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Margarita Robles con el Regimiento Galicia de Jaca: «Los Cazadores de Montaña nunca fallan»

«Los Cazadores de Montaña nunca fallan». Con estas palabras, la ministra de Defensa, Margarita Robles, reconocía hoy en Jaca la labor desarrollada por el Regimiento de Infantería de Cazadores de Montaña Galicia 64 de Jaca en los peores momentos de la dana de Valencia. 50 militares han recibido hoy la medalla Operación Inundaciones por sus méritos tras la catástrofe.

Margarita Robles condecora al Regimiento Galicia de Jaca: "Los Cazadores de Montaña nunca fallan". (Fotos: Rebeca Ruiz)
Margarita Robles condecora al Regimiento Galicia de Jaca: «Los Cazadores de Montaña nunca fallan». (Fotos: Rebeca Ruiz)

La ministra de Defensa condecora al Regimiento Galicia

La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitaba este miércoles el Regimiento Galicia para imponer a los Cazadores de Montaña la condecoración Operación Inundaciones. Un reconocimiento que han recibido 50 militares de Jaca que se desplazaron a la zona cero de la dana de Valencia, en representación de la unidad, por su aportación a la misma y el «ejemplo de trabajo en equipo durante su despliegue» en Levante.

En total, cerca de 400 militares del Galicia participaron en las labores de limpieza y retirada de enseres, escombros y vehículos de las zonas más devastadas por la catástrofe. Permanecieron, en 13 rotaciones, 90 días sobre el terreno. Tal y como ha destacado la ministra de Defensa esta mañana en Jaca, «la alta capacitación de los integrantes del Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña fue, también, de suma importancia para actuar tras la dana».

Casi 400 cazadores de montaña desplegaron en Valencia en 13 rotaciones

El salón de actos del Acuertalamiento San Bernardo se convertía en el escenario de la entrega de condecoraciones. Allí, la ministra de Defensa escuchaba los testimonios de dos de los militares condecorados: la Cabo Mayor Yolanda Marco y el capitán Antonio Beltrán.

Los Cazadores de Montaña

La ministra de Defensa indicaba que «esta medalla es una forma sencilla, pero sincera, de darles las gracias por su trabajo, por su entrega, por su valor, por su coraje y por su humanidad, aun a riesgo de sus propias vidas o en circunstancias tan límites como la dana o los incendios, a día de hoy». Margarita Robles ha mostrado su agradecimiento a una unidad que «siempre está preparada» para ayudar allí dónde se la necesita.

En este sentido, el general Antonio Ortiz, jefe del Mando de Tropas de Montaña, ha asegurado que sus hombres y mujeres están «preparados para desplegar» en los incendios de Galicia, si así se les requiriera.

Robles también destacaba «el enorme orgullo de España y de los españoles de tener unas Fuerzas Armadas como las que tenemos, preparadas, modernas, entregadas, eficaces,… y sobre todo, como han hecho los Cazadores de Montaña, en la dana y allí donde van, poniendo humanidad» allí donde van. La ministra hacía mención especial de los militares de Jaca «que resultaron heridos durante las tareas en Valencia. Pero nunca hubo una queja, nunca hubo un lamento,… sino todo lo contrario», añadía la ministra.

«Cuando todo falla, ellos nunca fallan»

Margarita Robles aseguraba que tras «años en el Ministerio, sé que cuando falla todo, los últimos, los que nunca fallan, son ustedes, son los militares. No fallan cuando están fuera, en Afganistán, en Líbano,… No fallan cuando hay una tragedia, como en la dana. Los cazadores no fallan nunca porque tienen esa enorme preparación. Estos hombres, estas mujeres, este Regimiento, los Cazadores, todas las Fuerzas Armadas tienen prudencia, tienen discreción, y solo están para ayudar a la gente. Y eso, en el mundo en el que vivimos, es el mayor de los valores». Por eso, ha dicho la ministra, hay que «estar orgullosos de ellos».

Tres meses en Valencia

El general Antonio Ortiz, jefe del MTM Roncesvalles, relataba las tareas que habían desarrollado los Cazadores de Montaña en Valencia tras la dana.

«Aunque nuestro cometido principal es prepararnos para desarrollar acciones de combate, en escenarios exigentes y en operaciones de alta intensidad, la participación en operaciones de apoyo a autoridades o a la población civil no resulta nada nuevo para los componentes de las tropas de montaña.

Antes de la creación de la Unidad Militar de Emergencias, era muy habitual tener alertados retenes y equipos de apoyo para las actividades de extinción de incendios durante la campaña de verano; o tener preparados nuestros vehículos oruga de montaña para el plan “tormenta blanca”, en caso de grandes nevadas», ha dicho el general Ortiz.

También ha recordado la participación del Regimiento en operaciones de apoyo
ante otras catástrofes naturales. Entre ellas, la del Camping Las Nieves, en Biescas, hace ya 29 años. O más recientemente, las operaciones Balmis y Baluarte, durante la pandemia, o la operación para paliar los efectos de la tormenta Filomena.

Los datos del despliegue de los Cazadores del Galicia en Valencia

«Entre el 3 de noviembre de 2024 y el 30 de enero pasado, el Regimiento Galicia desplegó en Valencia un Subgrupo Táctico; de manera ininterrumpida, a lo largo de 13 rotaciones semanales. Durante dos de las rotaciones también desplegó el mando y
la plana mayor de uno de los Grupos Tácticos.
La entidad de cada una de las rotaciones ha ido variando a lo largo de la operación, con una media diaria de 50 de nuestros cazadores, llegando en el momento más álgido a unos 130 efectivos.
En total, han participado 386 cazadores de montaña del Regimiento: 20 oficiales, 29 suboficiales y 337 militares de tropa, de los cuales 11 eran mujeres. Esto supone un 75,8% del personal disponible destinado. O, dicho de otra manera, 3 de cada 4 de sus miembros, quedando patente tanto el elevado esfuerzo realizado por la Unidad como el nivel de capacidad de respuesta y de disponibilidad de las tropas de montaña.
Pero, además, más de la mitad del personal ha participado en más de una rotación (204), llegando seis de nuestros cazadores a participar hasta en cuatro de las rotaciones».

General Antonio Ortiz, jefe del Mando de Tropas de Montaña


Una vez en la zona de operaciones, las unidades se ponían bajo el control operativo de un Batallón de la Unidad Militar de Emergencias; normalmente el IV, cuyos miembros se formaron, precisamente, en las tropas de montaña, ha señalado Ortiz. Allí, recordaba el general, se dedicaron a diferentes tareas. Entre ellas, limpieza de garajes, retirada de escombros o distribución de alimentos.

En cuanto a los riesgos que corrieron los cazadores de montaña, el general Ortiz destacaba «las posibilidades de desprendimientos y, especialmente, las emisiones de gases tóxicos e infecciones en los locales y garajes sin ventilación, por la retención de aguas fecales, lodos estancados y materia en descomposición».

Como explicaba Antonio Ortiz, «las tareas requirieron un ingente esfuerzo físico y no menos psicológico. Como en cualquier otra operación se trabajó sin tregua, de día y de noche, sin importar el día de la semana». De hecho, los militares de Jaca tuvieron que trabajar, por ejemplo, en un cementerio con ataúdes abiertos fuera de sus nichos o en unas cárnicas con enfangadas con toneladas de carne putrefacta.

El carácter de los Cazadores de Montaña

El general Ortiz concluía poniendo en valor tres factores determinantes para el éxito de la misión:

«El primero es lo que denominamos el “espíritu del cazador de montaña”; un carácter forjado a través de la instrucción diaria en un medio tan duro como la montaña y el clima frío extremo, un entorno caracterizado por la existencia permanentemente de un riesgo real, que hace del cazador un soldado duro, sacrificado, abnegado, preparado para afrontar los cometidos más exigentes y para actuar con iniciativa ante situaciones muy complejas e imprevistas. Sin duda una de las grandes fortalezas del cazador. El segundo es el espíritu de servicio de nuestros cazadores de montaña, que se traduce en su compromiso con el cumplimiento de la misión, sea la que sea y por encima de cualquier otro condicionante. Y el tercero es el orgullo y la satisfacción de poder trabajar mano a mano con la población civil, viendo recompensado su esfuerzo con innumerables muestras de agradecimiento y cariño por parte de los vecinos».

Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)

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