el fin de apoyar algunos de esos otros proyectos.
También el Jueves Santo. Como todos saben y lo recordamos cada año, Jesús
lavó los pies a sus discípulos, dándonos ejemplo de humildad, sencillez,
generosidad. Esto nos dice que por la vida hay que ir despojados de toda
grandeza. Cada día tendríamos que tener gestos hacia los que nos rodean,
como por ejemplo sonreír más a menudo, saludar con un buenos días, ayudar
a cualquier persona adelantándonos antes de que ella pueda solicitar esa
ayuda,.. Con esto, cada noche al irnos a la cama, si hacemos un repaso a lo
que hemos hecho durante el día, podremos dormirnos con la conciencia
tranquila y en paz.
El Viernes Santo, nos recuerda la Crucifixión y Muerte de Jesús. Su sufrimiento
abnegado al igual que el de su madre, esa aceptación de lo que sabia tenia
que llegar, nos puede traer a nuestras conciencias, el de tantas personas que
nos rodean y que están padeciendo una enfermedad y que, además, en
muchos casos, nos están trasladando una quietud y una paz, sin protestas,
sino mas bien aceptando su realidad y por tanto, todavía tenemos, si cabe, que
arroparlas mucho más con nuestro cariño y comprensión. Hágase en mi según
tu palabra, dijo Jesús.
El Sábado Santo, en la celebración de la Vigilia Pascual, tradicionalmente
estaba unido al Bautismo por medio del cual se significa nuestra incorporación
a la muerte y resurrección de Jesús.
Finalmente, el Domingo de Resurrección, es el día más importante, ya que
celebramos la Resurrección, la regeneración para una nueva vida. Día en el
que tenemos que llenarnos de Ilusión, de Paz, de Amor y en el que debemos
todos adquirir un nuevo compromiso con todos los que nos rodean, según lo
que acabo de decir.
Y ahora, tras hacer un pequeño análisis de lo que para mí significan estos días
tan importantes, me vais a permitir que os hable un poco de otro aspecto de la
semana Santa, que es el de las Cofradías y el de las Procesiones.
Las Cofradías no es algo que hayamos inventado recientemente. Es algo que
existe desde la edad media, como mínimo. ¿Y qué significa Cofradía?
Es un término que proviene del latín, co-frater, y que significa reunión de
hermanos, al igual que Hermandad. Gremio, compañía o unión de personas para un fin determinado. Congregación o hermandad que forman algunos devotos, con
autorización competente, para ejercitarse en obras de piedad
Fue en el Siglo XV cuando surgieron con más fuerza, como agrupaciones
gremiales de artesanos, con el fin de garantizar la pureza de las profesiones y al mismo tiempo, proteger sus derechos. Los miembros de una misma
profesión se unieron para apoyarse mutuamente en las dificultades y momento
duros. Ellos mismos se consideraban como hermanos. Estas Cofradías,
llegaron a tener una gran importancia en la vida social y pervivieron hasta el
siglo XX y eso lo podemos ver cuando en algunas ciudades tenemos las calles
de distintas profesiones.
Estas Cofradías las tenemos, tanto en el ámbito Eclesiástico como Civil. En el
primero, de todos son conocidas las que tenemos en muchos lugares y de las
segundas, hemos oído hablar, por ejemplo, de las Cofradías de Pescadores. Si
las miramos de otra forma, los Colegios Profesionales, como los de Médicos,
Enfermería, Veterinaria, Arquitectos, Abogados,.., no los llamamos Cofradías
hoy en día, pero sus fines son los que acabo de comentar.
En la actualidad, podemos definirnos como una Asociación Eclesial de Laicos y
lo que debemos pretender, es ser una comunidad de hermanos, en la que
tenemos que aprender a acoger, respetar, ayudar, celebrar, compartir y convivir
con personas que tienen nombre y apellidos, diferente sensibilidad, sexo, raza,
cultura, nivel social,.. Con el fin de poderlo lograr, tenemos que intentar
organizar diversas actividades que nos conduzcan al fin que pretendemos,
como hacemos en cualquier familia para estar siempre unidos, en lo bueno y
cuando llega la adversidad. Es un camino que no es fácil, ya que en muchos
momentos los protagonismos personales, los grupitos cerrados que en algunas
ocasiones se originan con intereses muy particulares de poder, por ejemplo,
pero que merece muchísimo la pena por las satisfacciones que se consiguen
A las Cofradías se llega por muy distintos caminos, como, tradición familiar,
grupos de amigos, búsqueda de un entorno de relación y amistad, afición por la
música, devoción a una imagen determinada,.. También en algunos casos,
llegan personas que son totalmente indiferentes o incluso rechazo a la religión,
y aquí, también tenemos que acogerlos, ya que allí radica nuestra esencia de
ser Cofrade.
Mi experiencia personal al respecto es la siguiente. En el año 1964, la Real
Hermandad de la Sangre de Cristo de Jaca, le cede el Paso de la Entrada de
Jesús en Jerusalén, popularmente conocido como La Burreta, a los Padres
Escolapios, para que fueran ellos los que se encargaran de la creación y
posterior desarrollo y transformación de la actual Cofradía, porque al tener
tantos niños en el Colegio, estos pudieran acompañar al Paso en la Procesión
del Domingo de Ramos y hacer realidad aquello que dice el Evangelio: “Dejad
que los niños se acerquen a mi”.
Fue un 22 de Marzo de 1964, cuando se salió por primera vez y allí comencé
yo mi andadura. Me recuerdo con mi Habito blanco, capa y capirote azul, que
mi madre me hizo para tan importante ocasión y que todavía guardo como
recuerdo. Tras esta primera vez. Siguieron algunas más, aunque debido a los estudios y a haber vivido fuera de Jaca durante un largo periodo de tiempo, tuve que dejar de salir, reanudando mi compromiso hace ya 27 años.
Mi experiencia en más que positiva, ya que, en mi Cofradía, ya que siento que
pertenezco profundamente a ella, me encuentro muy bien acogido,
manteniendo una profunda y positiva relación de amistad con todos y cada uno
de los miembros que la componemos, independientemente de cuál sea nuestra
edad, sexo, ideología,.. Somos, como me gusta decirlo muchas veces, una
gran familia, cuyos miembros van desde recién nacidos, que evidentemente no
se pueden enterar de nada, hasta los más de 70 años. Todos disfrutamos con
todos y nos apoyamos mutuamente, haciéndose realidad la definición de la
RAE sobre Cofradía.
Desde hace casi 3 años, mis compañeros del resto de Cofradías de Jaca me
pidieron que asumiera el papel de la Presidencia de la Junta, aceptando ese
reto apasionante, con la mirada puesta en conseguir una Junta más
cohesionada y transformándola de cara al futuro, dotándola de todos los
recursos suficientes para alcanzar las metas más altas. Hice realidad un
pensamiento de Franklin D. Roosevelt que dice: Siempre que te pregunten si
puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender cómo
se hace.
Desde este atril, os animo a los sabiñanenses, creo no haberme confundido
con el gentilicio, a que deis un paso al frente para que también aquí la Semana
Santa tenga un peso importante. Sois una sociedad muy participativa, mucho
más que muchos lugares de vuestro entorno.
Hay un lema que me acompaña desde hace ya más de 25 años, en todos mis
correos electrónicos: “Un hombre solo correrá más, pero acompañado llegará
más lejos “. Asumirlo como vuestro y perseguir ese sueño de que la Semana
Santa anide aquí con más fuerza.
Pensar que las Procesiones, no son nada más y nada menos, que una
Catequesis andante. A través de los distintos Pasos, se puede explicar
perfectamente esa última etapa de Nuestro Señor Jesucristo.
Los tambores y los bombos que acompañan a estas Procesiones son los
heraldos que anuncian lo que ha de llegar, como antaño ocurría en nuestros
pueblos que los alguaciles con su trompeta nos anunciaban actividades que
iban a tener lugar.
Las Procesiones han ido pasando por muchos momentos muy complicados. Ya
en el siglo XVIII se prohibieron procesiones y cofradías penitenciales. En el
XIX, la invasión francesa afectó muy seriamente a la imaginería, incendiando
iglesias, apropiándose de muchos bienes, desaparición de archivos. Cuando
parecía que se podía comenzar de nuevo el camino, llegó la Desamortización
de Mendizábal. Posteriormente, a mitad de este siglo, volvió a resurgir con la
implicación de escultores sensibilizados que comenzaron a tallar imágenes,
pasos,.., y volvieron a resurgir de nuevo las procesiones. A continuación, llegó
la Segunda República y de nuevo se volvieron a destruir muchas imágenes y
pasos, para que, tras la última guerra civil, de nuevo hayan vuelto a resurgir
con la creación de nuevas Cofradías y Hermandades, teniendo un gran auge
en estos momentos.
En las procesiones, se sale con la cara tapada, en la mayor parte de los casos,
porque no deberíamos sentirnos protagonistas personales sino mas bien
comunitario, además de por el recogimiento por lo que en nuestro caminar
estamos enseñando, como he dicho antes. Hay quien puede pensar que es un
folklore, pero nada hay mas lejos de la realidad. Además del recogimiento y
silencio con el que procesionamos los Cofrades, siempre nos acompañan
personas realizando penitencia y rogándole a Jesús y lo hacen con los pies
descalzos, por mucho frio que haga, a veces con cadenas en los pies,.. Es
cierto que hay personas que van a verlas como un atractivo turístico, pero
nosotros debemos desechar esta idea en nuestro interior. Seguramente,
algunas de ellas, con el tiempo, igual se hacen Cofrades, por lo que sintieron
cuando pasábamos a su lado. Pensemos, que cuando en estos días estemos
sacando de nuestros armarios los hábitos de Cofrades, no es que nuestra vida
se dejara allí tras la ultima procesión, sino que día a día tendríamos que
habernos comportado como lo que nos llamamos, es decir, Hermanos. No me
gustaría, que en todo este camino anual en el que estamos preparando las
procesiones, faltara mi brazo para ayudaros en el caminar. Leí en una
publicación, una frase que viene como anillo al dedo: “Cofrade y Cofradía, todo
el año”.
Qu´3 importante es amar a nuestra Cofradía, irla reconstruyendo poco a poco
con nuestra participación. Tenemos que ser conscientes que la Cofradía la
formamos todos nosotros, que no es algo extraño, ajeno. Entre todos, damos
sentido y vida a la Cofradía. También aquello que nos identifica, como son los
Hábitos, Estandartes, Paso, necesitan nuestro afecto y nuestro respeto. En el
Evangelio se dice que por nuestras obras nos conocerán, pues lo mismo ocurre
con nuestros signos externos, que son los que nos van a dar esa seña de
identidad, esa imagen y en consecuencia, tenemos que ser muy respetuosos
con ellos. No son disfraces, aunque alguna persona nos pueda preguntar sobre
ello.
La Cofradía es un ente tan querido y cercano, que, si nos lo proponemos, no
tiene grandes dificultades en aglutinarnos a todos. Se que crear comunidad no
es nada fácil, como he dicho antes, pero tampoco resulta imposible.
No os olvidéis de que “si hacéis lo necesario para lograr vuestro más ardiente
deseo, acabareis lográndolo y que la ilusión despierta el empeño y solo la
paciencia lo termina”
Finalmente, como hay veces que las cosas no salen como a uno le gustaría y
se tiene la tentación de tirar la toalla, desde hace muchos años he tenido en mi
mesa de trabajo o muy cerca de mí, estas líneas:
Vuelve a empezar
aunque sientas el cansancio
aunque el triunfo te abandone
aunque un error te lastime
aunque un negocio se quiebre
aunque una traición te hiera
aunque una ilusión se apague
aunque un dolor queme tus ojos
aunque ignoren tus esfuerzos
aunque la ingratitud sea la paga
aunque la incomprensión corte tu risa
aunque todo parezca nada …
Vuelve a empezar
Qué seria de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo…
Por Carlos Lacadena, pregonero de la Semana Santa de Sabiñánigo 2025




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