Desde hace años, la música es uno de los pilares de Sabiñánigo. La ciudad serrablesa siempre se ha caracterizado por apostar por los ritmos y melodías, haciendo de su conservatorio una de las figuras básicas en la sociedad. Reflejo de ello son las más de veinte agrupaciones musicales existentes en el municipio, algunas de las cuales representan con orgullo a Sabiñánigo en todo el mundo. Un calendario repleto de citas musicales, que durante esta legislatura se ha aumentado en oferta y variedad.

Sabiñánigo y la música, una relación muy estrecha
Tras años y décadas apostando por su desarrollo, Sabiñánigo puede decir que en la actualidad es una ciudad por y para la música. Una apuesta que va dirigida a toda su población, y que hace que la música sea uno de los pilares más asentados en su vida,favoreciendo la cohesión social.
«En Sabiñánigo existe una gran afición e interés musical, que se demuestra de muchas maneras diferentes. Algo que comienza como lúdico puede convertirse en una forma de vida», destaca Berta Fernández, alcaldesa de Sabiñánigo.
Muchos de los sabiñaniguenses han formado parte de la música, de alguna manera, estableciendo un amor por ella fuera de lo común. «No podríamos concebir la música sin Sabiñánigo, ni Sabiñánigo sin música», añade Fernández.
El conservatorio de Sabiñánigo , fuente de futuros músicos
Uno de los principales ‘culpables’ de esta conexión entre la ciudad y la música lo tiene el conservatorio. Por él han pasado miles de futuros músicos, convirtiéndolo en el generador idóneo de la cultura musical.
En la actualidad, cuenta con más de 200 alumnos, siendo un referente ya no solo a nivel municipal. Jóvenes de otras ciudades cercanas deciden mejorar sus conocimientos en este espacio.
«No hay que olvidarnos que el conservatorio es la oficialización de los estudios musicales. Un centro oficial. No todo el mundo llega a ser músico y los termina, pero durante esos años se consigue generar un poso y clima propicio hacia la música», explica la alcaldesa de Sabiñánigo.
Un inicio que, en algunos casos, supone el comienzo de una carrera musical. «Tenemos grandes músicos en Sabiñánigo, y también agrupaciones musicales. Eso no sería posible sin el conservatorio, que además de la parte teórica es un lugar de desarrollo personal», añade.
Más de 20 agrupaciones musicales
Otro de los aspectos en los que se refleja la tremenda conexión entre Sabiñánigo y la música es el número de agrupaciones musicales con las que cuenta. Más de una veintena forman parte del panorama de la ciudad: orquestas, grupos folklóricos, charangas o bandas.
Más allá de las profesionales, todas ellas disfrutan de un lugar de ensayo cedido por el propio Ayuntamiento. «No solo significa un ahorro económico de alquiler, sino que además es un espacio con calefacción, luz y limpieza. Todo ello asumido por el consistorio», puntualiza Fernández.
A esta apuesta se suma otra, la firma de contratos para que todos tengan presencia en la agenda cultural del municipio. «Desde el ayuntamiento se intenta contratar a todas para las fiestas u otras citas. Y también sacamos subvenciones, para que aquellas que piensen en actividades extraordinarias puedan llevarlas a cabo», detalla.
«Se trabaja de forma continua y con comunicación, para que ellos obtengan beneficios y nosotros como ciudad, disfrutemos de ellos. Creemos que hay que apoyar todas las manifestaciones musicales de todos los géneros», destaca.
Esto se refleja en casos concretos, como el año pasado, cuando la Banda Chicotén fue la pregonera de las fiestas por su 25º aniversario. Este año, se apunta desde el consistorio, se hará un programa especial con grandes sorpresas por los 30 años de la coral San Feliciano. «Van a participar bandas de la Comunidad Valenciana si todo va bien», anuncia.
Un calendario musical repleto en Sabiñánigo
La existencia de todas estas agrupaciones hace que la propuesta musical en Sabiñánigo sea continua. Decenas de citas musicales que se van sucediendo, de todo tipo de género y para todos los públicos. Además de las fiestas patronales, espacios municipales como el auditorio La Colina o el Molino Periel son destacados maestros de ceremonias.
«Intentamos que haya variedad de espacios, donde se pueda elegir desde el propio grupo. Hay todas las semanas alguna cita, buscando siempre que la música esté presente. En verano, por ejemplo, apostamos por ubicaciones al aire libre», sostiene Berta Fernández.
Los ciclos de diferentes géneros musicales hacen que Sabiñánigo tenga música durante todo el año. «Ahora estamos con una propuesta de jazz que terminará la semana que viene. Pero la siguiente ya empezamos con otra», sentencia.
Por Jorge Callau
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