Jaca, Cette-Eygun, Etsaut y Urdos renuevan el Tratado del Puerto de Astún

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Un momento de la firma de este año. (FOTO: Miguel Ramón Henares)

por Rebeca Ruiz

Jaca, Cette-Eygun, Etsaut y Urdos renovaban este sábado el Tratado del Puerto de Astún con el tradicional acto de reconocimiento de las mugas, un evento cargado de simbolismo, cultura y tradición pirenaica, en el que participaban representantes municipales de ambos lados de la frontera.

A primera hora, el alcalde de Jaca, Juan Manuel Ramón, y los alcaldes de los ayuntamientos del Traité Veisiau, Jacques Marquèze (Urdos), Jean Gastou (Cette-Eygun) y Elisabeth Merdad (Etsaut), llegaban al punto de encuentro, ubicado la muga transfronteriza 309, situada en el Collado del Pico de los Monjes, a más de 2.000 metros de altura. Este acto, el Reconocimiento de las Mugas Fronterizas y la Renovación de la Firma del Tratado de Vecindad, data del siglo XIII, y une desde entonces Jaca con los tres municipios franceses. La Terraza de Los Ibones servía de escenario para la protocolaria firma, tras lo que los asistentes regresaban a Jaca para almorzar en La Cocina Aragonesa, no sin antes disfrutar de los bailes folclóricos del Grupo de Jota Uruel.

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(FOTO: Miguel Ramón Henares)

El Tratado de Vecindad o Traité Vesiau resalta “la antiguedad y solidaridad de los lazos amistosos” que unen a los habitantes de ambos lados del Pirineos a través de una firma que, históricamente, regula las condiciones de utilización de los pastos del Puerto de Astún.

La mención más antigua conocida de la firma de este tratado data del año 1131, con la concesión, por parte del rey Alfonso I de Aragón, de la utilización de los pastos fronterizos de Candanchú, La Raqueta y Espelungué a los monjes del Hospital de Santa Cristina de Somport. Desde 1513, bajo el reinado de Fernando el Católico, Jaca consigue la propiedad indiscutible y para siempre del territorio de Astún, lo que hace necesario un acuerdo con los pastores franceses del Valle del Aspe que, durante siglos, habían aprovechado estos pastos. A partir de entonces, los jurados de la ciudad deberían entregar 100 sueldos jaqueses a los representantes franceses del Traité Vesiau en fechas cercanas al 15 de agosto, día de la Virgen.

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El folclore no faltó en la firma del Tratado. Grupo de jota Uruel. (FOTO: Miguel Ramón Henares)

La naturaleza del acuerdo se ha mantenido hasta hoy. No obstante, En el siglo XIX, el tratado se completó con los acuerdos de ayuda mutua y, en lo concerniente al Tratado de Astún, quedó fijado que los ayuntamientos de Jaca y el Valle del Aspe tendrían el derecho y la obligación de verificar anualmente si los mojones están perfectamente conservados en su lugar, levantando un acta que después deben enviar a sus respectivos gobiernos.