La actividad ganadera extensiva se ha desarrollado siempre alrededor de la obtención de los pastos suficientes para alimentar al ganado y hacer crecer la cabaña. Un objetivo que, al chocar con la realidad y la competencia de otros ganaderos, ha sido durante siglos una fuente permanente de conflictos.
Privilegios Reales y la Casa de Ganaderos de Zaragoza
A este problema intrínseco de la actividad, se le añadieron a lo largo de la historia otros como las concesiones de Privilegios Reales a determinadas comunidades. Unos privilegios que tenían un objetivo político pero que iban en perjuicio de las comunidades afectadas.
La ciudad de Zaragoza se rindió a Alfonso I en 1118, tras el asedio dirigido por Gastón IV de Béarn. El problema siguiente era atraer habitantes de otras zonas que permitieran equilibrar la población musulmana.
Para ello, en 1119 se creó la Casa de Ganaderos de Zaragoza, a cuyos miembros se les concedió una serie de privilegios como «la pastura universal en todos los territorios de realengo», la «exención de determinadas cargas fiscales», el derecho a «tomarse la justicia por su mano», y disponer de «una justicia propia» que era la única que podía juzgar a sus miembros en caso de conflicto ganadero. La autoridad era el Justicia de Ganaderos, que podía castigar hasta con la pena de muerte y contaba con una “Horca” propia en las afueras de Zaragoza.
Estos privilegios a los ganaderos zaragozanos eran rechazados por los del resto del territorio
Estos privilegios a los ganaderos zaragozanos eran rechazados por los del resto del territorio. Especialmente los ganaderos de la Jacetania, el valle de Tena y el Serrablo se rebelaban ante estos privilegios y rechazaban, a veces con violencia, a los ganados zaragozanos y sus pastores.
Con estas medidas, a los ganaderos locales se les aplicaba una justicia que chocaba con sus derechos. Además, ellos, para pastar en invierno en el valle del Ebro, tenían que contratar y arrendar los pastos.
El archivo de la Casa de Ganaderos conserva los documentos de cientos de pleitos referentes a incidentes con los ganaderos de Canfranc, Santa Cristina de Somport, Basa, Serrablo, Torla, Val de Tena, Val de Broto, Borau, Val de Aísa, Val de Ansó, Jaca, Linás de la Val de Broto, Santa Cilia de Jaca, Bailo, Luesia, Biel, Erla,…
Unos pleitos que los ganaderos de la Casa de Ganaderos presentaban a su Justicia quejándose de las agresiones y robos que sufrían sus ganados y pastores.

Especialmente resistentes eran los tensinos, que reclamaban a sus quiñones que no proporcionasen a los pastores zaragozanos, ni refugio, ni pan, ni leña
Especialmente resistentes eran los tensinos, que reclamaban a sus quiñones que no proporcionasen a los pastores zaragozanos, ni refugio, ni pan, ni leña, ni abrigo, ni útiles que les facilitasen la actividad, además de realizar robos y ataques a sus ganados.
En uno de estos pleitos, de 1400, el ganadero zaragozano explica que estando con su ganado en el Valle de la Garcipollera sufrió el ataque de un grupo de tensinos armados de arcos y arcabuces. Los tensinos le robaron unas 500 cabezas de ganado y se las llevaron hacia el Valle de Tena. Al pasar cerca de Acumuer, los guardas intentaron detenerlos. Los pastores tensinos les apuntaron con sus armas, les amenazaron con matarles y siguieron su camino hasta su destino.
Por Javier Lázaro
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