Acomseja: pequeñas empresas, grandes vidas, merecido homenaje

Este fin de semana, la Asociación de Empresarios de Comercio y Servicios de la Jacetania (Acomseja) celebraba en Las 3 Ranas su Gala 2017. Un acto entrañable, sentido, emocionante… y un gran reconocimiento a aquellos jacetanos que fueron y son el alma del pequeño comercio y del tejido empresarial en la zona. Vidas llenas de sacrificios, de esfuerzos, de duro trabajo para sacar a sus familias adelante. El homenaje de Acomseja, sencillo, pero honesto, es un guiño a todas aquellas personas que, con su ilusión y con su labor incansable, un día creyeron en un sueño y lo hicieron realidad. Y, sobre ese sueño, ayudaron a construir la Jaca que hoy conocemos. Ésta es su historia (textos leídos durante la Gala Acomseja 2017)

Concha Cano
Concha Cano. (FOTO: Rebeca Ruiz)

FERNANDO JULIO SERRANO ESCAR

Fernando Julio Serrano Escar nació en octubre de 1951. Vivió los primeros años de su infancia en las casas militares de Jaca, estudiando en el colegio Escuelas Pías hasta que se trasladó a Zaragoza para realizar el Bachiller Superior y Preuniversitario. Sus estudios universitarios los realizó en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Zaragoza. Una vez concluidos, realizó el servicio militar en Pamplona, volviendo de nuevo a Jaca tras finalizar el mismo. En el año 1989, junto con su socio José Luis Abad, abrió en la calle Universidad la empresa INFOR, dedicada a la venta de ordenadores y material informático, así como a la formación en las nuevas tecnologías,. Centro colaborador del INEM y, posteriormente, INAEM y de CEOS-CEPYME, en él se impartieron cursos privados a empresas y colectivos. Posteriormente, el 1 de febrero de 1996, trasladó su sede a la Avenida Zaragoza, 44, donde se encuentra actualmente.

Fernando Julio Serrano se casó con Concepción Cano (Concha), en Lérida, el 22 de junio 1966. Fernando ha sido siempre una persona leal, extrovertida, afable, exigente con su trabajo, dando siempre a los clientes una atención exquisita. Colaboró en la fundación de Acomseja, siendo vocal en su primera Junta directiva. Participó también en otras varias como  la Asociación del Camino de Santiago.

Se jubiló el 30 de abril de este año, estando ingresado ya en el Hospital de Jaca y, tras varios meses de luchar contra la enfermedad, finalmente, el 10 de mayo nos dejó físicamente, pero a sus amigos siempre nos quedará un pedacito del gran Fernando en nuestros corazones.

Torrontera
Juan Antonio Torronteras, junto a José Antonio Roca. (FOTO: Rebeca Ruiz)

JUAN ANTONIO TORRONTERAS JIMÉNEZ

Juan Antonio Torronteras Jimenez nace un 23 de abril de 1955 en los extramuros de Jaca, más concretamente, en la Huerta Baltasarillo. A los 4 años se traslada a Jaca con sus padres Juan y María y su hermana Fefa, casi recién nacida. De allí ya le vendría su afición por los corderos y la carnicería, ya que siempre le recuerdan que quiso cambiar a su hermana por un corderete.

Cursó sus estudios en Escolapios y en Domingo Miral. Su padre Juan tenía una zapatería de limpieza y reparación y, más tarde, montaría la churrería Casa Juanillo. Al estar situada en la Calle el Obispo, junto a la Carnicería Mariano Puente, pronto empezó a trabajar con éste, y a los 18 años ya estaba fijo con él.

Por aquella época practicaba patinaje artístico, donde realizó numerosas exhibiciones e inauguraciones de otras Pistas de Hielo por toda España, hasta los 21, cuando se fue a la Mili, donde se aficionó por el atletismo.

A su vuelta a Jaca y continuando de carnicero, conoce a Maite, con la cual se casa, y tienen dos hijos (Eva y Rubén). Con el nacimiento de su primera hija, Eva, en 1986, funda, junto a Rafael Puyuelo, el Club Atletismo Jaca, con el que actualmente sigue como presidente, habiendo pasado ya más de 30 años.

En el año 2000, Mariano Puente cierra la carnicería por jubilación y, tras haber estado 28 años con él, decide montar su propia carnicería en la Calle Bellido. Desde ese día, han pasado otros 17 años, y aprovechando la oportunidad de que Fermín Marco Marcuello de Ayerbe estaba interesado en seguir con ella… Decidió que era el momento de dejarlo. Es por ello que en octubre de este 2017 decide cerrar la Carnicería Juan Torronteras tras 45 años con esta profesión.

Val
José Luis Val, junto a Loreto García Abós.

JOSÉ LUIS VAL

La vida profesional de José Luis es la crónica de un éxito ganado a fuerza de trabajo, honestidad e inteligencia. Su innato sentido de la responsabilidad le llevo a acabar pronto la carrera y contribuir con su trabajo en el negocio familiar.  Sus amigos recuerdan cómo en las tardes de verano, mientras la mayoría disfrutaba de tardes de ocio, él acababa el café y se iba a la tienda, a seguir con su jornada laboral.

Encontró muy joven a su pareja, Ana.  Juntos han trabajado durante más de 30 años.  La antigua relojería Varas, que sería ya centenaria, se renombró Relojería Val y luego se convirtió en la Óptica Val que todos hemos conocido.

La personalidad discreta y reflexiva de nuestro homenajeado no le ha impedido tomar decisiones claves, que han convertido su empresa en una óptica moderna y prestigiada. Supo encontrar el momento para abrir un gabinete donde ejercer su buen hacer; asociarse con una gran cadena que les ha permitido una actualización constante y arriesgarse con la gran inversión que supuso el local nuevo.

Pero también es apreciado por otras facetas de su personalidad: gran amigo de sus amigos, la óptica ha sido lugar de encuentro, descanso y charradeta.  Gracias a esta pareja, hemos podido ver las cosas claras, a la vez que hemos ido a la más rabiosa moda, tanto parisina como milanesa.

Durante más de veinte años, hasta que su hijo se incorporó a su vez al negocio familiar, no disfrutaron de vacaciones.  José Luis: te lo has ganado.  Ningún futuro está libre de escollos, pero os deseamos a ti y a tu familia en esta nueva etapa de la vida suerte y felicidad.

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Manuel Ventura, junto a Álvaro Salesa.

MANUEL VENTURA LAFUENTE

Manuel Ventura Lafuente comienza su vida laboral en 1953 en la calle Mayor 10, en Tejidos Moreno, y continúa posteriormente con el cambio de la sociedad y el domicilio a la calle Mayor, nº 20, actualmente Prado.

Ya hacía años que le rondaba por la cabeza el tener su propio negocio, y esta idea le llevó a asociarse con su amigo y cuñado Rafael Pérez. El 1 de enero de 1978 se establecen por cuenta propia en los almacenes de Novedades Giral, que habían cogido en traspaso, en la Plaza de la Catedral-Calle del Obispo, a los que llamaron Novedades Ven-Per, haciendo alusión a las iniciales de sus apellidos.

El negocio iba prosperando cada vez con más clientela y, para poder ofrecer un mejor y mayor servicio,  en 1985, amplían sus instalaciones a otro local aún más emblemático, si cabe, en aquellos años, los Almacenes Simeón en la Calle Mayor.

El resultado de la reforma, un amplísimo establecimiento, moderno y funcional, con mucho género. Como anécdota, vamos a contar que llegaron a exponer en su interior un vehículo para un sorteo que se realizó en Jaca.

A Manuel, ahora ya retirado, le podemos ver muy activo tocando su tuba en los conciertos que nos ofrece la Banda Municipal de Música.

Comenzó a trabajar a los doce años. Una vida totalmente dedicada a aconsejar y a vestir a numerosos jacetanos y visitantes. Cincuenta años de comerciante en nuestra localidad y que una gran labor comercial que ahora quiere reconocer Acomseja.

Paco Orduna y Pepita Matute
Paco Orduna y Pepita Matute, junto a Juan Manuel Ramón. (FOTO: Rebeca Ruiz)

PACO ORDUNA Y PEPITA MATUTE

Era febrero del año 1982, (hace solamente 35 años y 9 meses), cuando dos jóvenes jacetanos, Francisco Orduna y Josefa Inmaculada Matute, conocidos por todo el mundo como Paco y Pepita, decidieron aventurarse en el mundo del pequeño comercio. Aunque este mundo no era del todo desconocido para ellos… ¿Quién no se acuerda de las tiendas de la Avenida Francia y de la calle Madrid que regentaron sus familias?

Con muchas ganas e ilusión, comenzaron la andadura juntos en el Callejón del Viento, incluso sabiendo que en dos meses llegaría el primero de sus dos hijos, Daniel, y eso iba a suponer un mayor esfuerzo. Con la dedicación que supone poner en pie un negocio y una familia, se consolidaron como un lugar referente entre las pequeñas tiendas de alimentación que había en Jaca; y a los siete años nació Ignacio, el pequeño de los dos hijos.

A lo largo de todos estos años de trabajo, ha habido tiempos buenos pero, por supuesto, también tiempos difíciles. ¿Quién no los ha sufrido?

Llegaron los centros comerciales y las grandes superficies  y muchas de las tiendecitas pequeñas tuvieron que cerrar, pero ellos aguantaron al pie del cañón ofreciendo un servicio personalizado y un trato cercano, cosas que quizás no se encontraban en los sitios de mayor tamaño.

Seguro que podrían contarnos miles de anécdotas y vivencias de tantos años de trabajo que no  se pueden resumir pero, destacaría este merecido homenaje de la gente de Jaca que os ha acompañado en esta andadura, que felizmente habéis cerrado 35 años y 9 meses después.

Muchas gracias Paco y Pepita, por estar siempre ahí con una gran sonrisa.

Irene Casamián y Pedro Arcas
Pedro Arcas (hijo) e Irene Casamián. (FOTO: Rebeca Ruiz)

PEDRO ARCAS E IRENE CASAMIÁN

Pedro e Irene nacieron en Jaca y Pina de Ebro en agoto del 52 y en junio del 54.
Pedro cursó estudios en los Escolapios, para más tarde trabajar durante unos años en Izaguirre; Irene se trasladó muy cuando era pequeña de Pina de Ebro a Jaca y estudio en el Domingo Miral. Después estudió para profesora de autoescuela y directora para trabajar en la autoescuela de su padre (Autoescuela Casamián).

Pedro también sacaría el título de profesor y se casaron en el año 1977. Tuvieron dos hijos, Pedro y Daniel; uno de los cuales sigue en la autoescuela con ellos. Durante 40 y muchos años han estado enseñando a conducir a muchos jacetanos.

Hace poco tiempo, una larga enfermedad se nos llevó a Pedro. Tanto Irene como Pedro, han sido unos grandes profesionales en su sector. Queríamos tener este reconocimiento tanto a Irene como a titulo póstumo a Pedro.

Lorenzo Campo
Lorenzo Campo, junto a María Ángeles Bandrés. (FOTO: Rebeca Ruiz)

LORENZO CAMPO LANUZA

Lorenzo Campo Lanuza, nació en la calle las Cambras de Jaca el 11 de agosto de 1950, hijo del guardia municipal Esteban Campo, natural de Jaca, y Benita Lanuza, de Casa Lanuza de Rapún, convirtiéndose así en el benjamín de cinco hermanos: Emilio, Benito, Miguel y Nati.

Cursó sus estudios en el colegio de las Madres Benedictinas y, con posterioridad, en el colegio Escuelas Pías de Jaca, donde su espíritu inquieto y sus travesuras infantiles aún perviven en el recuerdo de alguna de sus maestras de aquel entonces.

En 1964, da el salto de las aulas al taller, donde iniciaría su trayectoria profesional, y se incorpora como aprendiz a la plantilla de Talleres Izaguirre, donde se forma y aprende el oficio de fontanero, escalando posiciones hasta alcanzar la categoría profesional de oficial de primera. Una etapa en la que compaginó su actividad profesional con el servicio militar y con dos de sus grandes aficiones, la montaña y el esquí, actividades que practicaba en compañía de sus amigos y de la que por aquel entonces ya era su novia oficial, Conchita Álvarez Fernández, ovetense de nacimiento y jacetana de adopción, hija del maestro armero Villanueva, con la que contraería matrimonio el 14 de junio de 1975.

Fruto de esta unión nacerían, en los siguientes siete años, sus cuatro hijos: Belén, Ignacio y los mellizos Laura y Alberto, que ya le han hecho abuelo de seis nietos,  y un séptimo en camino.

En 1980, siempre guiado por su espíritu inquieto y emprendedor, decide crear su propia empresa o, como se suele decir en los gremios, se establece por su cuenta. Una andadura que se inicia en una nave de alquiler en Agromán y que, con posterioridad, le lleva a ampliar el negocio aumentando la plantilla y trasladando el taller y las oficinas a su actual ubicación en la calle Aragón, 9 y Avenida Zaragoza, 6.

Ésta podría ser, a grandes rasgos, la historia de Talleres Lorenzo Campo, empresa dedicada a la fontanería, instalaciones de calefacción, gas y renovables que nuestro homenajeado, Lorenzo

Campo Lanuza, levantó de la nada con mucho esfuerzo y dedicación, en un camino no exento de dificultades por el que ha transitado siempre de la mano de su otra mitad en lo profesional y en lo personal: Conchita Álvarez, su mano derecha al frente del negocio y parte fundamental de este proyecto en común.

53 años de trayectoria profesional que tocan a su fin con una más que merecida jubilación y la cesión del testigo a su hijo, Alberto Campo Álvarez, al frente de Talleres Lorenzo Campo, una empresa de segunda generación que aspira a seguir en la brecha contribuyendo a crear empleo y crecimiento en nuestra zona.

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Foto de familia de los homenajeados. (FOTO: Rebeca Ruiz)

El galardón que recibían los homenajeados por Acomseja este año reproduce una de las caras del capitel románico, atribuido al Maestro Esteban, que se encuentra en la Iglesia de Santiago de Jaca. Es una de las joyas escultóricas de este estilo y supone un atractivo para historiadores de todo el mundo. El capitel reproduce la expulsión de Adán y Eva del paraíso, momento en el que la humanidad quedaría condenada al trabajo. La escena muestra un ángel con espada y flor de lis, flanqueado por las fieras que llenan las esquinas del capitel.

Para Acomseja, esta figura armada es la forma ideal de representar a un luchador, y, por lo tanto, la mejor manera de reconocer a aquellos luchadores y luchadoras que han entregado su vida a sacar sus negocios adelante.

Más información:
https://jacetaniaexpress.com/2017/12/17/entranable-y-emotiva-gala-de-navidad-de-la-asociacion-de-empresarios-de-comercio-y-servicios-de-la-jacetania/