El vuelo sin motor, una alternativa a los deportes más tradicionales a partir de los 16 años

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El Aeródromo de Santa Cilia -instalaciones del Gobierno de Aragón vinculadas a Turismo de Aragón– y el Aeroclub Nimbus ofrecen desde hace años la posibilidad de aprender a volar en velero y obtener la correspondiente licencia que permite pilotar en solitario aparatos sin motor o planeadores, una puerta abierta a un mundo apasionante y atractivo para los más jóvenes.

Sin embargo, no es tan conocido el hecho de que los más jóvenes pueden apuntarse a esta práctica como alternativa a los deportes más tradicionales. Desde sólo 16 años, es decir, al terminar la Educación Secundaria Obligatoria, y con la instrucción necesaria, cualquiera puede obtener la licencia específica que le permite realizar esta actividad. De hecho, en el resto de Europa es una práctica muy extendida, y supone el primer paso para introducirse en la formación necesaria para desarrollar una carrera en el ámbito de la aviación comercial.

Así, como ha quedado de manifiesto en otras ocasiones, el mundo del vuelo a vela no se limita a una alternativa lúdica o de ocio, sino que puede suponer la mejor manera de iniciarse profesionalmente en cualquier carrera aeronáutica. Está documentado que existe una relación probada entre la difusión del vuelo deportivo entre los jóvenes y el nivel de desarrollo aeroespacial potencial de un país, como lo demuestra el hecho de que históricamente, las grandes hazañas aeronáuticas han tenido su punto de partida en vuelos de aficionados.

El vuelo a vela es hoy por hoy un deporte poco difundido en nuestro país, en comparación con muchas otras modalidades deportivas. Es por ello que no goza de un elevado número de seguidores. No obstante, en los últimos años se comienza a concebir el vuelo a vela como algo accesible a todo el mundo, ya no sólo desde el punto de vista de su coste económico -que podría ser comparable al esquí-, sino también en cuanto a la capacidad de aprendizaje que requiere.

Entre las ventajas que presenta la práctica del vuelo deportivo entre los jóvenes se encuentra la diversificación de actividades, ya que se trata de un tipo de formación que requiere la máxima concentración y, al igual que los entrenamientos en otras disciplinas como el fútbol, el baloncesto o el esquí al más alto nivel, no deja tiempo para otras actitudes propias de la adolescencia. En este caso, con el valor añadido de tratarse de una actividad que aporta sensaciones únicas por sus propias características.

El Aeródromo de Santa Cilia ofrece la oportunidad de entrar en contacto con el vuelo a vela, desde su ubicación en un lugar privilegiado para su práctica, y con todos los servicios para hacer de este contacto una experiencia única. En Santa Cilia, se puede obtener la tarjeta de alumno piloto, que permite volar con instructor y en solitario bajo la supervisión del mismo hasta obtener el título y licencia definitivos de planeador. Una vez obtenido éste, se podrá actuar como piloto al mando e incluso, llevar pasajeros. La instrucción comprende conocimientos de derecho aéreo, meteorología, navegación, radiotelefonía y cultura general sobre aeronaves, entre otros.

El vuelo a vela no es un deporte elitista. Volar a vela está al alcance de todos, es una forma de volar ecológica y sostenible que transmite inigualables sensaciones. Solamente con un remolque inicial de unos pocos minutos, se puede volar durante horas, recorriendo grandes distancias simplemente aprovechando las ascendencias naturales. Todo ello a costes muy razonables, puesto que la filosofía del Aeroclub Nimbus se basa en la colaboración de los socios, que aportan desinteresadamente su trabajo como pilotos remolcadores e instructores. Con ello, las tarifas son muy ajustadas y están al alcance de todas las economías, incluso para los más jóvenes, como es el caso, a los que se aplican importantes reducciones para pasar a formar parte del aeroclub como miembros de pleno derecho.