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Biescas vibra con su Semana Santa: una huella que busca perdurar

La Semana Santa de Biescas es una de las citas más importantes en nuestro territorio. Una tradición que proviene de muchas décadas atrás, y que, tras desaparecer en los años 70, resurgió con el arduo trabajo de un grupo de mujeres. En la actualidad, cuenta con tres actos principales: Domingo de Ramos, Jueves Santo y Viernes Santo. En estas citas se muestran los seis pasos que componen su Semana Santa: Oración del Huerto, Cristo Nazareno, La Dolorosa, La Cama, Cristo Crucificado y la Verónica. De manera solemne, les acompaña una banda de tambores y bombos, que desde 1996 hace resonar sus melodías por todos los rincones del pueblo. Hasta Biescas acuden cientos de visitantes y religiosos para admirar los recorridos de sus procesiones, llegando el Viernes Santo a reunir cerca de 200 personas procesionando. Pese a su peso histórico, desde la Junta hacen un llamamiento para nuevos cofrades: «Pedimos ayuda y que, sobre todo los jóvenes, den un paso adelante para el necesario relevo generacional que necesitamos».

(Foto: Jorge Callau)

La Semana Santa de Biescas, la más importante de la montaña por detrás de la de Jaca

Los comienzos de la Semana Santa de Biescas, tal y como hoy se conoce, se remontan a casi un siglo atrás, más concretamente a la década de los 40. Pese a que ya por entonces existía la tradición religiosa, la Guerra Civil destruyó todos los recuerdos existentes, por lo que tras ella se decidió emprender un nuevo camino desde cero. Poco a poco, la Semana Santa pelaire volvió a lo que había sido antes, pero una serie de circunstancias hizo que alrededor de la década de los 70 desapareciese por completo. Un suceso muy negativo tanto para la cultura como para la religión del Alto Gállego.

Tras años en el olvido, un grupo de vecinas, junto al párroco de por aquel entonces, decidieron relanzar la Semana Santa. «Los pasos estaban muy mal, por lo que hubo que hacer labores de mantenimiento y volver a ponerlos en buenas condiciones», destaca Ricardo Mur, actual párroco. Una de esas mujeres que dio un paso al frente fue Ana Maza Fañanás.«Fue hace 20 años. Era una pena que estuviesen los pasos de la manera que estaban. También compramos guantes, capas… Se hicieron carros para los pasos. En definitiva, fue un cambio que había que realizar», recuerda la propia Baza.

Otra de las impulsoras que luchó por la reaparición de la Semana Santa en Biescas fue María Pilar Guillén. Pelaire de toda la vida, lleva «casi toda» ligada a la Semana Santa, fervor y tradición que heredó de sus abuelos y padres. «Mi madre en su momento se encargaba de las labores de electricista en los pasos», añade. «Hubo una época en que se perdió, hasta que vino un nuevo párroco y nos organizó tal y como está ahora. Nosotras, como grupo de mujeres, le seguimos y luchamos por ello», sostiene.

Un camino de trabajo y esfuerzo para reafirmar la Semana Santa en Biescas

Pese a devolver al municipio su Semana Santa, por delante quedaban muchas tardes de quebraderos de cabeza, trabajo y esfuerzo para que todo estuviera en orden. Año tras año -y aún en la actualidad- este grupo de mujeres eran las encargadas de organizar y preparar todos los pasos, así como los trajes y vestimentas. «Tenemos grandes recuerdos, desde años que el día de antes pensábamos que algún paso no salía por falta de gente, hasta otro año que siempre recodaré que nevó y salimos con los pasos tapados», comenta Ana Maza.

(Foto: Jorge Callau)

La llegada del actual párroco, Ricardo Mur, hace 24 años también supuso otro impulso. «Yo me encontré con una Semana Santa en ciernes, y tuve que darle forma religiosa y oficialmente hablando. Hubo mucho trabajo por parte de todos», destaca. «En mi caso he salido un poco de todo, donde hacía falta. Con los estandartes, con las cruces, con los pasos al hombro…Todo por ayudar mientras he podido. Hubo un momento que ya no pude, y decidí vestirme de manola en honor a mi madre y enriquecer la procesión», añade María Pilar Guillén.

Todo ello, y mil historias emotivas más, permitieron devolver a Biescas una Semana Santa que estaba en el olvido, y que, a día de hoy, vuelve a ser una de las más conocidas de la montaña pirenaica.

Tres actos en la Semana Santa pelaire

Tal y como explican sus vecinos, desde su vuelta hace más de dos décadas, la Semana Santa de Biescas cuenta con tres grandes actos representados en tres procesiones. En ellos participan decenas de personas con los pasos y la banda de tambores. Sus dos iglesias, la del Salvador -donde se guardan y preparan los pasos- y la de San Pedro tienen especial peso.

La primera procesión tiene lugar el Domingo de Ramos, en el que sale el paso de la Oración del Huerto. Como marca la tradición, se bendicen los ramos en la puerta del Ayuntamiento, y la procesión llega hasta la Iglesia del Salvador. «Este año no ha podido salir por la nieve, pero se hizo en los porches y la plaza de la iglesia. Hubo bendición y toque de tambores», explica Ricardo Mur.

(Foto: Jorge Callau)

El segundo acto tiene lugar la tarde del Jueves Santo, en lo que es la Procesión del Encuentro, donde el Cristo Nazareno y La Dolorosa se citan. «El Nazareno sale de la Iglesia de San Pedro, y La Dolorosa desde la del Salvador. Se reúnen en la plaza, allí aparecen los tambores, además de misa y cantos. Es un momento muy emotivo», añade María Pilar Guillén. Tras ello, ambos pasos procesionan hasta su vuelta a la iglesia del Salvador.

Viernes Santo, una procesión con cerca de 200 participantes

Por último, un día después, llega el Viernes Santo. La procesión más grande, donde los seis pasos salen de sus respectivos cobijos para recorrer los rincones del pueblo: la Oración del Huerto, Cristo Nazareno, La Dolorosa, La Cama, Cristo Crucificado y la Verónica. «Entre tambores, pasos, costaleros, refuerzos… Se queda cerca de los 200 participantes. Teniendo en cuenta que en aquí la población es de 600, es un número muy a tener en cuenta», destaca Mur.

Ana Baza Fañanás y María Pilar Guillén junto al Cristo Nazareno. (Foto: Jorge Callau)

«Antes, la procesión del Viernes Santo llegaba hasta la iglesia de San Pedro, pero ahora se parte de la del Salvador, se llega hasta la plaza y se vuelve al punto de salida. Eso ha cambiado. Las manolas vamos todas juntas este día ,ha habido años que hemos sido unas diez», añade Guillén.

La banda de tambores, una parte esencial de la Semana Santa en Biescas

Los tres actos mencionados van acompañados de una banda de tambores y bombos. Desde 1996, aportan melodías y ritmos solemnes a las procesiones, creando un ambiente único. «Hemos pasado épocas de ser más y otras menos. Ahora estamos pasando por un bache y somos unos 14″, subraya Lidia Molano, la jefa de banda.

Cabe destacar que dicha agrupación está formada íntegramente por vecinos y vecinas del pueblo, normalmente son los más jóvenes los que se suman a ella. «Es difícil hacer ensayos por tema de compatibilidad y horarios, pero siempre solemos empezar en febrero por si hay gente nueva que le de tiempo», añade. Cada dos años, la banda de tambores y bombos también forma parte de la festividad del Corpus Christi.

«En el pasado, el día de Jueves Santo la mitad de la banda iba con el Cristo Nazareno y la otra mitad con La Dolorosa. Ahora, al ser pocos, lo que hacemos es directamente tocar en el encuentro en la plaza. También es bonito ese momento», alega Molano. A los tambores y bombos se le añade una trompeta, cuya intérprete es una chica de Sabiñánigo, que da más énfasis y emoción. «Antes también la propia banda teníamos trompetas, pero se perdió», lamenta.

La Junta pide «un relevo generacional» para aupar la Semana Santa

Pese a la gran solera que tiene la Semana Santa en Biescas, la propia Junta pide «un relevo generacional».«El año pasado entramos gente más joven ya. Las mujeres que hay ahora son las mismas que reflotaron la Semana Santa. Siguen teniendo muchas ganas e ilusión, y saben más que nadie. Pero ya necesitan un poco ayuda», comenta Nuria Pargada, una de sus miembros.

Ante esta situación, se hace un llamamiento para «todos los que quieran sumarse a la cofradía y participar». «Para apuntarse hay que pagar una cuota anual de seis euros. Tenemos unos papeles en ambas iglesias de Biescas, en la Oficina de Turismo y en la librería. Solo hay que poner el número de cuenta y devolverlo». añaden desde la Junta.

(Foto: Jorge Callau)

Un momento para «poner en valor el tremendo trabajo de todas las mujeres año tras año», y que merecen «ayuda para descansar». «Este llamamiento también va dirigido para sacar los pasos. Al final siempre los logramos sacar, pero cada vez cuesta más. Invitamos sobre todo a los más jóvenes a sumarse, toda colaboración es bienvenida», sentencian.

Por Jorge Callau

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