
La Ciudadela de Jaca y Asceal trabajan desde hace meses con varios cervatillos con los que se ha trabajado la impronta humana desde su nacimiento. Alimentados con biberón y acostumbrados a las personas, el objetivo es que la relación que mantienen con sus cuidadores pueda extenderse a los escolares y visitantes que participen en el proyecto y estos disfruten de una experiencia vital única, como es la inmersión en un grupo de animales en semi-libertad. Niños y mayores podrán interactuar con los ciervos, darles de comer, observarlos en primera línea o incluso conocerlos individualmente.
El Castillo de San Pedro es un “pulmón ambiental” de la ciudad y el proyecto de Ecociudadela pretende que el monumento no sÓlo sea considerado un patrimonio histórico, arquitectónico y museístico inigualables, sino también como un importante espacio verde que se desarrolla de forma sostenible. Por ello el proyecto no se detendrá en el programa de educación ambiental descrito, sino que buscará otras vías para profundizar en el concepto.
Antecedentes y objetivos
Desde hace un tiempo se observa que el entorno de la Ciudadela y su foso son objeto de acciones que afectan a la imagen del monumento y a la salud de sus ciervos. El abandono de restos de basura, sobre todo plásticos, afea el entorno y pueden causar graves problemas de salud a los animales, que los ingieren en busca de sal. Los ciervos no son capaces de digerirlos y los plásticos se acumulan en su rumen, causándoles heridas, enfermedades o incluso la muerte, como se ha comprobado con algunos ejemplares tras la necropsia practicada. “Probablemente es falta de empatía o desconocimiento”, asume el coronel Ruiz, “y queremos que todos, jóvenes y no tan jóvenes, sean conscientes de lo que ocurre”.
Por ello, al margen del aliciente turístico, el programa de educación ambiental que bajo el epígrafe de Ecociudadela se desarrollará con Asceal, busca también “crear un vínculo presente y futuro entre los participantes, los animales y el entorno”, explica Asceal. Para Ruiz, el objetivo “es formar defensores del monumento y de los animales que lo habitan, que son una seña de identidad de la Ciudadela y de la ciudad de Jaca”.
La presencia de ciervos en los fosos del Castillo de San Pedro de Jaca se remonta a 1974, tras la cesión de un macho y dos hembras por parte de una reserva de Puerta de Hierro de Madrid, gracias a la colaboración y las gestiones de la comandancia militar de Jaca y el Icona. El objetivo que se pretendía era “adornar los fosos y generar un disfrute a los habitantes y visitantes de la ciudad”. En la actualidad hay 26 ejemplares, entre machos, hembras y crías, una población inscrita como núcleo zoológico autorizado por el Gobierno de Aragón.