El colegio Escuelas Pías de Jaca, pionero en educar desde la disciplina positiva

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Asun León y Marta Aínsa, junto a sus alumnos de Escuelas Pías. (FOTO: Rebeca Ruiz)

por Rebeca Ruiz

El colegio Escuelas Pías de Jaca es pionero en educar desde la disciplina positiva, un método con larga tradición en otros países pero que en España se ha comenzado a conocer y desarrollar en los últimos años. Dos de las profesoras de este centro, Marta Aínsa y Asun León, son las dos únicas profesionales de toda la provincia que cuentan con la certificación necesaria para trabajar en sus clases con este planteamiento educativo, que huye del castigo tradicional e implica a toda la comunidad educativa: desde padres y madres hasta maestros, para lograr una educación sana, basada en valores y exenta de frustraciones.

Disciplina positiva es, por definición, “una manera diferente de mirar al niño; una metodología basada en el respeto y en el sentimiento de pertenencia, tanto a la familia como a la comunidad” que forman su entorno, explican las maestras.

Basada en la psicología adleriana (su impulsor fue el austriaco Alfred Adler, en los años 20 del siglo pasado, junto a su discípulo, Rudolph Dreikurs, y posteriormente, Jane Nelsen y Lynn Lott), la disciplina positiva defiende una “educación democrática, en la que el niño se sienta tenido en cuenta siempre”, lo que no quiere decir que se trate de una educación permisiva, sin reglas ni límites. En definitiva, la disciplina positiva defiende “una educación desprovista de castigos que, lejos de ser educativos, predisponen al niño a la humillación y al resentimiento”.

La fórmula de la disciplina positiva, explican las profesoras, se basa en varios criterios, partiendo de una postura, por parte del adulto, amable, pero firme. Es una metodología que ayuda a los niños a tener sentido de pertenencia, siendo efectiva a largo plazo y enseñando a los alumnos habilidades para la vida (sociales, emocionales y cognitivas). Y, sobre todo, “invita a los niños a descubrir sus capacidades, viendo los errores como posibilidades de aprendizaje”.

Para Asun León, la disciplina positiva “es una actitud ante la vida y una forma distinta de afrontar la educación y los retos que se nos presentan cada día como educadores”. “Normalmente la conducta del niño no se puede controlar”, algo que sí puede hacerse con la reacción del adulto ante esa situación, y sobre todo, desde la calma, “porque hay que llegar a entender que el niño actúa de una determinada manera por algo”, añade Marta Aínsa.

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Asun León y Marta Aínsa son las únicas profesoras con certificación en Aragón para impartir educación desde la disciplina positiva. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Asun León y Marta Aínsa han comenzado a realizar talleres abiertos a profesores y padres, con un gran éxito. En ellos, se enseña a los adultos a cambiar su actitud ante determinadas situaciones o comportamientos de los pequeños, y se ofrece la preparación para poder actuar, ante estos hechos, desde el respeto hacia uno mismo y hacia el niño. “En el momento en que hay comunicación; en que, como adulto, se es capaz de establecer una relación de respeto e igualdad con un niño y se consigue salir del círculo de las luchas de poder, se establecen pautas y todo comienza a mejorar”, señala León.

Para Aínsa, su experiencia personal como madre y como profesora, desde dos puntos educativos distintos, le llevó a descubrir la disciplina positiva. Tras comprobar, con muy buenos resultados, que su aplicación funcionaba y mejoraba las relaciones con los alumnos, las profesoras se certificaron en este método y siguieron trabajando en su aplicación, y hoy guían a otros muchos padres y profesores a través de conferencias y talleres en los que se abordan los retos que plantea la educación en todas las etapas de la vida.

“Lo ideal es comenzar cuanto antes mejor; un niño que llega a la adolescencia y, desde chiquitín, ha sido educado en estos conceptos será un joven más equilibrado y un adulto mucho más empático y mucho más respetuoso”, explica León.

Escuelas Pías comenzó a trabajar con la disciplina positiva, a través de Marta Aínsa y Asun León, en 2015, y los resultados ya se notan en la evolución de los niños. “La disciplina positiva es el puente que nos lleva de los retos a los que nos enfrentamos día a día a ese hijo con valores” el día de mañana, resume Aínsa. Así, las clases de estas profesoras, que se ocupan de los niños de 2 y 3 años, tienen pautas, en vez de normas. “Las normas siempre son necesarias, pero, al principio de curso, las consensuamos con los niños y las llamamos pautas, que no suena a algo impuesto; a través de la disciplina positiva, ellos son capaces de elegir las pautas de aula y de cumplirlas”, aseguran, lo que redunda en la reducción de conflictos y hace niños más respetuosos y empáticos.

Por otra parte, la disciplina positiva tiene otra gran ventaja, y es que el hecho de huir de un tipo de educación autoritario hacia un modelo más respetuoso con el menor hace que la confianza y la comunicación mutua entre padres e hijos fluya. Por eso es tan importante empezar desde pequeños “dándoles esa conexión que necesitan, validando sus sentimientos y haciendo que se sientan escuchados y respetados”, defienden las maestras, para que, ante los posibles problemas que puedan surgir según van creciendo  –acoso sexual, bulling, drogas…- los adolescentes tengan una relación con los padres que les permita comunicar lo que les está pasando.

A pesar de que se trata de una filosofía muy extendida en otros países, en España existe todavía un gran desconocimiento de la disciplina positiva. Marta Aínsa y Asun León tienen como objetivo que los padres de nuevos alumnos que accedan a Escuelas Pías puedan participar en un taller de formación, para asegurar “que trabajaremos en la misma línea”. En España, este método se está siguiendo ya, con muy buenos resultados, en centros educativos y en los colegios de más prestigio de otras ciudades, como Barcelona.