CHA-Alto Gállego reivindica la puesta en valor del Camino del Pastor y lamenta la falta de dotación presupuestaria

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Los representantes de las instituciones, en una foto de archivo, tras la recuperación del puente del Camino. 

El Ligallo de Redolada de CHA-Alto Gállego lamenta la falta de dotación presupuestaria para acondicionar y poner en valor el Camino del Pastor, por parte de los ayuntamientos de Sabiñánigo/Samianigo, Jaca/Chaca y Yebra de Basa en sus respectivos presupuestos municipales, explica en una nota de prensa.

Este histórico camino que une Yebra de Basa con Jaca/Chaca, sigue la ruta que, según la tradición, tomó el pastor Guillén de Guasillo en la segunda mitad del siglo XI cuando, tras recoger los restos de Santa Orosia en el Puerto, depositó la cabeza en Yebra de Basa y trasladó el cuerpo a Jaca. Este camino comienza en Jaca/Chaca en la Puerta de San Ginés, para bajar al Puente de la Lana, cruzando por Barós y Ulle, para salir cerca de los Huertos de Navasa y dirigirse a Sabiñánigo/Samianigo Pueblo por la Val Estrecha. Se cruza el Gállego por el puente que da nombre a los actuales núcleos homónimos El Puente y Puente Sardas, para dirigirse a Osán y desde allí, por la Fuente del Molino de Allué, se alcanza la capital del Valle de Basa. Esta ruta está marcada en el Mapa de Aragón trazado por Juan Bautista Labaña en 1610 y en la siguiente edición, corregida y modificada en 1777, por Tomás Fermín de Lezáun y Tornos, recuerda Chunta.

El Ayuntamiento de Sabiñánigo/Samianigo, que cuenta con la infraestructura principal, el puente de El Camino, nexo de unión entre la cabañera y el Museo del Serrablo, que fue construido gracias a fondos comarcales de las hidroeléctricas, debería liderar, impulsar y coordinar la puesta en valor de este patrimonio, señala la nota.

CHA-Alto Gálllego está desarrollando un estudio de las necesidades prioritarias en cuanto a señalización y adaptaciones a los pasos carreteros, y estima, en una primera valoración, que el trazado podría finalizarse en 2018 con un coste asumible. Esta vía contribuiría a reforzar nuestro patrimonio material e inmaterial y, por ende, supondría un valor añadido para un turismo sostenible, cultural y diverso.