‘Cielos de Ascara’, una apuesta pionera de Atades por la integración y la recuperación de la Jacetania más auténtica

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Félix Arrizabalaga, durante la explicación del proyecto. (FOTO: Rebeca Ruiz)

por Rebeca Ruiz

Ascara se ha convertido, de la mano de Atades, en el escenario de un proyecto pionero que tiene como objetivo la integración de personas con discapacidad y la recuperación del medio rural, a través de una apuesta de futuro por lo autóctono y una puesta en valor de los productos más significativos de la Jacetania. Bajo el nombre Cielos de Ascara, y a partir de una herencia solidaria de 200 hectáreas de terreno, Atades ha emprendido en esta localidad jacetana un ambicioso proyecto cuyo objetivo pasa por la creación de empleo y la comercialización de una marca propia no sólo en el mercado de proximidad, sino también al otro lado de la frontera.

Numerosos representantes de la vida política y social de las comarcas de la Jacetania y el Alto Gállego y del resto de la provincia, junto a representantes de los distintos grupos parlamentarios, acudían a la presentación de Cielos de Ascara, tras la que se celebraba una comida en la que se ponían sobre el mantel, precisamente, productos que forman parte del proyecto: boliches, cordero y patatas y miel. A partir de experiencias anteriores, como la exitosa Gardeniers, se tratará de implantar en esta parte de la Jacetania el cultivo ecológico, su transformación y su venta.

Félix Arrizabalaga, responsable de Atades, explicaba que el proyecto se encuentra muy avanzado, si bien se trata de una apuesta a largo plazo que irá evolucionando tanto a nivel de integración social y creación de puestos de trabajo como de implantación y recuperación de cultivos y otros productos. “De momento, hemos empezado a producir patata de montaña y se ha multiplicado semilla de una variedad local de boliche para poder comercializarla ya el próximo año”, avanza el gerente de Atades.

Lucas Marcén, coordinador de Cielos de Ascara, explica que el proyecto nace gracias a un legado solidario de una familia de la localidad. “Lo que se pretende hacer es agradecer ese legado creando puestos de trabajo para personas con discapacidad y ayudarles a la inserción sociolaboral a través de la creación de puestos de trabajo en el sector agrícola”, señala Marcén, quien destaca que en el Alto Aragón es la primera vez que se pone en marcha un plan de este tipo.

Apicultura y trashumancia

El Pirineo siempre ha sido un lugar apícola. Cielos de Ascara cuenta con 60 colmenas desde el pasado verano; con la mitad de ellas, están haciendo ya trashumancia (actualmente se encuentran en Monegros, donde el clima es más beneficioso y cuentan con condiciones más favorables, como es el hecho de que el romero ya está en flor y los almendros florecerán dentro de poco). En mayo, en función de cómo vaya llegando la primavera, está previsto trasladar estas colmenas trashumantes a zona de puerto de montaña (posiblemente al Valle de Ansó), aprovechando la floración de primavera de Monegros y la de verano de la montaña.

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Uno de los rincones de Ascara que se van a recuperar, con un pozo tradicional. (FOTO: Rebeca Ruiz)

En este momento, Cielos de Ascara está pendiente de las conclusiones de un estudio hidrogeológico que será el que marque las posibilidades reales del proyecto, ya que “nos dirá si tenemos posibilidades de captación de agua de riego, y que será lo que nos va a marcar los cultivos y las actividades que podamos realizar, porque, aunque estamos hablando de Pirineo, esto es tierra de secano”, señala Marcén. Se trata de conocer con exactitud los pozos, los acuíferos y los caudales, para llegar a saber cuál es la infraestructura que va a ser necesario generar para cumplir los objetivos. Después, llegarán los análisis y los estudios de viabilidad, y será éste el momento en el que el proyecto y su presupuesto se pueda dar a conocer en su totalidad. Es, quizá, la parte más complicada del plan, que se cuantificará en función de estos primeros resultados.

Los tres pilares

Arrizabalaga matiza que hay tres cuestiones básicas de las que depende el resultado final del proyecto: el agua, ya que hay parte de los usos de las parcelas agrícolas que se quieren transformar de secano a regadío para incorporar árboles de fruta de montaña y de frutos secos, y que también implica transformaciones en la zona de truficultura. Los análisis previos, a partir de los cuales se podrá saber si las expectativas generadas en cuanto a la producción de árboles frutales y de frutos secos pueden ser reales. Y después llegaría el tercer elemento, que es la parte agroturística, que consistiría “en la recuperación de edificios que están dentro del núcleo urbano de Ascara, unas edificaciones muy deterioradas, y transformarla para distintos usos”. Así, se ha previsto una zona que se destinará a alojamiento rural; otra, para restauración, y una tercera formada por corrales que se rehabilitará para alojamientos o viviendas para personas que hayan estado trabajando en el proyecto.

Cielos de Ascara es un proyecto a largo plazo. “Nosotros siempre decimos que uno de los riesgos del proyecto es evitar generar unas expectativas a las que luego no podamos responder; los proyectos sociales, como éste, no suelen ser de resultados inmediatos, y los proyectos en los que se intenta incorporar sociolaboralmente personas con discapacidad son lentos y siempre vinculados a procesos formativos y adaptados al aprendizaje de las personas que se incorporan”, señala Arrizabalaga, que anuncia un plazo de algunos años para poder estar funcionando a pleno rendimiento.

Además, Cielos de Ascara va a comenzar a realizar ensayos con aves para la producción de carne. “Es un proyecto muy bonito, pero complicado, por lo que hay que ir encajando todas las piezas”, explica el gerente de Atades.

 

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Comercialización

El destino de la producción será variopinto. Por un lado, se contempla un escenario de mercado en “circuitos cortos, tanto el producto fresco que salga de las zonas de huerta como determinadas elaboraciones que se puedan hacer a partir de legumbres o miel”, pero también “tenemos claro que Jaca es una zona que está muy bien localizada geográficamente cerca de la frontera con Francia, donde a día de hoy existe una gran sensibilidad por los alimentos ecológicos, por lo que parte de la producción que salga de Ascara se comercializará fuera de la Jacetania”, señala el gerente de Atades.

En este sentido, ya se ha creado una marca, Legado de Ascara, que servirá de tarjeta de presentación para todo lo que se produzca dentro del proyecto Cielos de Ascara.