El Primer Viernes de Mayo, desde el corazón. (Artículo de Francisco José Arbués, presidente de la Hermandad del Primer Viernes de Mayo)

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por Rebeca Ruiz

El actual presidente de la Hermandad del Primer Viernes de Mayo, Francisco José Arbués, lleva al frente de la institución desde 2002. Durante todos estos años, ha sido una parte muy importante en el engranaje que mueve los hilos de la fiesta de Jaca por excelencia: el adorno de los balcones; los reconocimientos y escarapelas que se otorgan a los miembros de la hermandad en función de su antigüedad, la recuperación del hermanamiento con Elche o la publicación Algo Nuestro son algunas de sus aportaciones al Primer Viernes de Mayo. Una evolución ligada inevitablemente a la Hermandad, que fue creada hace 35 años y que hoy está formada por más de 2.000 socios.

Arbués destaca, sobre todo, la “intensidad” del Primer Viernes de Mayo. Es una de las principales características de la celebración. Todo se intensifica. En apenas unas horas, ha pasado todo. Por eso, su consejo para el que quiera vivir la fiesta como lo hace un jacetano es el siguiente: “Fíjate bien en todo, disfruta mucho, no te pierdas nada, porque cuando te des cuenta, serán las dos y habrás cantado el himno. Ese cúmulo de sensaciones que describe el presidente de la Hermandad en su frase es la mejor definición del Primer Viernes de Mayo.

A lo largo de la historia, la fiesta del Primer Viernes de Mayo ha ido evolucionando. Se han ido introduciendo elementos nuevos y adaptando el desfile a los nuevos tiempos. Por ejemplo, los trabucos –recuerda Arbués- no se introdujeron hasta 1984 (antes se utilizaban escopetas de caza y, previamente, en los siglos XVII y XVIII, no estaba permitido a todo el mundo portar un arma).

Hay otro hecho muy llamativo, y es el clavel en la boca: “La mejor explicación (que no tiene por qué ser la buena, pero es la lógica) es que este tipo de fiestas tenían lugar en primavera, desde marzo hasta mayo: San Indalecio, la Virgen de la Cueva, el Viernes de Mayo,… la exaltación de la victoria se hace a través de la flor. La gente va a la ermita de la Victoria a celebrar la batalla y vuelve con flores en las manos, en la cabeza, en la boca”, señala Arbués, quien hace extensivo el razonamiento a la confección de los coloridos sombreros de los labradores. Es precisamente aquí donde se introduce otro elemento único y exclusivo de la tradición de la Jacetania, que es la incorporación de espejos. En este caso, sí que tiene la explicación histórica. Las peinetas y pasadores con las que las mujeres acudieron a la batalla reflejaron los rayos del sol y parecía que eran muchas más, algo que fue clave para la victoria. Según reza la leyenda, los moros pensaron que acudía un ejército de Carlomagno en ayuda de los jacetanos, un hecho que fue clave para que la contienda se inclinara finalmente de parte del Conde Aznar.

Es difícil saber si los hechos del Primer Viernes de Mayo responden a una realidad histórica o se han ido consolidando por la tradición popular. Si la Batalla de la Victoria sucedió en realidad o es fruto de la leyenda y las tradiciones tampoco resulta fácil de discernir. Existen “anacronismos”, reconoce el presidente, pero está documentada la batalla del 760, que es la fecha que se toma como referencia. A pesar de todo, hay un hecho indiscutible, como defiende Arbués: “Existe un documento de Alfonso X el Sabio, dentro del IV Libro de la General Historia, en el que nombra esta batalla, situándola en el siglo IX. Lo más importante es que un rey no enemigo, pero si contrario, porque era el rey de Castilla, loara hazañas del reino de Aragón”, por lo que los datos y la veracidad de la historia parecen encajar  -en la época, era fácil de entender un desfase de años desde que ocurrían los hechos hasta que se documentaban-. Y no es la única prueba. Arbués recuerda que existen otros documentos, como uno que se conserva en el Archivo Municipal de Jaca, que aluden a la venta de unas parcelas en el siglo X, en el que se hace referencia a la existencia del lugar de la batalla.

Sea como fuere, lo que está claro es el Primer Viernes de Mayo ha ido evolucionando a lo largo de los siglos: ha crecido, se ha enriquecido; se ha convertido en algo grande. Y hoy es ya la fecha más esperada en el calendario de los jacetanos y un orgullo para el presidente la hermandad. Así vive Francisco José Arbués la fiesta. El Primer Viernes de Mayo, desde el corazón:

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EL PRIMER VIERNES DE MAYO, DESDE EL CORAZÓN

(por Francisco José Arbués, presidente de la Hermandad del Primer Viernes de Mayo)

Cuando echo la vista atrás, recuerdo un mozalbete allá por los años sesenta que crecía alegre entre los chavales de la calle Bellido de Jaca, que era el barrio donde había nacido. Ya un poco crecido, había oído hablar del Primer Viernes de Mayo, pero a él sólo le  sonaba la fiesta a bajar en bicicleta al cementerio a almorzar con sus amigos un suculento bocata de tortilla de chorizo que, con tanto mimo, le había preparado su madre Ascensión, y a ir detrás de las escuadras de labradores y artesanos a recoger los cartuchos que desechaban.

Fueron pasando los años y la fiesta se reducía a vivir un gran almuerzo en los aledaños del cementerio con la pandilla de amigos, ver el desfile y cantar el himno y luego ir a comer todos los amigos al río Aragón para seguir la tarde de fiesta y de baile, que era lo que se llevaba.

Mi especial dedicación al hockey sobre hielo hizo que fichara por el F.C. Barcelona y, ese año, cuando volví a Jaca, celebré la fiesta con mucha más ilusión, como si en vez de un año hubiera pasado un siglo. Al año siguiente, cuando de nuevo regreso a Jaca de mi periplo por la ciudad condal, hay algo que despierta mi interés por participar en la fiesta, una fiesta decaída en aquellos momentos, a finales de los años setenta. Y como mi fuerte nunca habían sido las armas y sí tocar el tambor, como lo había hecho dirigiendo la banda de los Escolapios, paso a formar parte de la escuadra de tambores de artesanos y vivo mi Primer viernes de Mayo desfilando; pero he de añadir que no sólo fue esto lo que me movió el participar en ella, sino que, por aquel entonces, una joven muchacha que llevaba muchos años saliendo en la fiesta en la escuadra de artesanas era el verdadero motivo por el que yo comenzaba esta gran aventura.

Los años fueron pasando. Esa joven muchacha ya era una señorita y nuestra relación iba creciendo día a día. La amistad se convirtió en noviazgo; la pasión por el Viernes de Mayo nos unía. Yo pasé a formar parte de la Junta Directiva de la Hermandad en el año 1983, con Lorenzo Echeto de presidente, y ella pasó a formar parte de la Junta de Gobierno como abanderada de las artesanas en el año 1984.

En el año 1987 nos casamos, pero esta situación, que en aquellos años era  sinónimo de renunciar a participar en la fiesta, a nosotros aún nos une más. Yo voy pasando por diferentes puestos en la Junta Directiva, desde tesorero hasta vicepresidente: lo alterno con el trabajo, la familia y mi verdadera vocación deportiva, que es el hockey sobre hielo; por aquellos años, seleccionador nacional.

En el año 1993 nace Patricia a quien, con tan sólo un año, ya la lleva orgullosa su madre en la escuadra de artesanas, y en el año 1995 nace David, que, con tan sólo nueve meses, es de nuevo su madre la que lo viste de artesano para continuar la tradición. Con tan sólo cuatro años ya desfilará en la escuadra de tambores junto a mí con su pequeño tambor. ¡Qué gracia! Comenzaba en mi fila y terminaba en la última, al no poder seguir el paso. Los dos son los que dan sentido a nuestras vidas.

En el año 2002, sucedo en la presidencia de la Hermandad a Pepe Castán, hasta la actualidad. ¡Qué cambio ha pegado la fiesta, no la reconozco! ¡Cómo ha crecido, qué maravilla! ¡Qué trasformación! ¡Cuántos artesanos, cuántos labradores…! El Cortejo Histórico, la Caballería y el Cortejo del Conde son todos gente de Jaca… ¡Qué orgullo! Cada vez nos visitan más turistas que han oído hablar de nuestra fiesta y la quieren conocer; cada vez es más la gente de Jaca que se encuentra en la diáspora y que decide que es para el Primer Viernes de Mayo la fecha de reencuentro en Jaca con familia y amigos. Cada vez somos más.

Cuando cantamos el himno, somos casi ocho mil personas en la Calle Mayor y adyacentes. Pero no nos importa. Podemos ser más, ya que esos cinco minutos son mágicos para cualquier jacetano que, además, es capaz de contagiar a cualquiera que nos visite.

Pero la fiesta ya no se limita a un día. Se ha desmesurado: hay justas, mercados medievales, ajedrez medieval, conciertos, bailes, juegos tradicionales, juegos infantiles, chocolate, homenajes, conferencias, etc. Ha crecido de tal forma que ya se nos reclama en numerosos lugares para ofrecer nuestra fiesta. Nos hermanamos con la ciudad de Elche con las comparsas de moros y cristianos, asistimos a Zaragoza en la festividad de San Jorge a un encuentro de fiestas aragonesas de moros y cristianos y participamos en las inauguraciones de los festivales folclóricos de Jaca y de Olorón, así como en la clausura de la Universiada 95 o en la ceremonia de inauguración del FOJE 2007. Y, últimamente, mostramos nuestra fiesta en FITUR 2017 en el día de la inauguración del stand del Gobierno de Aragón, además de haber sido elegida por segundo año consecutivo Mejor fiesta de España por las redes sociales, y nos encontramos a la espera de ser reconocidos como fiesta de Interés Turístico Nacional.

Y  de pronto tengo que pellizcarme. No es un sueño, no han pasado ni cuarenta años y ha pasado todo esto. Parece un milagro, pero no. Les estoy hablando desde el corazón. Esa muchacha que conocí en la fiesta era Tere, la mujer con la que contraje matrimonio hace treinta años, con la que he compartido y comparto todos los días de mi vida, la madre de mis dos hijos Patricia y David, el aire que necesito por la mañana para respirar cuando me levanto. Siempre ha estado a mi lado, compartiendo mis aficiones, mis proyectos, mi trabajo, mi dedicación a Jaca y a sus tradiciones, como es la fiesta del Primer Viernes de Mayo, o al deporte que la identifica, como es el hockey. Esto sólo se puede hacer con el corazón y con un apoyo muy grande de las personas que te quieren.

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