Así es la USBAD Oroel de Jaca: al servicio de los que sirven

Son más de cien hombres y mujeres al servicio de los que sirven. Y aunque su labor es más discreta que la de las unidades operativas y a veces puede pasar desapercibida más allá de los acuartelamientos, estos profesionales son la retaguardia (y la vanguardia) del Ejército de Tierra en Jaca. La pieza imprescindible para que el engranaje funcione. Así es la Unidad de Servicios de Base Discontinua Oroel (USBAD).

Así es la USBAD Oroel de Jaca: al servicio de los que sirven.
Así es la USBAD Oroel de Jaca: al servicio de los que sirven.

La Unidad de Servicios de Base discontinua Oroel

El Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña y la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales son unidades de élite cuyo prestigio, historia y logros les precede. Toda una institución en Jaca, son unidades sobradamente conocidas y muy valoradas por la sociedad civil. Sin embargo, en la ciudad se asienta una tercera unidad, que en ocasiones pasa desapercibida porque los hombres y mujeres que la forman desarrollan una labor más discreta que la de las unidades operativas. Pero tan importante que si no fuera por ellos, sería imposible culminar con éxito cualquier misión.

Así es la USBAD Oroel de Jaca: al servicio de los que sirven. De izquierda a derecha, el teniente coronel Pérez Lerín, el coronel Arias y el suboficial mayor Carrascosa.
Así es la USBAD Oroel de Jaca: al servicio de los que sirven. De izquierda a derecha, el teniente coronel Pérez Lerín, el coronel Arias y el suboficial mayor Carrascosa.

José Antonio Carrascosa es el Suboficial Mayor de la USBAD Oroel desde el pasado mes de octubre. Desde que en 1990 se vinculara a la Brigada Paracaidista, su extensa trayectoria profesional le llevaba posteriormente a otros destinos, como la UME o la Guardia Real. Madrileño de nacimiento, y gran apasionado por la montaña, realizó en Jaca los cursos de Montaña -del que también fue profesor- y Operaciones Especiales.

«La USBAD es muy variopinta, en cuanto a funciones y cometidos. No es una unidad al uso, por sus propias características. Como las unidades a las que damos servicios funcionan 24/7, nosotros tenemos que estar atentos a lo que puedan necesitar: en cuestiones de mantenimiento, de emergencias o de seguridad, por ejemplo. Somos una unidad de apoyo a la fuerza», explica el suboficial mayor Carrascosa. Y como tal, y utilizando el argot militar, la USBAD tiene muchos frentes abiertos. Todos. Es la retaguardia (y también la vanguardia) de la guarnición militar de Jaca.

Cien militares están destinados en la actualidad en la USBAD Oroel

El teniente coronel Carlos Gerónimo Pérez Lerín es el jefe de la plana de la USBAD Oroel. En su cartera lleva las secciones de Personal, Seguridad, Operaciones y Logística. Está al día de todo lo que sucede en los dos cuarteles a los que da servicio la unidad, y también en la Ciudadela de Jaca -gestionada por un consorcio con entidades civiles, con las dificultades que ello conlleva-. Además se ocupa, directamente, de las incidencias que puedan surgir en los refugios.

Destaca que la USBAD es «una unidad que cuenta con muchas instalaciones» y que «tiene muchas peculiaridades». Entre ellas, las propias «condiciones climatológicas de la plaza, que hace aún más complicado el mantenimiento de estas instalaciones, que sufren muchísimo».

Retirada de nieve y limpieza de viales en el refugio de Candanchú.

Reparaciones en el refugio de Cerler.

Oficinas de Apoyo al Personal

Son muchas y muy diversas funciones las que centran la actividad de la USBAD Oroel.

El subteniente Eliseo Olarte está al frente de la Oficina de Apoyo al Personal (OFAP342) del Acuartelamiento San Bernardo.«Nosotros buscamos y difundimos información oficial acerca de ofertas de empleo, vacantes, cursos,… para la gente que está más ocupada en su trabajo o en ‘ir hacer la guerra’, como decimos por aquí. También tenemos un plan de acogida para los que llegan por primera vez. Les orientamos sobre alojamiento -una de las cuestiones que más preocupa a los militares destinados en Jaca-, les explicamos cómo es la ciudad, los recursos turísticos,… o les ayudamos a buscar colegio para los hijos, si vienen con sus familias». Además, desde la OFAP se asesora al personal acerca de los procesos de promoción interna.

Otro de los servicios que ofrece la USBAD es el de ludoteca. Está destinado a apoyar a las familias para que puedan conciliar sus responsabilidades laborales con la atención a sus hijos. En el caso de Jaca, el programa está dirigido a escolares de 6 a 12 años. También las OFAPs apoyan a las familias, junto a la unidad correspondiente, cuando se produce un fallecimiento, por ejemplo. Y, del mismo modo, están pendientes del entorno familiar del personal que es desplegado en misiones en el exterior.

El subteniente Olarte y el suboficial mayor Carrascosa, a la puerta de las oficinas de la OFAP 342, en San Bernardo.

Un destino que requiere mucha empatía y predisposición

Al frente de la OFAP323 -la Oficina de Apoyo al Personal del Acuartelamiento La Victoria- se encuentra la cabo primero Elsa de Cala. Parte de su trabajo es similar al que desarrolla su compañero en San Bernardo.

En estos momentos, la cabo primero De Cala imparte, además, la materia de Legislación en el Curso Preparatorio para el Ascenso a Cabo, del que es cotutora en colaboración con el Regimiento Galicia. También es ella la que se encarga de recibir con una charla informativa sobre las funciones de las OFAPs a los soldados de nueva incorporación.

De Cala es asesora y evaluadora del programa Acredita. Se trata de un procedimiento de acreditación de competencias adquiridas en el ámbito del Ministerio de Defensa que tiene como objetivo de reconocer oficialmente la experiencia y las competencias profesionales del personal que presta o ha prestado servicio en este ámbito.

«En mi trabajo, para mí lo más gratificante es, cuando viene un compañero con una consulta o con una inquietud, que salga con ella resuelta y que marche con una sonrisa. En este destino tienes que tener mucha empatía, socializar con la gente y sobre todo, tener buena disposición», confiesa.

La cabo primero De Cala, en su oficina de La Victoria.

El suboficial mayor Carrascosa y la cabo primero De Cala.

Curso preparatorio de para el ascenso a cabo en La Victoria.
Curso preparatorio de para el ascenso a cabo en La Victoria.

El odontólogo de la USBAD Oroel

El teniente Jorge Grandoso Pedrosa es el odontólogo de la USBAD desde hace tres años. Su trabajo, entre otros cometidos, es la asistencia a las unidades que van a desplegar en zona de operaciones. Por ejemplo, los militares que saldrán al Líbano el próximo mes de mayo. Tras la revisión, todos sus datos completan una ficha médica que también servirá para identificarlos, a través de la dentadura. Es muy importante, porque en una situación fatal, donde ni siquiera se puede disponer de ADN, se recurre a los dientes para identificar a una persona. Tras el accidente del Yakolev 42, que se cobró en 2003 la vida de 62 militares que regresaban de Afganistán, el Ejército de Tierra implementó esta medida y desde entonces se cuenta con este tipo de registros en las Fuerzas Armadas.

El teniente Jorge Grandoso Pedrosa es el odontólogo de la USBAD desde hace tres años.
El teniente Jorge Grandoso Pedrosa es el odontólogo de la USBAD desde hace tres años.

Grandoso no solo presta servicio a Jaca, sino también a Huesca y a Pamplona. En las últimas semanas, han pasado por su consulta casi 400 personas.

Una simple infección, o un problema odontológico en el contexto de una misión en el extranjero se magnifica. «Es una baja en un entorno desfavorable, que consume recursos, además de la imposibilidad de atender a esa persona correctamente», matiza el teniente. Por eso es tan importante su labor, en concreto, durante estas semanas. Pero no hay que olvidar que el resto del tiempo también presta atención a los efectivos, sobre todo ante determinadas urgencias y con el material del que dispone.

«Aquí realizamos odontología conservadora. Es decir, intento preservar la salud de la boca, con limpiezas, empastes, extracciones… tratamientos muy sencillos, con los medios que disponemos. Cuando requerimos otro tipo de tratamientos que aquí no podemos realizar, les presto asesoramiento», señala.

El teniente Grandoso, en su consulta en San Bernardo.
El teniente Grandoso, en su consulta en San Bernardo.

Apoyo al Personal, alojamiento y Alimentación

No falta trabajo en estos departamentos, donde el capitán Rodrigo Miguel Campo, jefe de Apoyo al Personal, se ocupa de supervisar y coordinar las tareas y al personal a su cargo. «En estos momentos estamos remodelando las habitaciones del personal que está de paso, que no está destinado en la plaza, pero que viene temporalmente a la zona a maniobras, a campeonatos… Ahora llegarán 30 salvadoreños que estarán aquí tres meses y que formarán parte de la próxima misión en el Líbano», señala. Ajustan la distribución de las camas disponibles en función de las necesidades que van surgiendo. En este sentido, se puede decir que gestionan la estancia de más de mil personas a lo largo del año. Hay otra parte de alojamientos que son para personal permanente -unas 300 plazas entre San Bernardo y la Victoria-.

El trabajo del capitán Miguel Campo no se reduce al Acuartelamiento San Bernardo. Hay que señalar que también está bajo su supervisión el personal designado a su sección en La Victoria.

El capitán Miguel, el soldado Bermúdez y el cabo Lozano, preparando una habitación en San Bernardo.
El capitán Miguel, el soldado Bermúdez y el cabo Lozano, preparando una habitación en San Bernardo.

El cabo Manuel Alejandro Lozano lleva destinado en la USBAD Oroel desde 2012 y es uno de los más veteranos de la unidad, a la que llegó después de servir otros doce años en el GACA XI de Badajoz. «Mi mujer tenía familia aquí en Jaca y decidimos dar un cambio. Vinimos para dos años, pero vimos que este era un buen lugar para nuestros hijos y aquí nos quedamos», señala, mientras ultima una de las habitaciones para los próximos inquilinos de San Bernardo. Junto a él trabaja el soldado Adrián Bermúdez. Tras pasar cuatro años en los Regulares de Melilla, llegó desde Málaga porque, asegura, le gustan «los cambios drásticos». Ahora, bromea con la nieve y el frío, pero está contento con su nuevo destino.

Curso de minimáquina en Candanchú

A mediados de diciembre, antes de que llegaran las grandes nevadas, en Candanchú se desarrollaba un curso de minimáquina Gehl. Es un curso de tres días, que se hace cada año, cuando se incorpora personal nuevo.

«Estas máquinas las utilizamos en pequeñas obras y aquí arriba, sobre todo, para empujar nieve y para poder limpiar los viales del refugio. Y que puedan acceder los proveedores e, incluso, las unidades que están aquí», explicaba entonces el cabo primero Alejandro García Cano, monitor, junto al cabo Juan Manuel Quintana, del curso, donde tomaban parte ocho alumnos. Pero también es una maquinaria que puede resultar muy útil en determinadas emergencias. Por ejemplo, una de las máquinas con las que practicaban los alumnos de esta formación participó en las labores de limpieza del lodo de la dana de Valencia.

«Primero se les dan unas nociones básicas de mantenimiento. Y luego les enseñamos el manejo. Además, se les da una charla sobre riesgos laborales», apunta el instructor.

El cabo primero García Cano (en la foto) y el cabo Juan Manuel Quintana son los instructores del curso de minimáquina.
El cabo primero García Cano (en la foto) y el cabo Juan Manuel Quintana son los instructores del curso de minimáquina.

El refugio de Candanchú

Junto a remontes, turistas y el centro invernal que da nombre la estación decana del esquí en Aragón, el cabo primero José Ramón Tora es el segundo jefe del destacamento de Candanchú. Lleva allí 14 años. Desde el refugio militar, dependiente de la USBAD Oroel, señala que «aquí recibimos a todas las unidades que vienen a instruirse en invierno o en verano en la montaña y mantenemos a punto las instalaciones para todo lo que puedan necesitar».

Su mayor complicación es la nieve. «Con los medios que tenemos, tenemos que intentar dejar todo habilitados para que el que venga pueda entrar e instruirse», explica. Desde su experiencia, el cabo primero Tora pone en valor los recursos personales y materiales, y la evolución, a mejor, de la unidad en los últimos años.

La nieve no es el único problema. También el frío juega malas pasadas y se pueden congelar las tuberías y provocar un reventón, por ejemplo. Y no se puede pasar por alto que las instalaciones ya son viejas, con los inconvenientes que ello supone.

Una veintena de militares están destinados en el refugio. Trabajan a turnos que se organizan por quincenas, de guardia continuamente. «Tenemos 400 camas y prácticamente todo el invierno rozamos el máximo», explica. Los alojamientos se distribuyen en tres edificios que requieren mantenimiento continuo.

«Algo que no ve la gente es que mis soldados se pueden pegar toda la noche quitando nieve para que por la mañana, cuando llegan los vehículos de las unidades que vienen aquí, puedan acceder a trabajar», asegura Tora. Es un trabajo duro, que se compensa con una gran dosis de compañerismo. Los equipos, de unas diez personas, conviven y trabajan en este escenario 24/7, en unas condiciones muy exigentes. Un cometido que requiere una importante preparación física y psicológica.

El cabo Tora lleva 14 años destinado en el destacamento de Candanchú.

El personal de Seguridad

Todo el que llega a cualquiera de estas instalaciones, tanto si está destinado en los cuarteles como si pasa por ellos de forma temporal, y también los civiles que acceden a las dependencias militares a pie o en vehículo, tiene que pasar un filtro de seguridad que se coordina desde San Bernardo.

En este caso, el personal destinado en este departamento se encarga por turnos del control de los accesos. También se ocupa de la formación de militares que llegan de otras unidades en el manejo de equipo y armamento -que es específico-. Es una sección, dentro de la USBAD, que también es responsable de la seguridad en eventos, o de la visita de personalidades o autoridades a las instalaciones, en coordinación directa con la Policía Nacional, la Policía Local o la Guardia Civil, según el caso. Como curiosidad, cabe destacar quela media de personas que pasa por los controles de seguridad en el Acuartelamiento San Bernardo supera las 500 al día.

No todo el personal de la USBAD es militar

No todo el personal de la USBAD es militar. Luz Betés es una de los siete trabajadores civiles que forman parte de la plantilla de unidad, en su caso, en Secretaría. «Llevo aquí desde 2015. Antiguamente trabajaba en Correos, era funcionaria y pude optar a venir aquí», explica. Con 24 años de experiencia, su labor en una unidad como esta es fundamental. La orden, decretos, correos, cuadrantes de guardias,… es mucha la documentación (y muy importante) la que pasa por sus manos cada día.

Luz Betés es una de los siete civiles que trabajan en la USBAD Oroel de Jaca.

Su trabajo se desarrolla en la zona destinada a oficinas. También allí se encuentra el despacho del subteniente Jesús Palacín Casbas, que supervisa el uso del patrimonio militar, ente otras cuestiones.

Llegó a su actual puesto hace un año, y su cometido pasa por mantener una relación fluida y directa con las administraciones civiles, especialmente, con los ayuntamientos, pero también con otras entidades. Incluso, particulares.«También realizamos muchas colaboraciones institucionales. Por ejemplo, ahora, con la Universidad de Zaragoza, que nos solicitaba recientemente el uso temporal del refugio de Cerler para alojar allí a 16 alumnos que están realizando sus prácticas de Medicina de Urgencia y Rescate de Montaña», explica el subteniente. Y en el caso contrario, de gestionar acuerdos con propietarios civiles cuando las necesidades militares así lo precisan. Es lo que sucede, por ejemplo, con el refugio de La Mina, en la Selva de Oza, o con el acceso por Las Blancas al refugio López Huici desde Borau.

El coronel Luis Arias, jefe de la USBAD, junto al subteniente Palacín Casbas.

La USBAD en el Acuartelamiento La Victoria

En el Acuartelamiento La Victoria, la USBAD da servicio a los aproximadamente 450 militares que forman parte del Batallón Pirineos.

Allí desempeña su trabajo el brigada Víctor Solla. Es el segundo jefe de Alojamientos. «Ahora mismo tenemos las 156 plazas de tropa ocupadas, porque acaba de llegar una remesa nueva de soldados. Y de oficiales y suboficiales, tenemos ocupadas 17 de 31 posibles, porque el resto de alojamientos están en remodelación», explica.

«En estos momentos, es lo más importante cuando alguno llega destinado a Jaca», señala, consciente del problema que supone la falta de vivienda en la ciudad. Es cierto que el perfil del soldado que llega a Jaca por primera vez es el de un profesional joven, que al principio de su carrera no suele tener cargas familiares, por lo que la unidad es la que da respuesta a esa primera necesidad de alojamiento.

La cabo Marina Muñoz, también destinada en la USBAD Oroel, en el núcleo La Victoria, es la encargada del Servicio de Alimentación del cuartel. «Lo tenemos todo informatizado. Cada compañía tiene un gestor, que apunta a los que se quedan a comer. Ellos tienen una tarjeta que recargan previamentes y que luego deben pasar cuando llegan al comedor», explica la cabo Muñoz. «Hoy comerán aquí unos cincuenta, porque hay muchos de maniobras. Lo habitual es que se queden más de cien», señala la responsable de Alimentación de La Victoria.

La cabo Marina Muñoz, responsable de Alimentación, en su despacho de La Victoria.
La cabo Marina Muñoz, responsable de Alimentación, en su despacho de La Victoria.

Batiellas y Cerler

Recientemente, el coronel Luis Arias, jefe de la USBAD Oroel, reconocía que «trabajar en las Fuerzas Armadas es servir, pero servir para los que sirven es mucho más«, poniendo en valor a su equipo. No puede haber mejor definición para la Unidad de Servicios de Base Discontinua Oroel de Jaca. Hombres y mujeres que llevan su vocación a la máxima expresión: profesionales al servicio de los que sirven.

Por Rebeca Ruiz

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