Viaje al futuro: de Santa Bárbara a Monrepós, de ida y vuelta

 

A 132 3
(FOTO: Rebeca Ruiz)

por Carlos del Pueyo

Regreso al pasado. En menos de 48 horas hemos retrocedido más de treinta años. Al pasar por el puerto de Santa Bárbara, una bocanada de juventud se cuela por la ventanilla. Recuerdos a raudales…toda una vida…

Hace ya varios meses que las obras de Monrepós no olían bien. Comentábamos en Jaca y en Zaragoza que tantas prisas que les habían entrado terminarían con algún accidente grave, porque había días que aquello era una una jungla de asfalto llena de domingueros que ni conocían la carretera ni,  mucho menos, los desvíos, curvas y señalizaciones que se cambiaban cada pocos días; es decir, terreno abonado para un accidente. Aún así, nadie puso ningún remedio a la situación, ni desde las instancias de la Administración ni, mucho menos, desde las empresas responsables de las obras (la improvisación volvió a imperar y dios volvió a poner la mano…) Pero, ni en los peores vaticinios, a nadie, ni al más agorero, se le ocurrió que la carretera se fuera a caer... Si no fuera tan grave, resultaría de sainete. Ha habido mucha suerte en que la carretera se haya hundido sin afectar a ningún vehículo ni persona. Ganar tiempo al tiempo es imposible. Y eso es lo que se ha intentado en Monrepós, con muchos problemas desde hace meses porque, lógicamente, es una obra difícil en la que se quiere amoldar un terreno montañoso y abrupto a las necesidades de la vía; y la Naturaleza, si encima es aragonesa, es tozuda.

A 132 (2)
(FOTO: Rebeca Ruiz)

Ya no se pudo abrir, en su momento, el viaducto sobre la zona de la Guarguera porque, justo antes de inaugurarse, aunque no trascendiera oficialmente, la vía no pasó la prueba de carga. Ahora que ya se había resuelto, el viaducto verde tendrá que volver a esperar. Las carreteras suponen progreso, las vías de comunicación trabajan para el desarrollo de los territorios y de los pueblos. Ahora que tan de moda está lo de la despoblación (que, por cierto, lleva produciéndose más de cincuenta años y parece que nos enteramos ahora…) no podemos permanecer impasibles ante el deterioro de las carreteras y las comunicaciones. Si las vías de comunicación no se modernizan, no se cuidan y no se mejoran, llevarán al aislamiento, y eso producirá todavía más despoblación y más pobreza. No digamos nada ya si entramos en los servicios con que deben contar los ciudadanos. Educación, Sanidad y Cultura deben ir acompañados de unas buenas redes de comunicación, de unas carreteras capaces de soportar el tráfico que necesita cada comarca, cada territorio. Si no cuentan con ello, no valdrán para nada, no podrán prestar su servicio. Y qué decir, por supuesto, del turismo. Si una población apuesta por el turismo para sobrevivir y para prosperar y no cuenta con unas buenas carreteras, con unas óptimas conexiones con el resto del territorio, no sólo por carretera pero principalmente, ya pueden ir apagando la luz y cerrando la puerta… Si no pasan buenas carreteras por el territorio, la vida seguirá avanzando y el futuro pasará de largo, no se quedará en ninguna estación con andenes viejos, rotos y abandonados.

A132 4
(FOTO: Rebeca Ruiz)

Lo más grave de todo es que esta reflexión tan elemental, tan básica y sobre la que pocas vueltas pueden darse tenga que hacerse después de que se haya hundido la principal vía de acceso, tanto de entrada como de salida, de la Jacetania y el Alto Gállego.

Volveremos con resignación a tardar mucho más tiempo en llegar a Huesca, a Zaragoza o a dónde sea, volveremos a disfrutar, por lo menos, del maravilloso paisaje de Santa Bárbara, admiraremos la belleza natural de sus congostos, pondremos en marcha la paciencia, que con el doble carril ya habíamos abandonado, ante las enormes colas de tráfico que provocarán los camiones que no encuentren otro camino alternativo y la densidad de circulación que se habrá multiplicado, fácilmente, por diez, desde que usábamos esa carretera como vía normal. Cuando haga falta, aparcaremos con cuidado y contemplaremos en primer plano los Mallos de Riglos, en toda su magnífica expresión como monumento de la Naturaleza. Hasta, para descansar del camino, nos podremos tomar algo en El Jabalí… (esta tarde estaba abierto).

A 132
(FOTO: Rebeca Ruiz)

A pesar de la escasa o nula capacidad de reacción que han demostrado los políticos, será necesario que la población haga de Santa Bárbara su penitencia, incluido algún acto de contrición, para que se pueda salvar Monrepós. Desde luego, los servicios no se van a poder dar como hasta ahora, habrá inconvenientes, los fines de semana tampoco van a ser los mejores del año, los negocios se resentirán, etcétera, etcétera. Habrá que aportar, como ciudadanos, toda la responsabilidad que otros ni siquiera conocen para superarlo, respondiendo con serenidad y aplomo. Tardará bastante más de diez días. Si se salva Monrepós, se salvará el futuro de esta zona del Pirineo aragonés. Este esfuerzo, sin esperar demasiada ayuda porque no va a llegar, habrá tenido sentido si a la vuelta, al regreso a Monrepós, nos encontramos con una obra bien hecha y con una solución de continuidad que nos haga recordar este incidente como una ligera y corta pesadilla que, al despertar, nos lleve más deprisa hacia el futuro, hacia ese futuro en el que todos, unos por unas cosas y otros por otras, tenemos puestas nuestras esperanzas. Pensemos en ello, en esos sueños a medias, cuando suframos la curvas de Concilio, mientras cruzamos el puente de hierro de La Peña, cuando nos paremos en el atasco del Sotón o al mirar, por la ventanilla del autobús, la plaza de Ayerbe. Que Santa Bárbara se convierta en nuestro viaje al futuro.

a 132 (3)
(FOTO: Rebeca Ruiz)