Jaca se ve inmersa en un Primer Viernes de Mayo multitudinario

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Emotivo canto del himno. (FOTO: Rebeca Ruiz)

por Rebeca Ruiz

El Primer Viernes de Mayo en Jaca no defraudaba y la ciudad volvía a verse inmersa en una fiesta multitudinaria. Miles de personas salían a la calle para seguir escribiendo la historia, pero también con la emoción a flor de piel, fieles a la tradición y al orgullo jaqués hasta el momento más esperado: el canto del himno (aunque este año con retraso). Con un día soleado, el Conde Aznar volvía a levantar pasiones con sus huestes victoriosas y era recibido con todos los honores a su llegada a la ciudad, tras acabar con el invasor en la Batalla de la Victoria.

El Primer Viernes de Mayo arrancaba a primera hora con una diana a cargo de la Asociación Banda Municipal de Música Santa Orosia. Tras el tradicional almuerzo en las proximidades del cementerio, la ermita de Nuestra Señora de la Victoria y la Catedral se convertían en los escenarios de la celebración, con los oficios previos al desfile. Cortejo histórico y del Conde, caballería, labradores y labradoras, artesanos y artesanas, maceros, el Síndico (este año, Santiago Tomás) y el Conde Aznar y sus huestes victoriosas volvían a llenar las calles de pasión (trasmitida de generación en generación a lo largo de los siglos) por la historia del pueblo jaqués.

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Esta vez, entre otras autoridades, se podía ver al presidente de la Diputación Provincial de Huesca, Miguel Gracia, y coincidían los dos presidentes de la Hermandad del Primer Viernes de Mayo: el saliente, Francisco José Arbués, que ha ocupado el cargo durante los últimos 16 años; y el electo, Carlos García, por ende, Capitán de Artesanos. Y de nuevo, en las picas de cuatro caballeros, las cuatro cabezas moras,  cuando se cumple el mil doscientos cincuenta y ocho aniversario de la Batalla de la Victoria y la ciudad lucha por otra batalla: para que el Primer Viernes de Mayo se convierta en Fiesta de Interés Turístico Nacional.

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Una vez más, y tal y como manda la tradición, el olor a pólvora tras las descargas, la vistosidad del desfile, la Salve y los saludos de banderas volvían a emocionar a los asistentes, en una jornada que alcanzaba su punto álgido con el Canto del Himno. Miles de voces entonando unidas el simbólico canto, de Eugenio Villacampa Arnal y José Luis Ortega Monasterio, que describe la batalla y ensalza el honor y el valor del pueblo jaqués, interpretado brillantemente por la Banda de Música Santa Orosia. Cultura, leyenda, fiesta y tradición, y mucho sentimiento, volvían a unir a los jaqueses en un nuevo capítulo de su historia.

El Primer Viernes de Mayo en Jaca, una fiesta que cada año gana más adeptos, conmemora la Batalla de la Victoria, que se celebró en el año 760 y en la que el Conde Aznar Galíndez consiguió expulsar a los moros invasores con ayuda del pueblo jaqués. En el desfile, participa más de un millar de jacetanos, ataviados con trajes medievales, o según los distintos cortejos (del conde o histórico) y escuadras (de labradores y artesanos), aunque la ciudad se llega a colapsar ante las miles de personas que salen a la calle, procedentes de distintos lugares, para seguir la celebración, única por sus características y su significado.

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Posted by Jacetania Express on Friday, May 4, 2018