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Panadería San Nicolás, 40 años de pan y repostería en Sabiñánigo y Jaca

La historia de la Panadería San Nicolás tal y como hoy se conoce comenzó en el año 1984, cuando José Luís Bandrés decidió coger en Jaca las riendas del negocio. Junto a otros socios, se lanzó al mundo panadero, aceptando el reto de liderar un establecimiento que ya contaba con mucha solera (su anterior dueño lo abrió entre 1940 y 1950). El paso de los años hizo que sus dos hijas, Maribel y Pilar, se quedasen con San Nicolás, en un claro relevo generacional. Con ellas a la cabeza, dieron muchos pasos hacia adelante: el pan de San Nicolás llegó a los supermercados, y en el año 2006 abrieron la tienda física en Sabiñánigo. Tras sufrir época duras, sobre todo en la búsqueda de personal, a día de hoy está «en un momento muy positivo». Su pan de horno y repostería casera (tortas y magdalenas, sobre todo) no faltan en el día a día de muchas de las mesas de Jaca y Sabiñánigo.

(Foto: Panadería San Nicolás)

Panadería San Nicolás, una historia de varias décadas

En 1984, José Luís Bandrés emprendió un largo recorrido en el mundo panadero en Jaca. En ese momento, junto a varios socios, se hizo con una panadería que ya contaba con más de treinta años a su espalda. Entre todos, a base de esfuerzo y trabajo, lograron colocar a la Panadería San Nicolás en la mesa de muchas casas. Su horno funcionaba a la perfección, mientras que la tienda física a escasos metros hacia lo propio en ventas.

Tras volver de Zaragoza de estudiar, sus hijas Maribel y Pilar también siguieron, convirtiéndolo en un negocio familiar. Su llegada trajo grandes cambios, todo enfocado en mejorar la Panadería San Nicolás en el territorio. «Primero, por edad, entré yo, y posteriormente mi hermana. A raíz de nuestra entrada comenzamos a repartir pan a supermercados, hasta que todos los supermercados comenzaron a hacer su propio pan», explica Maribel Bandrés.

El hecho de no repartir pan a supermercados hizo que en 2006 tomasen la decisión de abrir una tienda física en Sabiñánigo. «El objetivo era que en Sabiñánigo se conociese nuestro pan también. Transportar el pan de Jaca y venderlo también allí», añade.

La llegada a Sabiñánigo de la Panadería San Nicolás

La acogida del pan de San Nicolás en Sabiñánigo fue «muy buena en todos los aspectos». Muchos de los vecinos y vecinas ya lo conocían, de los supermercados y superficies que lo vendían previamente. «Nuestra clientela allí ya estaba, no fue empezar de cero. Quien compraba nuestro pan en el supermercado pasó a venir a la tienda a hacer lo mismo», destacan Pilar y Maribel.

(Panadería San Nicolás)

Sin duda, el proceso llevado en territorio serrablés ha ido «de menos a más», con grandes altibajos hasta llegar a la actualidad. En sus primeros años únicamente se ofertaba pan, sin embargo, el paso del tiempo les obligó a recrearse por medio de la venta de más productos de alimentación y repostería. «Ese hecho también sirvió para captar gente no solo del municipio, sino de pueblos de alrededor que quizá ellos no nos conocían tanto», sostienen.

En la actualidad, la Panadería San Nicolás pasa por un de sus mejores momentos. Las hermanas Bandrés admiten estar «muy contentas» por el devenir de su negocio, y también el de su padre. «Seguimos haciendo el pan igual, de masa madre. Lo que sí que lo hemos pasado un poco mal a la hora del personal. Era muy difícil encontrar trabajadores comprometidos, y ahora el equipo es excepcional», comentan.

Mucho más que pan: dobladillos, tortas, magdalenas y mucho más en San Nicolás… con el horno como pilar de operaciones

A día de hoy, la Panadería San Nicolás oferta mucho más que pan. Pese a ser su producto estrella, también tienen un gran catálogo de repostería casera: dobladillos, magdalenas, tortas, bizcochos… «Lo que más se vende de la repostería son, sin duda, las magdalenas. Tienen mucha fama, sobre todo en Sabiñánigo», apunta Pilar.

En el puro aspecto panadero, desde hace años se han lanzado con otros tipos: centeno ecológico, espelta integral ecológico, panes multicereales o de chía son alguno de ellos. «Queremos tener toda la variedad posible, ahora ya no solo vale con ofrecer pan y ya, sino que la oferta tiene que ser grande. Prestamos mucha atención a esos tipos de pan que ahora demandan mucha gente. Lo hacemos 100% integral y ecológico», incide.

(Panadería San Nicolás)

Antes de llegar a la mesa, el punto de partida de todos estos -ricos- productos es el horno, situado en Jaca. Allí trabajan seis personas, y es el eje principal de todo lo demás. «El primer panadero entra a las 1:00 horas, y van entrando cada hora hasta las 4:00. Hacemos pan todos los días, por lo que la plantilla es de seis por tema de horarios y descansos, como es lógico«, subrayan. Una vez hecho todo el trabajo, parte se queda en la tienda de Jaca y otra va para Sabiñánigo, sobre las 7:45 horas para llegar con tiempo. Cabe destacar que el día de descanso general es el domingo.

El futuro: «seguir como hasta ahora»

«Sinceramente, en el futuro nos gustaría seguir como hasta ahora, sin grandes cambios», admiten. Las hermanas Bandrés puntualizan que de cara al futuro cercano les gustaría apostar más por la repostería, tanto en Jaca como en Sabiñánigo. «El pan no creemos que se vaya a tocar, pero podemos ampliar la parte de repostería», sentencian.

Por Jorge Callau

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