Cerca de un centenar de personas, en las VIII Jornadas Micológicas y Ornitológicas de Borau

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Ocho años de ilusión, dedicación,  lucha, energía, creatividad, implicación, integración, paciencia, alegría…y un sinfín de sensaciones y momentos que después se resumen en este intenso fin de semana: las Jornadas Micológicas y Ornitológicas primaverales de Borau.

Este proyecto de dinamización rural, que integra a todos los habitantes de la villa de Borau, acaba de cumplir su octavo año, y para los organizadores, se ha completado con éxito. “Ahora, mientras descansamos, miramos atrás y comprobamos que todo trabajo tiene su recompensa”, explican en un comunicado.

Estas VIII jornadas comenzaban el sábado, 20 de mayo, a las 10 de la mañana, con la asistencia de unas 90 personas que, organizadas en cinco grupos, tres micológicos y dos ornitológicos, se adentraron en los distintos hábitats de los montes de Borau. Una vez allí, los micólogos y ornitológos encargados de guiar las salidas dinamizaron la salida, compartiendo su experiencia y conocimientos para todos aquellos que quisieron iniciarse en el apasionante mundo de la micología y la ornitológia.

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Por la tarde, el programa continuaba con las charlas y talleres, que este año se completaron con sendas conferencias sobre Los hongos, garantía del bosque, a cargo de Jose María Ibarbia, y Pinceladas sobre la flora y vegetación en el Pirineo, por Pablo Tejero del Instituto Pirenaíco de Ecología de Jaca.

Al finalizar las charlas, tuvo lugar una ronda por las calles de la villa, de la mano de Os Gaiters de Chaca, que, a través de instrumentos tradicionales y su desparpajo, “nos hicieron bailar y emocionarnos al mismo tiempo”, explican los participantes.

Por la noche, la cena de alforja dejó buen sabor de boca, y todos pudieron probar los platos aportados por los vecinos y asistentes. Después de cenar, se celebró en el Bar Restaurante Lubierre un concierto a cargo de El monstruo de las natas trío y un bingo micológico y ornitilógico.

El domingo, las Jornadas continuaron por las calles de Borau, mientras que el mercado artesanal permitía a todo el mundo conocer las habilidades de los habitantes y del valle, siendo una pequeña pero interesantísima y variada muestra de la riqueza artesanal de las gentes de la montaña. En la demostración de oficios de este año el tema era La tradición del vino en la montaña, a cargo de  Alberto Gómez y Mercedes Falcón.

Al mismo tiempo, se pudo disfrutar con un animado taller ornitológico para los más pequeños, y de un delicioso vermú micológico en el Bar Restaurante Lubierre. A continuación, en frontón de la villa, tuvo lugar el concurso gastronómico Fernando Díez de Pinos. La exposición de las especies recolectadas el día anterior, con unas cuarenta diferentes, también fue muy visitada, mientras que los micológos Francisco Batrés, José María Ibarbia y Amado Suárez explicaban pacientemente todos los detalles y dudas a los presentes en la plaza.

Todo esto y mucho más han dado de si estas VIII Jornadas de Micológicas y las II Jornadas Ornitólogiacas Primaverales de Borau. “Todo esto se hace con las manos y el buen hacer, la ilusión y las ganas de crear juntos…. Pero, en la esencia, en la magia y en las sonrisas de todos los que habéis pasado por aquí están las micológicas y las ornitológicas de Borau”, concluye la organización.

(Información y fotografías cedidas por la Asociación Cacaleyo de Borau)