La pobreza crónica y las adicciones, principales preocupaciones de Cáritas Diocesana Jaca

Cáritas
Fernando Jordán, Julián Ruiz y Marcos Lera. (FOTO: Rebeca Ruiz)

por Rebeca Ruiz

La cronificación de las situaciones de pobreza y las adicciones, sobre todo entre los jóvenes, son la principal preocupación de Cáritas Diocesana de Jaca, que presentaba esta mañana, coincidiendo con el Jueves de Corpus y como es tradicional, su memoria anual. El obispo de Jaca, Julián Ruiz; el delegado episcopal, Fernando Jordán; y el director de Cáritas Diocesana, Marcos Lera, repasaban la situación social de la Jacetania y el Alto Gállego, que presenta un balance, en cuanto a atención, similar al año pasado. También preocupa a Cáritas el aumento de casos detectados en cuanto a mujeres maltratadas, con un repunte importante y “preocupante en el Pirineo” en el último año.

Entre los aspectos más destacados, Lera señalaba que se había detectado que, “a pesar de que la situación económica ha mejorado un poco, la situación de pobreza se va cronificando, y vemos que las personas que llegan a nosotros tienen muy difícil salir de dónde están”. En este sentido, el director de Cáritas Jaca destacaba que el perfil mayoritario de personas que necesitan ayuda en Jaca son las de etnia gitana, mientras que en Sabiñánigo son, fundamentalmente, inmigrantes magrebíes. Y dentro de estos colectivos, se ayuda, fundamentalmente, a mujeres y niños.

Julián Ruiz agradecía la “necesaria labor de muchas personas, sobre todo, voluntarios”, que hacen posible que se puedan atender situaciones de pobreza y necesidad en la sociedad actual, una pobreza que, en los últimos años, y tras la crisis económica, se ha hecho crónica y está afectando especialmente a la mujer. La labor que se realiza desde Cáritas, recordaba el obispo de Jaca, “intenta mejorar las condiciones de vida de los más pobres” y “suscitar la solidaridad” no sólo con los más cercanos, si no con “todos los que sufren en un mundo globalizado”.

Media Pa¦ügina Jacetania

Por su parte, Lera repasaba la memoria del último año, presentando el lema de la actual campaña: Tu compromiso mejora el mundo. En esta ocasión, las cuentas presentan un superávit, ya que ha habido que contabilizar los ingresos que se obtenían con la venta de una casa procedente de una herencia. El capítulo de recursos de 2017 asciende a 248.407,83 euros, entre los que se contabilizan, entre otros, los ingresos por donaciones (125.531,05 euros), las subvenciones de los ayuntamientos de Jaca (9.700 euros) y Sallent (8.888,88 euros), o la de la Fundación Amancio Ortega, que supera los 9.400 euros.

En cuanto a la aplicación de recursos (es decir, el balance de gastos), destaca el Centro de Transeúntes, con 26.365,76 euros y los programas de acogida y atención primaria, con cerca de 100.000 euros, entre otros. La Fundación Thomas de Sabba recibió una aportación de 28.711,12 euros, y, al Barrio San Jorge se aportaron, desde la institución, 5.339,95 euros.

Programa de Acogida

En 2017, se prestó ayuda a 696 familias dentro del Programa de Acogida, realizándose 3.450 intervenciones, 687 de las cuales correspondieron a personas que han pernoctado en el albergue municipal, gestionado por Cáritas. El resto fueron atendidas directamente desde las oficinas de Cáritas de Jaca y Sabiñánigo.

Respecto a las ayudas económicas, el importe total ascendió a 31.131,24 euros. La mayor parte (casi 13.000 euros) fue destinada a ayudas de alquiler, equipamiento y reparaciones de hogar. En total, en este apartado, se registraron 207 intervenciones, llegándose a 82 familias y 272 participantes.

Dentro del Programa de Despensa Solidaria, en 2017 se repartieron 39.838 kilos de alimentos en las despensas de Jaca y Sabiñánigo. En este caso, se ha ayudado a 212 familias y se ha llegado a 636 participantes.

Centro de Solidaridad Interdiocesano

Una de las mayores preocupaciones actualmente son las adicciones. El Centro de Solidaridad Interdiocesano es un centro de prevención y atención  a personas con adicciones del que forman parte las diócesis de Jaca, Huesca y Barabastro-Monzón. En 2017 se atendió a 168 pacientes, 21 de los cuales, pertenecientes a la Diócesis de Jaca, y se acompañó a 16 familias. Asimismo, se realizaron talleres para padres y jóvenes en Sallent y en Jaca, en los que participaron 180 personas.

Otro ámbito de actuación importante es el ropero, de donde salieron, el pasado año, 9.540 prendas en el caso de Sabiñánigo, a través de 538 intervenciones. En el caso de Jaca, donde participan 23 voluntarias semanalmente, hubo 550 intervenciones y se enviaron 572 sacos de prendas a Cáritas Barbastro-Monzón.

Hay que señalar la reciente colocación de contenedores especiales para ropa en Jaca, que tienen como fin último el reciclaje y la creación de empleo. En Jaca, se han colocado seis: en la calle Pastores, la Avenida Juan XXIII, la Avenida de la Jacetania, la calle Pirineo Aragónes y la calle San Bernardo. En Sabiñánigo, se han instalado junto a las tres parroquias y, se han colocado otros dos en Sallent y en Escuer.

san jorge (8)
Barrio San Jorge. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Barrio San Jorge

En cuanto a la situación del Barrio San Jorge, los responsables de Cáritas explicaban que si bien hay personas que han logrado salir del barrio, en estos momentos quedan en este reducto chabolista y de infravivienda de Jaca 101 personas con una “situación muy difícil”. “Se han quedado los que están peor, socialmene, aquellos que son más pobres”, explica Jordán, recordando que en el barrio llegaron a vivir más de 400 personas. No obstante, la situación es “esperanzadora”, aunque hay “mucha necesidad”, ya que, por ejemplo, en el caso de las mujeres, la promoción ha sido rápida y ha tenido buenos resultados en los últimos años.

En este sentido, la memoria 2017 de Cáritas recoge un apartado especial para la Fundación Thomas de Sabba, donde explica que se trata de una “fundación que tiene por objeto la erradicación del chabolismo, de la que forman parte del Ayuntamiento de Jaca, la Asociación Mistós y Cáritas Diocesana”. La aportación fija anual para la fundación alcanza los 11.034,75 euros, a la que hay que sumar la aportación para la compra de viviendas, que el año pasado ascendió a 17.668,17 euros. “Hace ya casi 60 años desde que las familias gitanas llegaron al Barrio San Jorge por iniciativa de Cáritas. Es el momento de que el barrio y sus chabolas desaparezcan”, señala Cáritas. La implicación de Cáritas no es sólo económica, sino que también participa en labores de acompañamiento para la inserción de estas familias en le tejido social de la ciudad.