Nadali, un restaurante iraní y de cocina de fusión, a punto de abrir sus puertas en Jaca

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Cristina Valero, junto a un tapiz iraní, en un rincón de su restaurante. (FOTO: Rebeca Ruiz)

por Rebeca Ruiz

Jaca contará con un restaurante iraní y de cocina de fusión, Nadali, que abrirá sus puertas en unas semanas en la céntrica calle del Carmen, convirtiéndose en el único establecimiento especializado en este tipo de comida de toda la provincia.

Cristina Valero y Reza Nadali son los impulsores de este proyecto, que nace de la ilusión de la pareja. Nadali es cocinero y descendiente de cocineros y, cuando se les ocurrió poner en marcha esta iniciativa pasó algún tiempo hasta que encontraron un local que pudiera encajar con lo que buscaban.

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(FOTO: Rebeca Ruiz)

Nadali está ubicado en la Calle del Carmen, 17. Tiene dos plantas, con espacios diferenciados, con capacidad para cerca de 100 personas. Sus propietarios reconocen que han realizado “un importante esfuerzo económico”  y han puesto “mucho corazón” en esta iniciativa. En principio, Nadali abrirá sus puertas en pocos días y nace con la creación de cinco empleos, que podrían ser más en el futuro, en función de cómo se vayan desarrollando los primeros meses. En la planta calle está el restaurante y la zona de cafetería y tapas; y también la cocina, detrás de una cristalera qué permite a los clientes ver qué se está elaborando y de qué manera en cualquier momento. “Creemos que es importante porque da mucha confianza a los clientes”, explica Valero, al tiempo que muestra una hilera con frascos de diversas especias y frutos secos, como el azafrán, las pasas, los pistachos o las nueces, que también están expuestas a la vista del público y que forman parte de la gastronomía típica iraní.

En la parte de abajo del local existe otra sala, que se ha creado con el objetivo que sirva como lugar de celebraciones o encuentros o, incluso, se ofrecerá la posibilidad de alquilarla como marco para la celebración de cursos, showcoocking, encuentros gastronómicos, acciones formativas de repostería,… “Estamos abiertos a todas las posibilidades”, comentan.

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(FOTO: Rebeca Ruiz)

Una de las cosas que más sorprende al entrar en Nadali es su exquisita decoración; la mayor parte del mobiliario procede de un anticuario o ha sido rescatada de las viviendas familiares de sus propietarios y convenientemente restaurada, lo que da un toque único al establecimiento, con terciopelos, polipieles y maderas nobles, tapices auténticos y todo tipo de detalles. “Se ha hecho con mucho amor y con mucho trabajo”, reconoce Valero, quien asegura que, aunque ella ha influido mucho en la decoración, “él es el alma” del restaurante que está a punto de abrir sus puertas. Y es que Reza Nadali es un enamorado de la cocina española: admira la cantidad de productos frescos con los que se puede trabajar y está continuamente buscando la forma de adaptarlos a la forma más tradicional de cocinar en Irán. Después de muchos años en España, conoce a la perfección la cocina autóctona y sus posibilidades.

Nadali abrirá sus puertas pensando en todo tipo de públicos. Por ejemplo, en la carta habrá platos, como pizzas elaboradas con pan de pita, creados especialmente para los más pequeños, y también habrá platos para celiacos. La carta de Nadali recoge un amplio surtido de tapas y dos menús, compuestos de platos españoles e iraníes: uno de 14 euros y otro de 19, con “productos de temporada”. Es decir, todo lo que se ofrece en Nadali se elaborará en el propio restaurante, con productos de la tierra de Aragón y alimentos procedentes de Irán, que consiguen a través de la familia de Reza, huyendo en todo momento de los platos preparados y haciendo un guiño a la comida más tradicional.

 

“La mayor parte serán guisos a base de carne”, típicamente iranís, pero también Nadali apuesta por la cocina de fusión, mezclando las influencias asiáticas con la cocina española y, asimismo, con los conocimientos que adquirió, durante años, trabajando en Estados Unidos. Es un valor añadido a la apuesta exótica de Valero y Nadali, que al mismo tiempo pretende mostrar la riqueza de la comida iraní, pero ofreciendo productos de la cocina europea, siempre desde los máximos parámetros de calidad.