¡Salimos a la montaña! El Valle de Tena. Descripción sucinta para viajeros.

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Por Francisco López Saura, autor del libro ‘Pasión por la montaña’

El río Gállego vertebra todo el valle y con la ayuda del río Aguas Limpias, del Escarra, del Caldarés y del Lana Mayor, cobra un potente caudal para llegar a encontrarse con el Ebro 193 kilómetros después de su nacimiento en el Col d’Aneu en Portalet. Este río está cargado de una fabulosa historia hídrica, con pueblos anegados y sumergidos, memoria de evolución y de dramáticos recuerdos.
Partimos de Sabiñánigo, la más industrial de las poblaciones, capital de la comarca del Alto Gállego y punto de partida de la descripción que nos ocupa -no debemos dejar de visitar el museo Ángel Orensanz y Artes del Serrablo-. Según avanzamos hacia el norte, dejamos a nuestra izquierda Larrés con su museo de dibujo –visita recomendable- y una bonita carretera que se adentra en un precioso circo de montañas que termina en la localidad de Acumuer, preciosa población colgada en el valle. Continuamos nuestro recorrido y ahora por la derecha veremos Senegüé, Oliván, Orós Alto y Orós Bajo –cascada de Orós- por la izquierda Arguisal y Escuer. Llegamos a la importante localidad de Biescas, de la que parte la carretera al valle de Ordesa por Cotefablo –en esta carretera no podemos olvidar Gavín con la visita a la ermita de San Bartolomé y Yésero (barranco del Infierno)-.
El Gállego nos llama para seguir su curso a la inversa. A la izquierda nos podemos asomar por una sinuosa carretera a las Señoritas de Arás, en el desvío a Aso de Sobremonte. Continuamos hacia el norte y el viajero se sorprenderá con el congosto de Santa Elena, en el que parecen querer unirse la sierra de la Partacua por la izquierda con la de Tendeñera por la derecha.

Santa Elena es visita obligada – fuerte, ermita, dolmen, camino adaptado, vía ferrata etc.- a partir de aquí, el valle se abre resueltamente ante nuestros ojos creando una imagen fascinante con la aparición del embalse de Búbal y un marco incomparable de montañas. Como decía al principio el río se modifica y crea historias de evolución y de dramatismo, con pueblos que fueron inundados por la creación de los pantanos de Búbal y Lanuza con la consiguiente pérdida de cultivos y éxodo de muchos habitantes –Saqués, Búbal, Lanuza, Polituara…-

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Peña Telera nos impacta por la izquierda mientras que Peña Blanca lo hace por la derecha; ésta última arropa a Hoz de Jaca con su famoso Balcón del Muro y su reciente tirolina extrema. Un mar de paisajes con un infinito horizonte; por la izquierda veremos Piedrafita donde es imprescindible visitar Lacuniacha y el bonito pueblo de Tramacastilla, cargado de una espeluznante historia en la que decenas de mujeres fueron acusadas de brujería por la inquisición en el siglo XVII -parece ser que en el bosque del Betato celebraban sus aquelarres-. Pasamos Sandiniés y, por la derecha, El Pueyo, junto al embalse. Un poco más arriba la hermosa población de Panticosa, punto de partida de numerosas excursiones –La Ripera, Ibón de Sabocos…-

Desde aquí y por una empinada y sinuosa carretera accedemos a los Baños de Panticosa, donde nos abandonaremos a un lugar cargado de vida; ya los romanos conocían los efectos beneficiosos de sus aguas sulfuradas y ferruginosas -como no-. Muchos años después, el insigne científico aragonés Ramón y Cajal también utilizó el balneario para reponerse de los efectos que le produjo la guerra de Cuba. Tras una época de esplendor, el balneario quedó obsoleto y cayó en la decadencia.

Hoy en día, y después de una formidable rehabilitación, es un lugar moderno que respeta el entorno y conserva el encanto que tuvo años atrás. En esta zona se encuentra la Casa de Piedra, refugio de montaña que sirve de trampolín para acometer ascensiones montaña arriba – Argualas, Garmo negro, Infiernos…- Este lugar es además cuna de un número enorme de ibones, algunos de más fácil acceso que otros -claro está- Bachimaña, Ibones Azules, Bramatuero…
Volvemos sobre nuestros pasos – aunque nos pese-. Pasamos Escarrilla atravesando un túnel que nos da acceso al embalse de Lanuza, que es el nombre de la única población que, tras formidables esfuerzos de sus vecinos, ha sabido recuperar su fisonomía fuera del agua. Junto a esta población y sobre las aguas del embalse, flota el escenario de Pirineos Sur, donde se dan cita las mejores músicas del mundo.

LOGO_COLOR_HORIZONTALLlegamos a Sallent de Gállego; ya estamos en la parte alta del valle, y nos invade una impactante imagen de altas montañas; desde Sallent la oferta montañera es muy grande, Respomuso, Balaitús, Pacino, El Salto…muy recomendable el paseo por la población. Sobre Sallent y a modo de gigantesco vigía aparece la mole del Foratata cuya agreste cumbre es meta codiciada por multitud de montañeros. En sus faldas descansa Formigal, que tiene enfrente la enorme estación de esquí ; ésta ocupa gran parte del trayecto de subida por nuestra izquierda. Estamos culminando nuestro viaje, llegamos al Portalet, la preciosa mole del Midi D’Ossau invade el paisaje y nuestro río es ahora un pequeño torrente fácil de cruzar…
Será el viajero el que decida por dónde quiere transitar y a dónde quiere dirigir sus pasos. Las opciones son infinitas.