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De Biescas a Zaragoza, fieles a la tradición de celebrar Santa Elena

Un grupo de pelaires celebraba en Zaragoza, un año más y cumpliendo con la tradición, la victoria de los de Biescas tras la invasión de los hugonotes franceses en 1592. Una jornada de convivencia en torno a la patrona, Santa Elena, que el sacerdote Pedro Estaún recogía para el recuerdo en este artículo.

De Biescas a Zaragoza, fieles a la tradición de celebrar Santa Elena.
De Biescas a Zaragoza, fieles a la tradición de celebrar Santa Elena.

Una fiesta en Zaragoza de nuestra patrona, Santa Elena

Siguiendo la tradición de muchos años, los naturales y amigos de Biescas que residen en Zaragoza nos reuníamos en la iglesia de San Gil para celebrar una de las fiestas de Santa Elena, nuestra patrona. 

Recordábamos una efeméride que tuvo lugar en el año 1592 aunque, por razones desconocidas no se conmemora el día que corresponde. En el mes de febrero de ese año, un grupo de protestantes franceses denominados hugonotes, apoyados por Antonio Pérez, polémico secretario de Felipe II, desterrado a Francia, entraron a España por el Valle de Tena ocupando Biescas el día 7 de ese mes.

La batalla en el Barranco de los Luteranos de Biescas

La resistencia de los biesquenses no fue fuerte porque el pueblo estaba semivacío de hombres que estaban en tierras bajas en la trashumancia, por  lo que con facilidad conquistaron el pueblo en el que hicieron todo tipo de tropelías. Afortunadamente, unos días después, con la ayuda de Alonso Bargas, señor de Senegüé y los hombres de pueblos vecinos, consiguieron expulsarles en una batalla en el que, a partir de entonces, se llamó Barranco de los Luteranos, hecho que tuvo lugar el 19 de febrero.

He tenido la satisfacción de presidir la ceremonia y en la homilía recordamos la historia de Santa Elena como madre del emperador Constantino y lo que los pelaires afirmamos de su paso por nuestro pueblo. A continuación, dimos a besar la reliquia que en ese templo se conserva mientras catábamos el himno de la santa.  Antes de salir de la iglesia, nos hicimos alguna foto bajo la imagen de la Patrona de Biescas que preside el retablo de uno de los altares laterales.

Una vez en el exterior del templo, pese que la noche era fría y medio lluviosa, nos saludamos todos y mantuvimos agradables conversaciones en las que sacamos a flote muchos recuerdos de Biescas.

Estrechando lazos en torno a los recuerdos de Biescas y a Santa Elena

Unos cuantos nos desplazamos después al restaurante Bula, en el que Fernando Sánchez se había encargado de reservar una mesa para veinte.  Allí continuamos con nuestros recuerdos y estrechamos los lazos de amistad con el convencimiento de que son una continuidad de los que han tenido nuestros antecesores de Biescas durante muchas generaciones. Esperamos que podamos seguir con esta tradición durante muchos años.

Por Pedro Estaún, sacerdote de Biescas

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